Un estudio de la EUEF identifica menor estabilidad postural durante la ovulación y abre nuevas vías para prevenir lesiones de LCA en mujeres deportistas
La investigación observa alteraciones del control neuromuscular en mujeres jóvenes durante la fase ovulatoria, especialmente en situaciones de alta exigencia sensorial y postural.
11 de junio de 2026
Los investigadores Lucía Cuéllar, Raúl Coto, Néstor Pérez, María Jesús Martínez y Elisa Benito, de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios – Comillas (EUEF), han identificado alteraciones en el control postural durante la fase ovulatoria del ciclo menstrual, un hallazgo que podría ayudar a mejorar la prevención de las lesiones de ligamento cruzado anterior (LCA) en mujeres deportistas.
La rotura del LCA se ha consolidado como una de las lesiones más preocupantes en el deporte femenino. En disciplinas como el fútbol, el baloncesto o el balonmano, las mujeres presentan un riesgo significativamente mayor de sufrir esta lesión que los hombres, una diferencia que continúa centrando la atención de profesionales sanitarios, investigadores y equipos técnicos. En este contexto, el estudio aporta nuevas evidencias sobre uno de los factores que podría contribuir a esta mayor vulnerabilidad. La investigación ha observado que las mujeres presentan una menor estabilidad postural durante la fase ovulatoria del ciclo menstrual cuando se enfrentan a situaciones de elevada exigencia neuromuscular.
El trabajo, llevado a cabo con mujeres jóvenes sanas y físicamente activas, analizó el comportamiento del equilibrio y el control postural en distintas fases del ciclo menstrual. Los resultados muestran que las diferencias son más evidentes durante la ovulación, especialmente cuando se incrementan las demandas sensoriales y posturales, como ocurre al mantener el equilibrio sobre una sola pierna sin referencia visual.
El estudio pone así el foco en la importancia de considerar el ciclo menstrual como un elemento relevante en la planificación del entrenamiento y la prevención de lesiones. Incorporar estrategias personalizadas en función de las diferentes fases del ciclo podría contribuir a reducir el riesgo de daños graves como la rotura del LCA, que con frecuencia requiere intervención quirúrgica y largos periodos de recuperación.
Consulta el estudio completo aquí.
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