Una visión profunda de la ancianidad y la bioética  

El 34º seminario de la Cátedra de Bioética analizó el impacto del envejecimiento social sobre la Bioética

COMILLAS - CIHS  | 

La inauguración de las jornadas corrió a cargo de José Ignacio Ferrán, director médico de Sanitas (izda.); Enrique Sanz, SJ, rector de la universidad, y Rafael Amo, director de la Cátedra de Bioética (dcha.)


La pandemia truncó muchos planes durante meses. Uno de los afectados fue la Cátedra de Bioética, que tuvo que suspender su tradicional seminario anual por la publicación del libro "La humanidad puesta a prueba. Bioética y COVID-19", que documentaba lo que estaba pasando y ofrecía pistas de reflexión bioética para aquel momento y para el futuro. Ahora, 2021 viene con nuevos aires que han permitido la celebración del 34º Seminario Interdisciplinar de Bioética, en esta ocasión dedicado a la ancianidad, aunando aspectos de bioética fundamental y de bioética aplicada.

Bajo el título “Bioética para una sociedad envejecida. Una deuda con nuestros mayores”, el seminario reunió durante dos jornadas a expertos en esta materia, como Adela Cortina o Jorge Ferrer. En ellas se abordaron asuntos como Justicia y recursos limitados en una sociedad envejecida; Dignidad y gerontofobia, o la Bioética del cuidado. Todo con el objeto de conocer el impacto que el envejecimiento de la sociedad tiene sobre los fundamentos de la bioética.

“Los datos son incontestables, porque en el mundo hay más personas mayores que niños menores de cinco años. En 2020, por primera vez en la historia, el número de personas de 60 años o más superan en número a los niños menores de cinco años”, afirmó Rafael Amo, director de la cátedra, recordando el documento de la Organización Mundial de la Salud que inaugura la Década del Envejecimiento Saludable 2020- 2030.

Vivimos en una sociedad envejecida y la Covid nos lo ha demostrado. Amo hizo historia mencionando la primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento de la ONU en 1978 y alguna de las resoluciones emitidas por ese organismo a favor de las personas de edad. “El envejecimiento ya no es solo un problema de los países desarrollados y hay que centrarse en tres ámbitos prioritarios: las personas de edad y el desarrollo; el fomento de la salud y el bienestar en la vejez; y la creación de un entorno propicio y favorable para la autonomía”, aseguró Amo.  Además, “la reflexión bioética de estos días es una deuda que teníamos adquirida que se ve agravada por el azote de la pandemia”. 

La filósofa Adela Cortina trató sobre la cuestión de la dignidad y la amenaza de la gerontofobia; Rafael Amo, la cuestión del valor de la vida; Jorge Ferrer, antiguo director de la Cátedra de Bioética, disertó sobre la Fraternidad y la solidaridad como principios bioéticos para esta sociedad envejecida y, el profesor Francesc Torralba, habló de la bioética del cuidado. Durante ambas jornadas la ética fue un tema central. No en vano, José Ignacio Ferrando, director médico de Sanitas Seguros, que lleva colaborando con la cátedra desde su fundación, aseguro´que "un cerebro ético es un cerebro evolucionado".