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Mujeres en la Iglesia: cuatro voces sabias


Mes de la Mujer #MujeresComillas

Del 2 al 15 de marzo de 2026 (Vestíbulo de Alberto Aguilera, 23) y del 17 al 30 de marzo 2026 (Edificio A, Campus de Cantoblanco)

La imagen promueve una exposición bibliográfica titulada 'Mujeres en la Iglesia: cuatro voces sabias'.

Presentación

En el marco de las actividades organizadas por la Universidad Pontificia Comillas con motivo de la celebración del Día de la Mujer 2026, el servicio de Biblioteca en colaboración con Comillas Espiritualidad presenta una exposición que rinde homenaje al legado espiritual e intelectual de cuatro figuras femeninas emblemáticas: santa Teresa de Jesús, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Lisieux y santa Hildegarda de Bingen.

Esta iniciativa busca visibilizar su sabiduría teológica y mística e invitar a la comunidad universitaria a descubrir su influencia perdurable en la doctrina cristiana y su espiritualidad, fomentando un diálogo intergeneracional enriquecedor.

Podrá visitarse durante el mes de marzo en los campus de Alberto Aguilera y Cantoblanco.

La imagen promueve una exposición bibliográfica titulada 'Mujeres en la Iglesia: cuatro voces sabias'.
Una flor violeta reposa sobre una página de un libro antiguo.

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Presentation

As part of the activities organized by the Comillas Pontifical University to mark International Women's Day 2026, the Library Service, in collaboration with Comillas Spirituality, presents an exhibition that pays tribute to the spiritual and intellectual legacy of four emblematic female figures: Saint Teresa of Jesus, Saint Catherine of Siena, Saint Thérèse of Lisieux, and Saint Hildegard of Bingen.

This initiative aims to highlight their theological and mystical wisdom and to invite the University Community to discover their enduring influence on Christian doctrine and spirituality, fostering an enriching intergenerational dialogue.

The exhibition will be open throughout the month of March on the Alberto Aguilera and Cantoblanco campuses.

Retrato de una religiosa con manos en oración y una paloma en el fondo.

Mujeres en la Iglesia: cuatro voces sabias


Santa Teresa de Jesús (1515–1582)

También conocida como Teresa de Ávila nació el 28 de marzo de 1515 en Ávila, en una familia numerosa. Desde joven mostró una profunda sensibilidad interior y afición por la lectura, especialmente de vidas de santos. 

A los veinte años ingresó en el convento carmelita de la Encarnación, una decisión vivida con dudas y dificultades. Sus primeros años de vida religiosa estuvieron marcados por una grave enfermedad y por una vida espiritual inconstante, que ella misma relatará con gran sinceridad.

Hacia los cuarenta años, Teresa vivió una experiencia de conversión profunda que transformó su manera de entender la fe y la oración. A partir de entonces, su vida se orientó claramente hacia la oración interior y el deseo de vivir con mayor autenticidad el Evangelio.

 

Convencida de la necesidad de una renovación espiritual, impulsó la reforma del Carmelo y fundó las carmelitas descalzas, comunidades caracterizadas por una vida sencilla, fraterna y centrada en la oración. Esta tarea la llevó a recorrer buena parte de España y a afrontar incomprensiones y conflictos, especialmente por ser mujer en un contexto poco favorable a la iniciativa femenina.

 

Retrato de una religiosa con manos en oración y una paloma en el fondo.
La imagen muestra un texto manuscrito que parece ser parte de un documento antiguo.

Junto a su labor fundadora, Teresa desarrolló una intensa actividad como escritora. Sus obras destacan por un lenguaje cercano, lleno de imágenes cotidianas y una gran profundidad humana. En ellas presenta la oración como una relación viva de amistad con Dios, accesible a cualquier persona.


Entre sus escritos más importantes se encuentran “El libro de la vida”, “Camino de perfección” y “Las Moradas o Castillo interior”. En “Las Moradas”, Teresa utiliza la imagen de un castillo interior con distintas estancias para describir el camino espiritual, desde el conocimiento de uno mismo hasta la unión con Dios en lo más profundo del ser humano.

Santa Teresa murió el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes. Fue canonizada en 1622 y proclamada Doctora de la Iglesia en 1970, reconocimiento a una aportación espiritual que sigue inspirando hoy.

Una mujer con hábito religioso sostiene una rama de flores.

Santa Catalina de Siena (1347–1380)

Nació en Siena en 1347, en el seno de una familia numerosa de artesanos acomodados. Desde muy joven manifestó una intensa vida de oración y un deseo radical de consagración a Dios. 

