El Supremo consagra la transparencia algorítmica
Una sentencia reconoce el derecho ciudadano a acceder a los datos y criterios usados por la Administración cuando aplica inteligencia artificial, consolidando la responsabilidad pública digital.
El Tribunal Supremo ha sentado jurisprudencia en materia de gobernanza algorítmica al reconocer, por primera vez, que el acceso ciudadano a la información utilizada por la Administración cuando aplica inteligencia artificial (IA) constituye un derecho subjetivo protegido por la Constitución. La resolución, considerada un hito por juristas y tecnólogos, establece que las decisiones automatizadas deben ser transparentes, auditables y comprensibles, para garantizar la igualdad de trato y la tutela judicial efectiva.
El fallo parte de un recurso presentado por una asociación ciudadana que cuestionaba la opacidad de un sistema algorítmico empleado en procesos de selección pública. El alto tribunal ha concluido que el uso de IA no puede “oscurecer el principio de publicidad de la actuación administrativa”, recordando que la digitalización del Estado no exime de la rendición de cuentas.
Esta decisión alinea el ordenamiento español con el espíritu del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), aprobado en 2024, que exige trazabilidad, documentación técnica y evaluación de riesgos para cualquier sistema utilizado por poderes públicos. De hecho, el Supremo invoca el principio de explicabilidad, según el cual todo ciudadano tiene derecho a conocer cómo un algoritmo influyó en una decisión que le afecta.
El impacto de esta doctrina será transversal. Las administraciones deberán auditar sus modelos de IA y revisar los contratos con proveedores tecnológicos para asegurar que los sistemas cumplen con criterios de equidad, sesgo y transparencia. A su vez, se abre la puerta a la creación de registros públicos de algoritmos y a la supervisión de un nuevo tipo de responsabilidad administrativa: la responsabilidad algorítmica.
Los expertos consultados destacan que la sentencia anticipa una nueva cultura jurídica del dato público. Según el profesor de Derecho Digital Javier Parra, “lo que está en juego no es solo la transparencia, sino la legitimidad del poder automatizado”. Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos ha recordado que el RGPD ya establece el derecho a la intervención humana en decisiones automatizadas, un principio que ahora adquiere rango judicial reforzado.
En el plano internacional, la resolución refuerza la posición de España como referente en ética digital y regulación avanzada de la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos opta por códigos voluntarios y China promueve modelos de supervisión estatal, la Unión Europea afianza el paradigma del humanismo tecnológico, donde los derechos fundamentales no se subordinan al avance técnico.
La sentencia del Supremo no es solo una victoria jurídica: es un recordatorio de que el algoritmo no debe sustituir al juicio humano, sino estar sometido a él. La transparencia ya no es un valor administrativo, sino la condición mínima de confianza en la era digital.
Referencias
Referencias
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El Observatorio CMS Comillas analiza los desafíos regulatorios de la inversión descentralizada y la responsabilidad en la custodia de activos digitales.
El TJUE refuerza las garantías del ciudadano sobre los macrodatos generados por dispositivos inteligentes, limitando el monopolio informativo de los fabricantes.
