Emoción en la graduación de Comillas INEA: “La agricultura no pertenece al pasado”
Los ingenieros e ingenieras agrícolas de la promoción 2022-2026 reciben su beca en Valladolid en una ceremonia marcada por el compromiso con el medio rural y el cuidado de la tierra
9 de julio de 2026
La Escuela de Ingeniería Agrícola y Agroambiental (Comillas INEA) celebró en Valladolid el acto de graduación de la promoción 2026 del Grado en Ingeniería Agrícola y Agroambiental, en una tarde de emoción compartida entre alumnos, familias, profesores y personal de la escuela.
En representación de los estudiantes, la alumna Katia Pérez Medina puso voz a una generación que deja atrás las aulas para incorporarse a la vida profesional. Recordó que una carrera “no son solo asignaturas, exámenes o trabajos”, sino sobre todo las personas que se conocen en el camino, y subrayó lo que la escuela deja en sus egresados: “De Comillas INEA nos llevamos una forma de mirar”, la conciencia del cuidado “del suelo, del agua, de los recursos y de las personas que viven y trabajan en el medio rural”. Convencida de que lo más valioso no es el título, afirmó que “nunca nos olvidaremos de las personas que hicieron posible esta etapa”.
El padrino de la promoción, Marcos Yllera, presidente de Yllera Bodegas y Viñedos y sexta generación de una familia de viticultores vallisoletanos, reivindicó el futuro del sector: “Hay quien piensa que la agricultura pertenece al pasado. Yo pienso exactamente lo contrario: pertenece al futuro”. Frente al vértigo de la digitalización, recordó con humor que “nadie ha conseguido todavía desayunar un teléfono móvil ni cambiar una barra de pan por un algoritmo”, y animó a los graduados a emprender sin miedo y a custodiar la tierra como “un patrimonio que pertenece a las generaciones que vendrán”. El acto vivió, además, un momento especialmente emotivo: entre los graduados se encontraba su hija, Lucía Yllera, a quien dedicó unas palabras “llenas de orgullo, admiración y emoción”.
En su intervención de bienvenida, el director de Comillas INEA, Pedro Piedras Monroy, invitó a los nuevos ingenieros a interrogarse sobre el sentido de su formación –“¿para qué? y ¿para quién?”- y definió el sello de la escuela: profesionales no solo competentes, sino también “conscientes, compasivos y comprometidos”, que saben que “el dolor de la tierra y de las personas es su propio dolor”.
El rector, Antonio Allende Felgueroso, SJ, cerró la ceremonia con un mensaje sobre el valor de la comunidad y el propósito. Partiendo de la idea de que “nadie se gradúa solo”, recordó la vocación jesuita de formar “hombres y mujeres para los demás” y animó a los egresados a encontrar aquello, o aquellos, por quienes merece la pena ser valientes: “El coraje rara vez nace de la ausencia de miedo; casi siempre nace del amor, de la responsabilidad y del compromiso con otro”. Subrayó también que el título recibido “no certifica el final de vuestra formación, sino vuestra capacidad para continuar creciendo durante toda la vida”, y les invitó a volver siempre a “vuestra casa”.
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