A los dieciséis años ingresó como terciaria dominica, viviendo inicialmente en su propia casa en régimen de recogimiento y servicio a los pobres y enfermos. No recibió formación académica sistemática -no sabía leer ni escribir al principio-, pero desarrolló una profunda experiencia mística que más tarde describiría, dando lugar a una de las obras espirituales más influyentes del medievo: el “Diálogo de la Divina Providencia”.

Su vida no fue únicamente contemplativa. En el convulso contexto del siglo XIV, marcado por guerras entre ciudades italianas y por el llamado “cautiverio de Aviñón” del papado, Catalina intervino activamente como mediadora política y eclesial. 

Mantuvo una abundante correspondencia con reyes, gobernantes y el papa Gregorio XI, a quien exhortó con firmeza a regresar a Roma, cosa que finalmente ocurrió en 1377. 

Una mujer con hábito religioso sostiene una rama de flores.
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Desde el punto de vista espiritual, Catalina ofrece una mística profundamente cristocéntrica y trinitaria. Su pensamiento gira en torno al “conocimiento de sí en Dios” y al misterio de la Sangre de Cristo como fuente de misericordia y vida nueva. En el “Diálogo” desarrolla una teología de la gracia, la caridad y la obediencia filial a la Iglesia, uniendo contemplación y compromiso activo con el mundo. Para ella, la santidad no es evasión, sino transformación del corazón y del tejido social por el amor.

Catalina murió en Roma el 29 de abril de 1380, con solo 33 años.

 

La Iglesia católica la proclamó Doctora de la Iglesia en 1970, junto con Teresa de Jesús. Este hecho se debe a tres aspectos principales: la hondura teológica de su mística, su capacidad de articular una espiritualidad accesible y exigente a la vez, y su testimonio de fidelidad creativa al papado incluso cuando ejercía una voz profética crítica. Catalina encarna una síntesis entre experiencia interior y responsabilidad eclesial, razón por la cual su reflexión sigue siendo referencia para la espiritualidad cristiana contemporánea.

Una mujer vestida con hábito religioso posa con un libro en un entorno arquitectónico de ladrillo.

Santa Teresa de Lisieux (1873-1897)

Conocida también como Santa Teresita del niño Jesús, nació en Alençón, Normandía el 2 de enero de 1873.

Fue la menor de los nueve hijos del matrimonio formado por los beatos Luis Martín y Celia Guérin de los cuales cuatro murieron a temprana edad y solo sobrevivieron cinco niñas. Todas ellas abrazarían también la vida religiosa. Tras la muerte de la madre, cuando Teresa tenía cuatro años, la familia se trasladó a Lisieux, donde crecieron en un ambiente profundamente religioso.

Durante su infancia sufrió una extraña enfermedad de la que afirmó haber sido curada por una sonrisa de la Virgen. Vivió una fe muy sensible, marcada por una gran fragilidad hasta que, en la Navidad de 1886,  experimentó una profunda "conversión" que la llevó a superar su hipersensibilidad y a orientarse hacia el amor a los demás.

Deseando entrar en el Carmelo, incluso viajó a Roma para pedirle permiso al papa León XIII debido a su corta edad. Finalmente ingresó el 9 de abril de 1888 con el nombre de Teresa del Niño Jesús.

En el Carmelo profundizó en la Escritura y en la espiritualidad de san Juan de la Cruz sufriendo además una dura prueba de fe: la sensación de no poder creer en la vida eterna.

Una mujer vestida con hábito religioso posa con un libro en un entorno arquitectónico de ladrillo.
La imagen muestra la portada del libro 'Historia de un alma' de Santa Teresa de Lisieux.

Sus escritos son las “Cartas”, algunos “Poemas” y “Oraciones” y las anotaciones que hicieron sus hermanas en su enfermedad. “Historia de un alma” su obra principal, transformó la espiritualidad de la Iglesia por su "eminente doctrina" y la creación de la “Pequeña Vía” (el caminito), un camino espiritual centrado en la confianza, el amor y la infancia espiritual, que redefinió la santidad como algo accesible a todos en la vida cotidiana. Su teología no se basa en grandes tratados, sino en la confianza radical en el amor de Dios y la santificación a través de los actos pequeños.

 

En 1896 enfermó de tuberculosis viviendo este tiempo con gran confianza y amor. Murió el 30 de septiembre de 1897 en Lisieux, Normandía a los 24 años. Fue declarada santa en 1925 y proclamada Doctora de la Iglesia en 1997 por Juan Pablo II. 

La imagen muestra a una mujer con cabello en llamas y un hombre en la sombra, en un entorno medieval.

Santa Hildegarda de Bingen (1098–1179)

Hildegarda nació en 1098 en Bermersheim, en la región del Rin (actual Alemania). Desde niña fue ofrecida por su familia a la vida religiosa y entró como oblata benedictina en el monasterio de Disibodenberg, bajo la guía de Jutta de Spanheim. En 1136 fue elegida abadesa y, más tarde, fundó su propio monasterio en Rupertsberg (1150), convirtiéndose en una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XII. 

