Comillas celebra el Día de la Comunidad Universitaria con una llamada a la misión, la excelencia y el cuidado de la comunidad
Un año más, la universidad celebró a su comunidad universitaria con una ceremonia presidida por el rector Antonio Allende SJ y que contó con la presencia del nuncio apostólico, mons. Piero Pioppom, en su primera visita a Comillas
29 de enero de 2026
La Universidad Pontificia Comillas celebró la festividad de Santo Tomás de Aquino, patrón de la institución, con el ya tradicional acto académico en la sede de Alberto Aguilera. La ceremonia estuvo presidida por el rector de la universidad, Antonio Allende SJ, y sirvió para reconocer lo que nos hace irremplazables como comunidad universitaria.
[VÍDEO] Lo irremplazable
Ante la atenta mirada de familiares, amigos y de una nutrida comitiva de la universidad, el acto celebró a los nuevos doctores y profesores propios, y sirvió como reconocimiento a la labor de los alumnos con premio extraordinario y, en general, a todo el personal de la universidad. Muy especialmente, a aquellos que han alcanzado los 25 y 40 años de servicio en Comillas, y también a todos los que han dedicado su vida profesional a la universidad y que ahora se jubilan.
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Salir de uno mismo
El testimonio de Tomás Gómez San Román, en representación de todos los compañeros reconocidos en el acto, sirvió para poner en valor el trabajo diario y comunitario. “El sentido de la vida no se encuentra mirándose a uno mismo, sino saliendo de uno mismo. Que la vida cobra plenitud cuando se orienta hacia algo o hacia alguien”, anotó. Su intervención se cerró con un mensaje de agradecimiento colectivo: “Nada de lo vivido habría sido posible en soledad”, reconociendo la contribución de maestros, compañeros y familias en cada etapa de la vida universitaria.
Una universidad que investiga, forma y cuida
En su discurso, el rector Antonio Allende SJ remarcó que la inspiración de Santo Tomás invita a comprender el estudio como un acto humano que transforma y a situar la inteligencia al servicio del bien común. “La misión universitaria no se subcontrata ni se delega; atraviesa todo lo que hacemos”, afirmó, haciendo un llamamiento a integrar la responsabilidad social en la investigación, la docencia y la gestión cotidiana. “La misión nos corresponde a todos y atraviesa todo lo que hacemos”, dijo.
El rector apeló también al papel de Comillas como comunidad de esperanza en tiempos de incertidumbre: “La universidad está llamada a ser comunidad y lugar de esperanza, porque el miedo bloquea el porvenir; la esperanza lo hace posible”.
Antes del acto académico, el nuncio apostólico de su santidad en España, mons. Piero Pioppo, presidió una misa en la que fue su primera visita a Comillas en esta importante cita del calendario académico. Durante la homilía, el nuncio hizo alusión a la encíclica “Ex corde Ecclesiae” de Juan Pablo II y citó al papa León VIX recordando que la educación superior católica debe ser “una propuesta plenamente humana, capaz de transformar la vida de las personas y de la sociedad, de impulsar cambios proféticos ante las tragedias y la pobreza de nuestro tiempo, y de alentar la búsqueda de Dios”.
En representación de los alumnos habló la ganadora del XXVII Premio “José María Ramón de San Pedro” y alumna del Doctorado en Teología, María Inmaculada Eibe Guijarro. La alumna puso en valor la continuidad del aprendizaje y el acompañamiento recibido. “Nunca dejamos de ser alumnos”, subrayó, reivindicando la lectura, el estudio y el diálogo como hábitos que prolongan la experiencia universitaria más allá de la titulación.
Eibe recordó la importancia de mirar los logros con perspectiva: “La inmediatez del esfuerzo cotidiano impide ver la dimensión de lo conseguido”. Y agradeció a quienes han sido parte de su camino académico, esa “comunidad mediadora” que sostiene y anima en la investigación y en la vida personal.
El testimonio de Tomás Gómez San Román, en representación de todos los compañeros reconocidos en el acto, sirvió para poner en valor el trabajo diario y comunitario. “El sentido de la vida no se encuentra mirándose a uno mismo, sino saliendo de uno mismo. Que la vida cobra plenitud cuando se orienta hacia algo o hacia alguien”, anotó. Su intervención se cerró con un mensaje de agradecimiento colectivo: “Nada de lo vivido habría sido posible en soledad”, reconociendo la contribución de maestros, compañeros y familias en cada etapa de la vida universitaria.
Una universidad que investiga, forma y cuida
En su discurso, el rector Antonio Allende SJ remarcó que la inspiración de Santo Tomás invita a comprender el estudio como un acto humano que transforma y a situar la inteligencia al servicio del bien común. “La misión universitaria no se subcontrata ni se delega; atraviesa todo lo que hacemos”, afirmó, haciendo un llamamiento a integrar la responsabilidad social en la investigación, la docencia y la gestión cotidiana. “La misión nos corresponde a todos y atraviesa todo lo que hacemos”, dijo.
El rector apeló también al papel de Comillas como comunidad de esperanza en tiempos de incertidumbre: “La universidad está llamada a ser comunidad y lugar de esperanza, porque el miedo bloquea el porvenir; la esperanza lo hace posible”.
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