Reflexiones medioambientales en el confinamiento

Pedro Linares analiza en un artículo los beneficios ambientales del encierro

COMILLAS - ICAI  | 

Pedro Linares, de Comillas ICAI, escribe en The Conversation sobre el impacto positivo para el medioambiente del confinamiento

El confinamiento ha hecho que la naturaleza vuelva a resurgir en áreas de las que había sido "expulsada"


La reducción de actividad humana a consecuencia de la pandemia ha hecho que la naturaleza vuelva a resurgir para ocupar áreas de las que había sido expulsada. La fauna regresa a hábitats prohibidos (hace poco vimos jabalíes cerca del campus de Cantoblanco) y hermosas medusas campan a sus anchas en los relucientes canales venecianos. “El confinamiento que vivimos en muchas regiones del mundo está teniendo algunos efectos sobre el medioambiente que invitan a reflexionar”, asegura el profesor de Comillas ICAI y experto en cambio climático, Pedro Linares, en un reciente artículo.

España e Italia han repetido los patrones detectados en Wuhan: el encierro tiene consecuencias positivas sobre las emisiones de CO2 y las concentraciones de NOx, algo que ya adelantaba el profesor en una reciente entrevista en la revista Quo. “En las últimas décadas la renta per cápita ha sido el principal motor del aumento de emisiones de CO₂ a nivel global”, destaca Linares. Además, “en España el confinamiento se nota especialmente porque el principal sector emisor de CO₂ y de otros contaminantes atmosféricos es el transporte: produce el 27 % del dióxido de carbono y es responsable en un 80 % de los daños de los contaminantes atmosféricos en las ciudades. Cuando reducimos nuestra movilidad y la demanda de combustibles, es de esperar que baje la contaminación local y también las emisiones de CO₂”, asevera.

El profesor de Comillas ICAI recuerda que, en el caso de la contaminación local, los efectos de la reducción de emisiones son casi inmediatos. Pero la disminución de CO₂ es más mitigada, porque la molécula de CO₂ tarda 200 años en degradarse, por lo que todos los cambios en la concentración son muy lentos y sujetos a mucha inercia”, revela.

El profesor concluye que estamos dispuestos a adoptar medidas muy costosas a corto plazo, algo que no sucede con el calentamiento global, y se pregunta: ¿seremos capaces de trasladar este sentido de urgencia, e incluso miedo positivo, a la lucha contra la crisis climática?

 

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