Hildegarda afirmó haber recibido visiones desde la infancia, pero solo comenzó a escribirlas sistemáticamente hacia los cuarenta años, tras recibir aprobación eclesial. 

 

Su obra principal, “Scivias”, presenta una vasta síntesis teológica y simbólica sobre la creación, la Iglesia y la historia de la salvación. A esta siguieron “Liber Vitae Meritorum” y” Liber Divinorum Operum”, que profundizan en la relación entre el cosmos, el ser humano y Dios. 

La imagen muestra a una mujer con cabello en llamas y un hombre en la sombra, en un entorno medieval.
La imagen muestra un intrincado diseño circular con figuras humanas y patrones ornamentales de colores vibrantes.

Su pensamiento se caracteriza por una visión armónica y cósmica de la creación, centrada en el concepto de “viriditas”, símbolo de la fuerza vivificante de Dios que atraviesa todo lo creado. Para Hildegarda, cuerpo y alma forman una unidad dinámica, y la belleza del mundo remite al Creador. También empleó ricas imágenes femeninas y maternales para hablar de Dios y de la Iglesia, sin diluir la trascendencia divina, sino ampliando el lenguaje teológico.

Hildegarda mantuvo correspondencia con papas, emperadores y obispos, y realizó viajes de predicación por el Rin, algo excepcional para una mujer de su tiempo. Su autoridad espiritual fue reconocida ya en vida, y su obra influyó tanto en la teología como en la espiritualidad monástica y la cultura medieval.

Hildegarda murió el 17 de septiembre de 1179 y fue sepultada en la iglesia del convento de Rupertsberg del que fue Abadesa hasta su muerte. Fue proclamada Doctora de la Iglesia en 2012 por Benedicto XVI, junto a san Juan de Ávila. 

La Iglesia católica reconoce en ella, sobre todo, su visión integradora: une mística, teología, liturgia, música y comprensión de la naturaleza; ofrece una espiritualidad ecológica “avant la lettre”; y muestra cómo la contemplación puede iluminar la cultura y la ciencia sin romper con la tradición cristiana. 

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Women in the Church: Four Wise Voices

Saint Teresa of Jesus (1515–1582)

Also known as Teresa of Ávila, she was born on March 28, 1515, in Ávila, into a large family. From a young age, she showed deep inner sensitivity and a fondness for reading, especially lives of saints.

At twenty, she entered the Carmelite convent of the Incarnation, a decision marked by doubts and difficulties. Her early years of religious life were shaped by a serious illness and an inconsistent spiritual life, which she herself recounted with great sincerity.

Around age forty, Teresa experienced a profound conversion that transformed her understanding of faith and prayer. From then on, her life focused on interior prayer and a desire to live the Gospel more authentically.

Convinced of the need for spiritual renewal, she promoted Carmelite reform and founded the Discalced Carmelites, communities characterized by simple, fraternal living centered on prayer. This work took her across much of Spain, facing misunderstandings and conflicts, especially as a woman in a context unfavorable to female initiative.

Alongside her founding efforts, Teresa was a prolific writer. Her works stand out for accessible language, everyday imagery, and profound humanity, presenting prayer as a living friendship with God, available to anyone.

Key writings include The Book of Her LifeThe Way of Perfection, and The Mansions or Interior Castle. In The Mansions, she uses the image of an interior castle with various rooms to describe the spiritual journey, from self-knowledge to union with God at the soul's depths.

Saint Teresa died on October 4, 1582, in Alba de Tormes. She was canonized in 1622 and declared a Doctor of the Church in 1970, recognizing her ongoing spiritual inspiration.

Saint Catherine of Siena (1347–1380)

Born in Siena in 1347 into a large family of prosperous artisans, she showed an intense prayer life and radical desire for consecration to God from a young age.

At sixteen, she joined as a Dominican tertiary, initially living in seclusion at home while serving the poor and sick. Lacking formal academic training—she couldn't read or write at first—she developed profound mystical experiences, later described in one of the medieval era's most influential spiritual works: The Dialogue of Divine Providence.

Her life was not solely contemplative. In the turbulent 14th century, amid Italian city wars and the Avignon Papacy, Catherine actively mediated in politics and Church affairs.

She corresponded extensively with kings, rulers, and Pope Gregory XI, firmly urging him to return to Rome, which happened in 1377.

Spiritually, Catherine offered a Christocentric and Trinitarian mysticism centered on "self-knowledge in God" and Christ's Blood as a source of mercy and new life. In The Dialogue, she develops a theology of grace, charity, and filial obedience to the Church, uniting contemplation with active worldly engagement. For her, holiness is heart and social transformation through love, not escape.

