Comillas reconoce el valor del aprendizaje compartido en un proyecto de emprendimiento inclusivo
Alumnos de la universidad han trabajado junto a una emprendedora para mejorar su modelo de negocio, en una iniciativa desarrollada con Fundación ONCE e Inserta Empleo
Fotos cedidas por Fundación ONCE
16 de septiembre de 2026
¿Qué pasa cuando lo que se aprende en clase se pone al servicio de un proyecto real? Esa es la pregunta que ha guiado el proyecto de Aprendizaje-Servicio (ApS) en emprendimiento inclusivo desarrollado por alumnos de Comillas junto a Fundación ONCE e Inserta Empleo, y que ayer celebró su cierre con la entrega del Premio de Aprendizaje-Servicio.
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El acto comenzó con la bienvenida de Raquel Redondo Palomo, vicedecana de Relaciones Institucionales e Investigación de la Facultad de Empresariales (Comillas ICADE), y las intervenciones de Sabina Lobato Lobato, de Fundación ONCE, y Noemí Pérez-Macías, coordinadora del proyecto ApS de la Facultad de Empresariales (Comillas ICADE). Durante sus intervenciones se puso en valor una forma de aprender que parte de una situación real y que permite a los estudiantes aplicar sus conocimientos mientras trabajan directamente con las personas a las que van dirigidas sus propuestas.
Después tomó la palabra María Rocío Pallares Guillén, emprendedora ganadora del proyecto, que contó cómo vivió todo el proceso desde aquella primera reunión con los estudiantes. Habló de las ideas que fueron surgiendo, de las propuestas que recibió y de cómo algunas de ellas acabaron incorporándose a su modelo de negocio. También participó Santiago Sánchez Velázquez, dinamizador de Emprendimiento de Inserta Empleo, que acompañó a los estudiantes y a Rocío durante el proyecto.
La experiencia dio paso a una mesa redonda en la que todos los participantes en el proyecto pudieron compartir cómo habían vivido el proceso, qué habían aprendido y qué había supuesto para ellos trabajar juntos.
Rocío y los estudiantes recordaron cómo fueron aquellos primeros encuentros y cómo cambió su manera de verse unos a otros a medida que avanzaba el proyecto. También hablaron de las propuestas que generaron, de aquellas que tuvieron que discutir y revisar y de cómo fueron llegando a acuerdos hasta encontrar soluciones que pudieran funcionar en el proyecto real.
Antes de terminar, Javier Artime, Sol Jiménez y Adriana Issui, alumnos del Doble Grado en Administración y Dirección de Empresas y Análisis de Negocios (E-2 + Analytics), que han participado en el proyecto, respondieron a una pregunta de cara a la próxima promoción, ¿qué les recomendaríais para aprovechar de verdad esta experiencia? Sus respuestas recogieron parte de lo que ha significado el proyecto para ellos. Enfrentarse a una situación real, aprender a trabajar con alguien que no conocían y descubrir que muchas veces las mejores ideas aparecen cuando se escucha, se pregunta y se trabaja conjuntamente.
El acto terminó con las palabras de Emma Fernández Manrique, de Inserta Empleo. Y es que, más que el premio, el proyecto deja algo que va mucho más allá de una actividad de clase: estudiantes que han podido aprender haciendo y una emprendedora que ha recibido nuevas ideas para seguir dando forma a su proyecto. Una experiencia compartida que, además, continuará el próximo curso con una nueva promoción.
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