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La pieza de Marzo


Mes de la Mujer #MujeresComillas 


Vida del Santo Padre y gran servio de Dios el B. Francisco de Borja... Madrid, María de Quiñones,1644, de Juan Eusebio Nieremberg, SJ

Vestíbulo del edificio B de Cantoblanco


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La Pieza del Mes de marzo se suma a las actividades organizadas en la Universidad Pontificia Comillas con motivo del Mes de la Mujer, alineándose con una programación que invita a la reflexión y al compromiso con la igualdad.


En este contexto, la pieza seleccionada permite visibilizar el papel que desempeñaron las mujeres en la historia de la imprenta española. Aunque su presencia fue constante durante siglos, con frecuencia quedó relegada a la invisibilidad. Muchas de ellas asumieron la dirección de los talleres tipográficos tras la muerte de sus maridos, garantizando no solo la continuidad de la producción editorial, sino también -en numerosos casos- la subsistencia y el futuro de sus familias. Sin embargo, sus nombres y méritos quedaron a menudo diluidos bajo fórmulas como «viuda de» o «herederos de», lo que hace imprescindible recuperar y reconocer su decisiva contribución a la historia del libro y de la imprenta en España.

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La imagen muestra a varios trabajadores en un taller antiguo, imprimiendo y manipulando papel.

En ese escenario de desigualdad, María de Quiñones (m. 1669) emerge como una figura extraordinaria. Su trayectoria encarna la capacidad de las mujeres para afirmarse y empoderarse en un mundo que les negaba visibilidad, recordándonos que la historia del libro también es, y ha sido siempre, una historia de mujeres que resistieron, crearon y transformaron.

Plano de Madrid de Teixeira

De María Quiñones, poco se sabe sobre sus orígenes aunque consta que se incorporó al mundo de la imprenta tras contraer matrimonio con Pedro Madrigal, hijo. Su suegro, el salmantino Pedro de Madrigal, se había establecido en Madrid en 1588, donde abrió su taller aprovechando la creciente demanda generada por la presencia de la corte de Felipe II. Con el tiempo, llegó a distinguirse como uno de los principales impresores madrileños del siglo XVI. Tras la muerte de Madrigal hijo en 1602, María contrajo segundas nupcias, en 1604, con Juan de la Cuesta, célebre por haber impreso la primera edición del Quijote de Cervantes en 1605. Cuesta abandonó el taller en 1607 para trasladarse a Sevilla. No obstante, su nombre continuó apareciendo en los pies de imprenta, ya que había recibido poderes de María Rodríguez Rivalde en 1602.

Plano de Madrid de Teixeira
La imagen muestra una serie de caracteres de imprenta dispuestos en una superficie metálica.

Entre 1608 y 1627, María de Quiñones participó activamente en el taller de imprenta familiar y, a partir de 1633, tras el fallecimiento de su suegra, María Rodríguez Rivalde, asumió plenamente su gestión. Desde entonces, todas las obras salidas del taller llevaron de forma visible el nombre de “María de Quiñones”, emblema de su independencia profesional y testimonio de ser la primera mujer en Madrid que firmó como impresora.

Páginas abiertas de un libro antiguo con texto manuscrito y decoraciones en la parte inferior.

Durante treinta y tres años sostuvo una producción de notable calidad técnica, reconocible por la escasez de erratas y por su colaboración con destacados editores del momento. Su prensa imprimió tanto literatura de entretenimiento como textos políticos, reales cédulas, sermones, así como obras litúrgicas y teológicas. En 1666 traspasó el negocio a Melchor Alegre y Catalina Gómez, y falleció tres años después, en 1669.

Páginas abiertas de un libro antiguo con texto manuscrito y decoraciones en la parte inferior.
El símbolo IHS dentro de un círculo rodeado de un fondo negro.

La Compañía de Jesús, durante décadas, depositó su confianza en la imprenta Madrigal–De la Cuesta–Quiñones, manteniendo su colaboración con María en un contexto dominado por enormes prejuicios de género. Este respaldo jesuítico no solo reconocía la excelencia técnica y la solvencia de su taller, sino que constituía además un gesto de legitimación excepcional: una orden de notable influencia que trataba a una mujer impresora como igual entre sus colegas varones. Gracias a esa confianza, la Compañía contribuyó, de hecho, a debilitar resistencias y a afirmar la plena autoridad profesional de María en un ámbito que rara vez concedía a las mujeres el derecho al mando y a la autoría.