Catherine died in Rome on April 29, 1380, at age 33. The Catholic Church declared her a Doctor of the Church in 1970 alongside Teresa of Jesus, due to her theological depth, accessible yet demanding spirituality, and creative fidelity to the papacy, even in prophetic critique. She embodies a synthesis of inner experience and ecclesial responsibility, remaining a reference for contemporary Christian spirituality.

Saint Teresa of Lisieux (1873-1897)

Also known as Saint Thérèse of the Child Jesus, she was born in Alençon, Normandy, on January 2, 1873.

The youngest of nine children of the blessed Louis Martin and Zélie Guérin, four siblings died young, and the five surviving girls all entered religious life. After her mother's death when Teresa was four, the family moved to Lisieux, growing up in a deeply religious environment.

As a child, she suffered a strange illness, claiming cure by the Virgin Mary's smile. Her sensitive faith, marked by fragility, culminated in a profound "conversion" on Christmas 1886, overcoming hypersensitivity and turning toward love for others.

Eager to join the Carmel, she even traveled to Rome to seek permission from Pope Leo XIII due to her youth. She entered on April 9, 1888, taking the name Teresa of the Child Jesus.

In the Carmel, she delved into Scripture and St. John of the Cross's spirituality, enduring a dark night of faith: doubting eternal life. Her writings include letters, poems, prayers, sisters' notes from her illness, and her main work, Story of a Soul, which transformed Church spirituality through its "eminent doctrine" and the "Little Way"—a path of trust, love, and spiritual childhood, redefining holiness as accessible in daily life through small acts. Her theology emphasizes radical trust in God's love.

In 1896, she contracted tuberculosis, facing it with great trust and love. She died on September 30, 1897, in Lisieux at age 24. Canonized in 1925, she was declared a Doctor of the Church in 1997 by John Paul II.

Saint Hildegard of Bingen (1098–1179)

Hildegard was born in 1098 in Bermersheim, Rhineland (modern Germany). Offered to religious life by her family as a child, she entered as a Benedictine oblate at Disibodenberg monastery under Jutta of Spanheim. Elected abbess in 1136, she later founded her own monastery at Rupertsberg (1150), becoming one of the 12th century's most influential intellectuals.

She claimed visions from childhood but began recording them systematically around age forty, after ecclesial approval.

Her main work, Scivias, offers a vast theological and symbolic synthesis on creation, the Church, and salvation history, followed by Liber Vitae Meritorum and Liber Divinorum Operum, exploring cosmos, humanity, and God.

Her thought features a harmonious, cosmic view of creation centered on viriditas—God's vivifying force permeating all. Body and soul form a dynamic unity; worldly beauty points to the Creator. She used rich feminine, maternal images for God and Church, expanding theological language without diluting divine transcendence.

Hildegard corresponded with popes, emperors, and bishops, preaching along the Rhine—an exceptional role for a woman then. Her spiritual authority was recognized in life, influencing theology, monastic spirituality, and medieval culture.

She died on September 17, 1179, buried in Rupertsberg convent church, where she was abbess until the end. Declared a Doctor of the Church in 2012 by Benedict XVI alongside St. John of Ávila.

The Catholic Church recognizes her integrative vision: blending mysticism, theology, liturgy, music, and nature; offering proto-ecological spirituality; showing contemplation's light on culture and science within Christian tradition.

Galería de 3 fotografías

Créditos / Credits:

Coordinación y textos biográficos de la exposición/ Coordination and Biographical Texts for the Exhibition

  • D.  Lluis Salinas Roca, SJ
  • Dña. Esther Pompa Salazar
  • D. Andrés Felipe Villar Escobar

Equipo Comillas Espiritualidad/Comillas Spirituality team

Universidad Pontificia Comillas

Comentario y selección bibliográfica de la exposición / Commentary and Bibliographic Selection of the Exhibition

  • Dña. Blanca Herranz Vírseda

Fondo Antiguo del Servicio de Biblioteca / Rare Books Collection, Library Service

Universidad Pontificia Comillas

Descripciones bibliográficas / Bibliographic Descriptions:

Grupo de catalogación de la Biblioteca de la Universidad Pontificia Comillas / Cataloging Group of the Library of Universidad Pontificia Comillas

Cartelería / Graphic Design and Posters:

  • Dña. Blanca Herranz Vírseda

Fondo Antiguo del Servicio de Biblioteca / Rare Books Collection, Library Service

Universidad Pontificia Comillas

Diseño Web / Web Design:

  • D. Ángel David Álvarez Mendoza
  • Dña. Daphné Vidalie

Grupo de Visibilidad del Servicio de Biblioteca / Visibility Group, Library Service

Universidad Pontificia Comillas

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