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Desde su experiencia de más de 16 años en el Worldwatch Institute y como director del Proyecto "Transforming Cultures", Erik Assadourian sostiene que la educación es la única receta que puede ayudar a sobrevivir en un planeta en constante cambio y cada vez más inhabitable. Su solución pasa por formar a niños que de adultos se involucren más con el entorno y sean capaces de cuidarlo, sabiendo que nuestro futuro depende de una relación sana con la Tierra.

Texto: Juan Manuel Daganzo. Foto: José Ángel Molina

 Erik Assadourian WEB

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eguro que hay quien piensa que el cambio climático puede revertirse, que estamos a tiempo de detener el desastre anunciado. Pero Erik Assadourian, director del Instituto para la Transformación Cultural del Worldwatch Institute, no lo cree: el mal está hecho y no habrá manera de dar marcha atrás. Por eso, dice, es necesario que, a través de una educación ecosocial centrada en la Tierra, se empiece a enseñar a los más pequeños resiliencia, cómo afrontar conflictos y habilidades de supervivencia. Y ese es el núcleo central del libro que presentó en Comillas: "Educación ecosocial. Cómo educar frente a la crisis ecológica".

Porque, ¿es inevitable el cambio climático? Parece que ya no hay marcha atrás. "Si estuviera hablando hace 40 años tendría el mensaje de que si empezamos a actuar ahora habrá una transición fácil hacia la sostenibilidad", se lamenta Assadourian. Pero las cosas han empeorado y ahora toca adaptarse. La pregunta es cómo hacerlo, cómo afrontar los cada vez más frecuentes episodios climáticos violentos, el deshielo de los polos, el aumento del nivel del mar, la desaparición de enormes zonas costeras en todo el mundo.... La clave está en la educación.


"Centrarse solo en la sostenibilidad no es realista. hay que trabajar con la resiliencia, aprender a actuar ante los grandes 'shocks' del cambio climático"


"La educación se convertirá en una parte esencial de la forma en que nos entrentaremos al futuro. Ya no debemos pensar en enseñar a nuestros hijos la importancia de reciclar, reutilizar y reducir, sino en educarles para ser líderes de la sostenibilidad, para que pasen la transición climática con el menor trauma posible", asegura Assadourian. Por eso, defiende enseñarles resiliencia y educarles para tener las habilidades necesarias que les permitan afrontar conflictos, porque el mundo que nos espera estará lleno de ellos.

Por eso, Assadourian habla de ecoalfabetización, lo que significa que se debe enseñar que somos totalmente dependientes de los sistemas de la Tierra. "Hay que concienciar a los más pequeños de que los océanos son importantes y de que necesitamos bosques para la supervivencia... La ecoalfabetización lo enseña cognitivamente: hay que sacar a los niños a la naturaleza y unirles a ella. Esa es la base de la educación ecosocial: la Tierra es nuestro sustento y si eso desaparece, todo se vendrá abajo".


"Somos dependientes de la tierra y si esa base desaparece, todo se viene abajo"


Adiós al crecimiento

Enseñar con los pies "pegados a la Tierra" está bien pero, ¿qué pasa con las matemáticas o la lengua? "No hay que eliminarlos", responde el experto del Worldwatch Institute, "pero si no entendemos nuestra dependencia del planeta, ¿de qué nos sirven? En el peor de los casos servirán para lo que son útiles ahora, para construir una sociedad de consumo que acabará por romper definitivamente los lazos con el sistema del que dependemos".

La pregunta es cómo se puede lograr todo esto y si esta clase de educación es compatible con el actual modelo de crecimiento económico. "El concepto de economía debe cambiar para alcanzar los objetivos de una educación diferente", dice Assadourian. Pero para ello es necesario que la economía deje de crecer. "Hemos pasado por un periodo de rápido crecimiento y necesitamos otro de decrecimiento, pero eso es difícil de vender políticamente".

Universidades ecológicas

¿Y qué ocurre con las universidades? Según Assadourian, "muchas están empezando a modificar sus planes de estudio para hacerlos más ecológicos, orientando algunas disciplinas hacia la educación ecosocial, como las ingenierías, las ciencias agrícolas o la medicina, cruciales para la sostenibilidad en una transición ecotecnológica".


"Debe cambiar el concepto de economía para alcanzar una educación diferente"


Con todo, la pregunta es: ¿existe alguna posibilidad de lograr un sistema educativo centrado en la Tierra? Para Assadourioan, "se necesitan más iniciativas pioneras y más personas reformadoras", sobre todo porque "pocos gobiernos han integrado profundamente la sostenibilidad en la medida necesaria para afrontar los desafíos que nos esperan". De esa forma, predecir cómo será la educación en 2030 es difícil. "Ofrezco una visión utópica de cómo debería ser la educación en ese año y no veo porqué no puede hacerse realidad".

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