Antigua portada de un libro sobre la vida de San Francisco de Borja, de la Compañía de Jesús.

Un respaldo que queda patente en la pieza seleccionada este mes, Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja... (Madrid, María de Quiñones, 1644), de Juan Eusebio Nieremberg, SJ (1595‑1658). Obra que relata la vida del tercer general de la Compañía de Jesús, San Francisco de Borja, SJ (1510‑1572). Esta biografía hagiográfica se inscribe en la literatura jesuítica de exaltación de sus santos y beatos, destinada a ofrecer modelos de virtud y espiritualidad. En la fecha de impresión, 1644, Borja aún no había sido canonizado -su santificación llegaría en 1671-, razón por la cual figura como «Beato» en el título.

Antigua portada de un libro sobre la vida de San Francisco de Borja, de la Compañía de Jesús.
Página de un antiguo texto en español que presenta un documento religioso o eclesiástico.

La edición de Quiñones exhibe los rasgos de las grandes publicaciones barrocas: formato folio-símbolo de prestigio para instituciones y lectores cultos-, texto a dos columnas con apostillas marginales para consulta ágil, grabados xilográficos en portada, iniciales ornamentadas y cabeceras decorativas.

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Destaca el grabado de frontispicio calcográfico dedicado a Francisco de Borja: una figura de tres cuartos, revestida con el hábito jesuita,  de expresión serena y recogida, acompañada de inscripciones, emblemas heráldicos y una leyenda identificativa que evocan tanto su linaje ducal como su gobierno al frente de la Compañía. El tratamiento del rostro logra un equilibrio entre la verosimilitud histórica y la idealización espiritual, actuando como pórtico visual de la hagiografía al anticipar en imagen las virtudes que Nieremberg desarrolla en el texto. La calidad técnica de la estampa contribuye a reforzar la proyección pública de Borja y respalda, de forma indirecta, su proceso de beatificación y posterior canonización.

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La imagen muestra un diseño de papel marmoleado con patrones de azul y rojo sobre fondo claro.

La encuadernación en holandesa de trabajo, probablemente de mediados del XIX, está pensada para uso intensivo pero con cierto empaque. El lomo de piel cuenta con nervios falsos marcados con filetes y dorados sencillos: la rotulación “VIDA DE S[AN] FRANCISCO DE BORJA” va en capitales doradas. Las guardas son de papel marmoleado de tipo “piedras” con gotas en una gama bicolor muy sobria: fondo rojizo-teja y motas azul grisáceo con halos blancos. El ejemplar, con signatura AM/157, conserva exlibris manuscritos de la Ropería del Colegio de la Compañía de Jesús de Madrid, exlibris de la condesa de Bornos y un sello del Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo de Madrid. Procede de la Biblioteca Complutense de la Compañía de Jesús de la Provincia de Toledo, en Alcalá de Henares, desde donde se trasladó a la Universidad Pontificia de Comillas.

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The piece of the month of March, dedicated to International Women’s Day, could not overlook the opportunity to recall that, throughout the history of Spanish printing, women have been present for centuries, although they were frequently rendered invisible. Many took over typographical workshops after the death of their husbands, ensuring not only the continuity of editorial production but also— in numerous cases—the economic future of their children and families. Despite this, their names and achievements were often eclipsed behind formulas such as “widow of” or “heirs of,” which urges us to recover and highlight their contribution to the history of the book and printing in Spain.

Within this context of inequality, María de Quiñones (d. 1669) emerges as an extraordinary figure. Her career embodies women’s capacity to assert and empower themselves in a world that denied them visibility, reminding us that the history of the book is also—and has always been—a history of women who resisted, created, and transformed.

Little is known about María de Quiñones’s origins, although it is recorded that she entered the world of printing after marrying Pedro Madrigal the Younger. Her father-in-law, the Salamancan Pedro de Madrigal, had settled in Madrid in 1588, where he opened his workshop in response to the growing demand generated by the presence of the court of Philip II. Over time, he became distinguished as one of Madrid’s leading printers of the sixteenth century. After the death of Madrigal the Younger in 1602, María remarried in 1604, to Juan de la Cuesta, famous for having printed the first edition of Cervantes’s Don Quixote in 1605. Cuesta left the workshop in 1607 to move to Seville; nevertheless, his name continued to appear in the imprints, as he had received powers of attorney from María Rodríguez Rivalde in 1602.

