Noemí Cortizas
Ingeniería Mecánica'07· Diseñadora industrial CMF · Ydemaker (París) y MIH (A Coruña) - Ingeniería (Comillas ICAI)
Los vehículos en los que viajamos, los dispositivos electrónicos que nos entretienen, los electrodomésticos que nos facilitan las tareas del hogar o las prendas que vestimos tienen algo en común: todos se sirven del diseño CMF —color, material y acabado, por sus siglas en inglés—, un concepto casi desconocido para el gran público pero fundamental en la industria. Noemí Cortizas, alumni de Ingeniería Mecánica por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (Comillas ICAI), ha hecho de esta rama del diseño industrial su carrera y su vocación, sumando una letra más a las siglas: la S de sostenibilidad.
Desde sus agencias Ydemaker (París) y MIH (A Coruña) trabaja con clientes de distintos sectores —automoción, electrónica de consumo, packaging— para crear productos armónicos en su aspecto y usabilidad, aprovechando al máximo cada material reciclable. Su filosofía combina la mirada técnica del ingeniero con la sensibilidad del diseñador: entender que un producto no solo debe funcionar, sino generar una sensación positiva en el consumidor que le fidelice. Y hacerlo, además, minimizando el impacto ambiental y encontrando en el reciclaje una oportunidad tanto económica como reputacional para las marcas.
Su vínculo con Comillas ICAI se mantiene vivo a través de la supervisión de Trabajos Fin de Grado en áreas como el diseño sostenible y los materiales circulares. A los estudiantes de ingeniería les insiste en un mensaje claro: el pensamiento científico ya no basta. La creatividad, la mente abierta y la capacidad de aprender de otras disciplinas —de la filosofía a la arquitectura— son cada vez más determinantes en un sector que necesita reinventarse para responder a los retos ambientales del futuro.
"El pensamiento científico está bien, pero cada vez se demanda más creatividad, salir del pensamiento lineal"
Entrevista completa Noemí Cortizas
- ¿Qué es exactamente el diseño CMF y por qué es tan importante para el consumidor final?
CMF son las siglas en inglés de color, material y acabado. Se trata de crear una sensación positiva en el consumidor, que lo fidelice. Los materiales, colores y toques finales de los productos se combinan de forma armónica para no solo vender, sino estimular y satisfacer al usuario. Podría llamarse casi un diseño sensorial. Un buen ejemplo es la automoción, donde este enfoque comenzó como "Color & Trim". Fiat estaba a punto de cerrar cuando se les ocurrió rediseñar el Fiat 500: cambiaron colores, materiales, interiores… ofrecieron algo diferente. Con la electrónica ocurre lo mismo: un altavoz de alta gama ya no es ese trozo de plástico frío, sino que se integra en tu salón, forma parte de la decoración y te hace sentir más a gusto.
- ¿Cómo se integra la sostenibilidad en ese proceso de diseño?
Algunas empresas acuden a nuestra agencia movidas por la necesidad de adaptarse a nuevas regulaciones medioambientales, pero muchas otras lo hacen motivadas por su imagen de marca. El consumidor actual valora el esfuerzo por minimizar el impacto ambiental. La imagen que das como empresa es muy potente, pero es que además estás reciclando tus propios desechos, lo que implica también una reducción de coste. Algunos de nuestros clientes quieren llegar al 100% de materiales reciclados, algo que no siempre es posible, pero la tecnología juega un papel cada vez más importante. Y otra vía es reintroducir ese material reciclado en el mercado sacándole un rendimiento económico.
- ¿Qué significa exactamente pasar de una economía lineal a una economía circular?
La economía lineal consiste en coger un material, crear un producto, usarlo y tirarlo. En la economía circular ya no tiro mi producto, sino que lo reciclo para reintroducirlo en el mercado. Es un cambio de mentalidad completo. La industria del packaging es una de nuestras principales canteras de clientes, y ahí el reciclaje se lleva al detalle: hay muchísimos elementos de plástico que no tienen una gran utilidad y sin embargo sí tienen un impacto ambiental enorme. La pregunta que muchas veces tengo que responder como diseñadora es cómo logramos mantener la misma funcionalidad sin tener que recurrir al plástico. Ahí es donde la creatividad y el conocimiento técnico se encuentran.
"Ya no tiro mi producto, lo reciclo para reintroducirlo en el mercado"
- ¿Qué huella te dejó tu paso por Comillas ICAI y cómo se refleja hoy en tu trabajo?
Comillas ICAI me dio la base técnica y el rigor que necesito cada día para trabajar con clientes de sectores tan diversos como la automoción, la electrónica o el packaging. La sostenibilidad es hoy marca de la casa de la escuela, y a mí me llena de orgullo formar parte de esa manera de entender la ingeniería. Aunque trabajo mucho desde Francia, sigo en contacto estrecho con la escuela: me encargo de supervisar Trabajos Fin de Grado de ingeniería en temas como diseño sostenible o materiales circulares. Es una manera de devolver a Comillas parte de lo que me dio y de mantener viva esa conversación entre generaciones de ingenieros.
- ¿Qué consejo darías a los estudiantes que se están formando hoy como ingenieros?
Que tengan la mente abierta. El pensamiento científico está bien, pero cada vez se demanda más creatividad, salir del pensamiento lineal. Les animo a estar dispuestos a aprender incluso de otras disciplinas, como filosofía, pintura o arquitectura. La ingeniería del futuro necesita esa mirada ancha para poder responder a retos que ya no son solo técnicos, sino también ambientales, sociales y estéticos. Un buen ingeniero hoy es alguien que sabe conjugar el rigor con la sensibilidad, y que no tiene miedo de mirar más allá de su propia disciplina.