Para utilizar las funcionalidades completas de este sitio es necesario tener JavaScript habilitado. Aquí están las instrucciones para habilitar JavaScript en su navegador web.

María Guerrero es la creadora y presidenta de Acción Social por la Música, una fundación basada en "El Sistema de Abreu" que busca empoderar a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social a través de la música.

Texto: José Ganga. Foto: José Ángel Molina.

Maria GuerreroWEB

M

aría Guerrero toca la guitarra. Canta como aficionada y ha dirigido varios coros 'amateur'. Sin embargo, su vinculación con la música excede cualquier límite imaginable. Es una relación milagrosa, casi mágica.

“En algún momento, entendí que la música unía a las personas de manera trascendente”. El momento al que se refiere le llevó a crear Acción Social por la Música, una fundación con seis años de vida que busca empoderar, a través de la música, a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social.

Pero, antes de seguir, démosle a rebobinar. María estudió en Comillas ICADE. Tras acabar Administración y Dirección de Empresas y Derecho (E-3), empezó a trabajar en el despacho de abogados Uría Menéndez. “Allí pude desarrollar la práctica jurídica a un nivel de excelencia muy alto. Lo disfruté mucho. Sin embargo, había algo en mí que no estaba del todo resuelto, una inquietud que no conseguía calmar”. Decidida a cambiar de registro y poner rumbo a Georgetown para cursar un máster sobre Cristianismo e Islam, unos amigos le invitaron a ver un documental sobre 'El Sistema de Abreu'.

Segunda oportunidad

Hagamos un inciso. 'El Sistema' de Abreu se remonta a más de cuatro décadas atrás en Venezuela. Su fundador, José Antonio Abreu, es un músico, economista, político, activista y educador venezolano que decidió fundar el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela para dar una segunda oportunidad a jóvenes en situaciones de vulnerabilidad.

Aquel documental lo cambió todo y supuso, también para María, una segunda oportunidad. “Sentí que podía dar mi vida por algo como eso”, afirma abriendo mucho sus enormes ojos claros. “Es importante estar buscando porque, solo cuando tienes la pregunta abierta, puedes encontrar la respuesta, que acaba cayendo, como la fruta madura”. Se enteró entonces de que, desde Venezuela, estaban buscando a alguien que trajera el sistema a España. No se lo pensó dos veces y se fue. “Me enamoré aún más del proyecto sobre el terreno, al ver el nivel de transformación que había en las vidas de todas las personas relacionadas. Me pareció algo impresionante”.

Guerrero volvió con la misión de intentar apoyar algo similar en España. Durante dos largos años se dedicó a visitar instituciones culturales, personas que becaban el talento cultural, coros sociales… Al final llegó a la conclusión de que no existía nada similar en nuestro país. “Los programas culturales querían tener un impacto social pero no perseguían cambiar la realidad a largo plazo y los programas sociales usaban las artes, pero no ambicionaban llegar a lo más alto”. Ésta es una cuestión clave para Acción Social por la Música: la cultura para los pobres no tiene que ser una pobre cultura.


"La música es capaz de unirnos, de sanarnos por dentro, de empoderarnos y de cambiar nuestras vidas"


En este momento, más de 300 niños participan en el programa. “Ofrecemos esta actividad extraescolar y gratuita en seis colegios de Madrid, colegios que nos indican desde los Servicios Sociales del ayuntamiento, lugares donde existe una problemática muy severa de exclusión social, pobreza... Desde nuestra fundación entendemos que los valores que les enseñamos les pueden impulsar en la vida. Les enseñamos a trabajar en equipo, a confiar en ellos mismos, a ganar en autoestima… Porque, sorprendentemente, descubrimos que la música es capaz de unirnos, de sanarnos por dentro, de empoderarnos y de cambiar nuestras vidas", se reafirma.


Hay más de 300 niños participando en el proyecto


El resultado es que este método es un gran apoyo al sistema educativo porque es voluntario y les motiva a crecer. "La música ayuda a las habilidades cognitivas, pero también a esas otras que son más 'soft' pero que son las más importantes", asegura María. “Lo que más nos preocupa no es la carencia material, que es muy severa, nos preocupa que todo eso se transforme en violencia, en ser invisibles, en sentir que no puedes. Eso, desde el punto del derecho es increíble, porque estas personas no se sienten con la potestad de ejercerlo, tampoco lo más básico. Además, los chicos y chicas encuentran una motivación y, con ellos, sus familias", confirma Guerrero.

María asegura que la semilla de todo este proyecto ya estaba cuando estudiaba en Comillas ICADE. "Para mí, estudiar ADE y Derecho era una manera de hacerme con las herramientas que me permitieran conocer como funciona la sociedad, para luego, poder 'hackearla', conseguir hacer llegar lo mejor a las personas. En la Compañía de Jesús siempre he encontrado unos valores de solidaridad muy elevados, un compromiso muy auténtico en el que el fin último siempre son las personas".

 

© Universidad Pontificia Comillas | C. Alberto Aguilera 23 Madrid-28015 - Tel.:(+34) 91 542 28 00 | comunicacion@comillas.edu

LinkedIn   Twitter   Facebook    YouTube