Between 1608 and 1627, María de Quiñones actively participated in the family printing workshop, and from 1633 onward, following the death of her mother-in-law, María Rodríguez Rivalde, she assumed full management of the business. From that moment on, all works produced by the press visibly bore the name “María de Quiñones,” an emblem of her professional independence and evidence that she was the first woman in Madrid to sign as a printer.

For thirty-three years she sustained a production of remarkable technical quality, recognizable by the scarcity of errata and by her collaboration with leading publishers of the period. Her press printed both recreational literature and political texts, royal decrees, sermons, as well as liturgical and theological works. In 1666 she transferred the business to Melchor Alegre and Catalina Gómez, and she died three years later, in 1669.

We consider it relevant to underscore how the Society of Jesus, over several decades, placed its trust in the Madrigal–De la Cuesta–Quiñones press, maintaining its collaboration with María in a context dominated by profound gender prejudices. This Jesuit support not only acknowledged the technical excellence and reliability of her workshop, but also constituted an exceptional act of legitimization: an order of considerable influence that treated a woman printer as an equal among her male colleagues. Thanks to this trust, the Society in fact helped to weaken resistance and to affirm María’s full professional authority in a field that rarely granted women the right to leadership and authorship.

This support is evident in the piece selected for this month, Vida del Santo Padre y gran siervo de Dios el B. Francisco de Borja… (Madrid, María de Quiñones, 1644), by Juan Eusebio Nieremberg, SJ (1595–1658). The work recounts the life of the third Superior General of the Society of Jesus, Saint Francis Borgia, SJ (1510–1572). This hagiographic biography belongs to the Jesuit literature devoted to the exaltation of its saints and blesseds, intended to offer models of virtue and spirituality. At the time of printing, in 1644, Borgia had not yet been canonized—his canonization would come in 1671—hence his designation as “Blessed” in the title.

Quiñones’s edition displays the hallmarks of major Baroque publications: folio format—a symbol of prestige for institutions and learned readers—text in two columns with marginal notes for ease of consultation, woodcut engravings on the title page, ornamented initials, and decorative headpieces.

Particularly noteworthy is the engraved copperplate frontispiece dedicated to Francis Borgia: a three-quarter-length figure, clad in the Jesuit habit, with a serene and introspective expression, accompanied by inscriptions, heraldic emblems, and an identifying legend that evoke both his ducal lineage and his governance of the Society. The treatment of the face achieves a balance between historical verisimilitude and spiritual idealization, acting as a visual threshold to the hagiography by anticipating in image the virtues that Nieremberg develops in the text. The technical quality of the engraving helps reinforce Borgia’s public projection and indirectly supports his process of beatification and subsequent canonization.

The half-leather working binding, probably from the mid-nineteenth century, is designed for intensive use while retaining a certain dignity. The leather spine features raised false bands marked with fillets and simple gilt tooling; the title “VIDA DE S[AN] FRANCISCO DE BORJA” appears in gilt capitals. The endpapers are marbled paper of the “stone” type, with droplets in a very restrained two-color palette: a reddish-tile background with bluish-gray speckles surrounded by white halos. The copy, with shelfmark AM/157, preserves handwritten ex-libris from the Ropería of the College of the Society of Jesus in Madrid, an ex-libris of the Countess of Bornos, a stamp from the Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo in Madrid, and the aforementioned half-leather binding. It comes from the Complutense Library of the Society of Jesus of the Province of Toledo, in Alcalá de Henares, from where it was transferred to the Pontifical University of Comillas.

Galería de 8 fotografías

Créditos

Texto y selección bibliográfica:

Dña. Blanca Herranz Vírseda

Fondo Antiguo del Servicio de Biblioteca de la Universidad Pontificia Comillas

 

Descripciones bibliográficas:

Grupo de catalogación de la Biblioteca de la Universidad Pontificia Comillas

 

Cartelería:

Dña. Blanca Herranz Vírseda

Fondo Antiguo del Servicio de Biblioteca de la Universidad Pontificia Comillas

 

Diseño Web:

D. Ángel David Álvarez Mendoza

Dña. Daphné Vidalie

Grupo de Visibilidad del Servicio de Biblioteca de la Universidad Pontificia Comillas


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