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Entrevista Antigua alumna Comillas ICADE

Alejandra Torres-Quevedo

Ingeniería Industrial´23 · Atleta olímpica (Tokio 2020 y París 2024) · Energy Transition · Financial Analyst & Project Development - Ingeniería (Comillas ICAI)

Hay quien elige entre el deporte y los estudios. Alejandra Torres-Quevedo (Comillas ICAI) decidió no renunciar a ninguna de sus dos pasiones —el hockey y los números— y llevar las dos hasta el final. Empezó a jugar en su club con nueve años y, con solo diecisiete, debutó en la selección española absoluta de hockey hierba como la más joven del equipo. Lo que más valora de su deporte no son los títulos, sino el ambiente: la competencia sana, el compañerismo y la buena relación incluso con las rivales.

Su carrera deportiva la ha llevado a lo más alto. Fue medalla de bronce en el Campeonato de Europa de 2019 y ha disputado dos Juegos Olímpicos, Tokio 2020 y París 2024, el sueño máximo en un deporte minoritario como el suyo. "Las olimpiadas fueron la mejor experiencia de mi vida", recuerda. Hoy sigue compitiendo al máximo nivel con el Club de Campo Villa de Madrid y con la selección, convencida de que el deporte femenino vive su mejor momento. 

Pero su historia no se entiende sin la otra mitad: las matemáticas. Se graduó en Ingeniería Mecánica por Comillas ICAI —habló en nombre de su promoción en la graduación— y continuó después con el máster. Eligió la Escuela por su prestigio y por una atención cercana que fue decisiva para compaginar competiciones y exámenes: "Los profesores me han ayudado un montón". 

De su paso por ICAI se queda, sobre todo, con una idea: "Aquí no se compite, vamos todos a una". Y un mensaje para quien dude entre el deporte de élite y la universidad: "Se puede más de lo que parece. Solo es cuestión de organizarse y de resolver día a día".

Alejandra Torres-Quevedo
Ingeniería Industrial´23 · Atleta olímpica (Tokio 2020 y París 2024) · Energy Transition · Financial Analyst & Project Development

“En Comillas ICAI no se compite, vamos todos a una”

Entrevista completa Alejandra López-Quevedo

  1. ¿Cómo descubriste el hockey y qué te llevó a convertirte en deportista olímpica?

De niña amaba todos los deportes: tenis, baloncesto, equitación… pero lo que de verdad me apasionaba era el fútbol. Sentía esa fiebre, pero no encontraba ningún equipo cerca de casa. Mis padres me propusieron probar el hockey en el Club de Campo Villa de Madrid, donde había un equipo femenino. Lo probé y me encantó. Con nueve años entré en el club y con tan solo diecisiete debuté en el primer equipo de la selección española.

  1. ¿Qué tiene el hockey que lo hace tan especial para ti?

El hockey es un deporte poco conocido pero muy atractivo. Es dinámico, rápido y moderno. Pero, sobre todo, lo que me gusta es el ambiente, también con las compañeras rivales. Abunda la competencia sana y no hay malos rollos. Es un mundo en el que se respira respeto y compañerismo.

  1. ¿Cómo recuerdas tu experiencia olímpica?

Fue la mejor experiencia de mi vida. En deportes minoritarios como el nuestro, lo máximo a lo que puedes aspirar es a llegar a participar en unas Olimpiadas. Vivir esa intensidad junto al resto del equipo nacional, representar a tu país y competir al máximo nivel es algo que se queda contigo para siempre.

  1. ¿Qué te atrajo de Comillas ICAI y cómo ha sido compaginar tus estudios con el deporte de alto nivel?

Lo que más me atrajo fue el prestigio. Me ayudaron a decantarme tanto la recomendación de mi padre, que tenía muchos amigos ingenieros del ICAI, como la atención personalizada que ofrecían desde la escuela. No me equivoqué: es una de las mejores universidades de España, muy atenta con sus alumnos y con un seguimiento cercano que a mí, personalmente, me ha beneficiado. Los profesores me han ayudado un montón adaptando fechas de exámenes cuando me coincidían con competiciones y con tutorías siempre que las he necesitado.

  1. ¿Qué consejo darías a otros deportistas que dudan en iniciar una carrera universitaria?

Que no teman a hacerlo. Se puede más de lo que parece. Todos tenemos mucha más capacidad de lo que pensamos. Da tiempo a todo, solo es cuestión de organizarse y de resolver día a día. De mi paso por el grado me quedo sobre todo con los amigos y los compañeros: me ha sorprendido lo generosa que es la gente. No se compite, toda la clase se vuelca en ayudarse unos a otros.

Una mujer sonriente de pie en una cancha de hockey sosteniendo un stick.