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XaniversarioCátedraCTR-peqPara conmemorar el décimo aniversario de su creación, la Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión organizó un coloquio internacional bajo el lema "Los avances tecnológicos y la búsqueda de sentido", en el que participaron Rafael Miranda, Presidente de la Fundación Endesa y de Acerinox, y Mauro Miccio, Consejero del Ente Nationale per l'Energía Elettrica (ENEL).


Abrió la primera sesión la profesora Camino Cañón, quien aludió al nacimiento de la cátedra, de la que es Directora, por decisión del entonces Vice Gran Canciller de la universidad, Isidro González Modroño, SJ, y la dirección de Javier Leach, SJ. Desde los inicios, el objetivo fue trabajar en red con organizaciones como la Fundación Templeton y el Instituto Metanexus, otras instituciones similares de América y Europa y con los jesuitas de diversos países. La profesora Cañón anunció que este ciclo, que se inauguraba con dos conferencias, se desarrollará durante el próximo curso.


Rafael Miranda, que fue presentado por Miguel Ángel Agúndez, miembro de la comisión permanente de la cátedra, habló sobre "La mediación de las fundaciones empresariales entre los avances tecnológicos y la transformación social". Recordó Miranda que, cuando él empezó a trabajar, de los temas de seguridad laboral se encargaba un departamento de la empresa; pero hoy no hay un consejo directivo que no tenga en su orden del día ese punto cada mes, incluso en los fondos de inversión. El mundo ha cambiado, y los directivos hablan de desarrollo sostenible, de reputación empresarial y de la responsabilidad social corporativa. Es legítimo, dijo, que la empresa tenga preocupaciones económicas, pero que sean compatibles con el desarrollo de las sociedades en las que opera y con el respeto al medio ambiente a largo plazo. No es filantropía ni marketing social. Se trata de ecoeficiencia, de ser capaces de hacer más con menos recursos, de hacer más para más gente, y de hacer las cosas mejor.


Las fundaciones empresariales son un instrumento para estas actividades, pero no el único, agregó Miranda, antes de hacer un recorrido por diversos ejemplos (Repsol, Iberdrola, Telefónica, BBVA, Santander, Elecnor y Endesa), de sus funciones y de cómo centran su atención en los territorios donde operan. Desde impulsar un futuro sostenible para toda la sociedad, a la acción cultural y social, pasando por lo medioambiental, la investigación y la educación.


Al referirse a la Fundación Endesa, Miranda señaló que va a cumplir 15 años. Aunque maneja recursos limitados, está convencido de que con poco se puede hacer mucho. Trabaja en colaboración con instituciones muy distintas y en ámbitos diferentes: cultural, medioambiental, académico, científico y social y en el del patrimonio histórico-artístico, en el que se ha especializado en iluminación de monumentos en España e Iberoamérica. Otro campo de intervención es el la rehabilitación de espacios públicos y medioambientales en los que ha habido grandes obras públicas o catástrofes naturales.


En el terreno de la acción social, desde 2009 la Fundación Endesa tiene un convenio con Cáritas para formar electricistas profesionales en España e Iberoamérica, con unos 500 jóvenes en los cursos, a los que se intenta proporcional empleo, tanto en España como en Perú, Brasil y Colombia.


Entre sus actuaciones de cooperación con instituciones universitarias, Miranda citó la aportación de su fundación al fondo de Becas Comillas ICAI-ICADE, o el apoyo constante al cuidado de la lengua común, con su respaldo a la Fundación de la Real Academia de la Lengua Española y el Instituto Cervantes. Antes de terminar, Miranda expresó su orgullo de pertenecer a Comillas, de la que es antiguo alumno y miembro de su Fundación Universitaria Comillas ICAI, que siempre estuvo en la vanguardia de la formación integral, lo que ha permitido que haya empresas, empresarios y directivos concienciados en temas tan importantes como los reflejados en su conferencia.

XaniversarioCátedraCTR-grandeTecnología y religión
En la segunda sesión del programa, Mauro Miccio, Consejero de ENEL, que fue presentado por el profesor Leach, habló de "Búsqueda de sentido en los avances tecnológicos desde la perspectiva de las religiones".


La llegada de las nuevas tecnologías, apuntó Miccio, nos obliga a comprender su capacidad de modificar explícitamente el modo de "socializar", y a considerarlas como otro componente constitutivo de la sociedad, como la familia, la ciudad y el Estado; a compararlas con otros institutos y organizaciones y, finalmente, a revisar el fenómeno religioso. Podemos, dijo, considerar las redes sociales como instituciones virtuales que, al igual que las religiones, interactúan con las acciones de los individuos modificando los sistemas sociales y culturales. La irrupción de estos instrumentos, siguió Miccio, ha hecho real la intuición de Marshall McLuhan de que pueda darse una superposición entre medio y mensaje, con la peligrosa confusión entre lo real y lo virtual.


El particular problema que plantean las redes sociales es confundir relación con conexión. Es evidente el riesgo de que el superficial "estar conectado" se convierta, por simplicidad, difusión e inmediatez, en norma, en detrimento del más complejo y profundo "estar en relación". No obstante, las grandes religiones se han esforzado en utilizar estos nuevos medios de comunicación para hablar, sobre todo, a las jóvenes generaciones, continuó el conferenciante, que aludió a los tweets de Benedicto XVI y de Francisco; las presencias católicas de My Church o 4 my God, en Facebook, o Millat Facebook.com, Ummaland o Muslimnetworking.co.uk., como alternativas musulmanas a las redes originales occidentales.


Afirmó Miccio que, gracias a la red, hablamos más, tenemos más encuentros y nos conectamos con más partes del mundo; también rezamos más en nuestra comunidad web utilizando los ritos tradicionales, sin dejar de lado los nuevos modelos que las redes sociales nos imponen. "Desgraciadamente, a pesar de todo, nos comunicamos menos, abrumados como estamos por el diluvio de palabras electrónicas que amenazan con hacernos perder el sentido de lo que pensamos, banalizándolo. Tenemos que recuperar el diálogo, la conversación interpersonal que, más allá de las tecnologías, permite". Es, subrayó, lo contrario de la velocidad, de la multitarea compulsiva, del continuo intercambio superficial a través de correos, sms, redes sociales y móviles. "Se pueden recuperar los lugares de la socialización primaria, lugares que tienen un sentido, como la familia, o lugares emblemáticos de la colectividad, como el bar, la plaza, el círculo de amigos o el lugar de culto. Todo esto ayuda a construir relaciones fuertes, no comprometidas por la superposición de tantos pensamientos débiles superficiales".



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