Javier Prieto
E6'21 · Máster en Gestión Gastronómica'06 · Fundador de Grupo Rincón Recoveco - Comillas ICADE - Madrid Culinary Campus - MACC
Javier Prieto es de Talavera de la Reina, ciudad que dejó a los diecisiete años para cursar el doble grado en ADE y Relaciones Internacionales en Comillas ICADE.
Durante su etapa universitaria vivió un semestre de intercambio en la Universidad de Texas en Austin e hizo prácticas en banca y consultoría, con una idea cada vez más clara en la cabeza: quería dedicarse a la estrategia.
Tras graduarse cursó el Máster in Management y comenzó a trabajar en consultoría estratégica en Monitor Deloitte, donde pasó casi tres años y aprendió, de la mano de jefes y compañeros admirables, buena parte de lo que hoy aplica en su negocio.
Obsesionado con el emprendimiento, dio el salto a una startup en Reino Unido. Fue allí donde entendió que lo que de verdad le llenaba no era el modelo startup, sino levantar un proyecto por su cuenta.
Y que ese proyecto tenía que estar en un sector que le apasionara: la hostelería, por todo lo que sucede en torno a una mesa.
Consciente de que no conocía el oficio por dentro, decidió formarse para minimizar el margen de error. Escogió el MACC porque suponía volver a la que siempre será su casa y porque el respaldo de Ferran Adrià y Comillas era, para él, garantía de calidad.
Durante el tercer mes del máster firmó su primer local y arrancó la reforma en paralelo a las prácticas.
El resultado es Grupo Rincón Recoveco: un negocio rentable desde su primer mes de vida y la prueba de que la formación fue la llave para vivir de lo que ama.
«Dicen que cuando emprendes tiene que ser en algo que te guste. Así que decidí dejarlo todo e ir a por ello.»
Entrevista completa Javier Prieto
- ¿Quién eres y cuál ha sido tu trayectoria?
Soy Javier Prieto, de Talavera de la Reina. Estudié ADE y Relaciones Internacionales aquí, en ICADE, y después cursé el Máster in Management de IESE. Empecé mi carrera en consultoría estratégica, en Monitor Deloitte, y más tarde me fui a una startup en Londres. Finalmente decidí dejar todo lo que había hecho hasta entonces para empezar mi propia vida emprendiendo en hostelería, en Talavera de la Reina, con el restaurante de Grupo Rincón Recoveco.
- Vienes de la consultoría estratégica y del mundo startup. ¿Qué te llevó a emprender en hostelería?
El paso por la startup fue precisamente con el objetivo de emprender, porque siempre tuve claro que quería montar algo mío. Pero el mundo startup no terminó de encajarme. La restauración, en cambio, siempre me había llamado la atención, aunque fuera más como afición. Y dicen que cuando emprendes tiene que ser en algo que te guste, así que decidí dejarlo todo e ir a por ello.
- ¿Por qué elegiste el MACC?
Para mí la formación es fundamental antes de empezar a ejecutar. Y el MACC lo tenía todo: por un lado, ICADE, que siempre ha sido como mi casa, el lugar donde hice la carrera; por otro, la referencia de Ferran Adrià. Entre la parte gastronómica de Ferran y la parte de gestión de ICADE, tenía claro que no podía fallar. Y así fue.
- Firmaste tu primer local durante el máster y compaginaste la obra con las prácticas. ¿Cómo fueron esos meses?
Fueron duros, no lo voy a negar. Las prácticas en el Corral de la Morería eran de cuatro de la tarde a doce de la noche; a esa hora cogía el coche, bajaba a Talavera y a las ocho de la mañana empezaba la obra. Pero sabía que quería hacerlo nada más terminar, así que no me arrepiento de nada. Soy el primer alumno del MACC en abrir su propio restaurante, aunque seguro que no seré el último. Para llegar aquí han sido decisivas tres cosas: primero, la formación, que me ha ahorrado un montón de errores; segundo, poder dedicar tiempo en cuerpo y alma a mi propio proyecto; y tercero, la motivación de ver a gente del sector que funciona, que es feliz y que te anima a emprender.
- ¿Qué le dirías a alguien que está pensando en dar el salto?
Que solo se vive una vez y que la vida, al final, no deja de ser un juego. El único motivo para no lanzarse es el miedo, así que mi consejo es que lo deje atrás y se la juegue. Si sale bien, es una maravilla; y si sale mal, al menos siempre habrás aprendido.