Información de interés

A continuación compartimos algunos artículos y referencias que pueden ser de interés y utilidad en tu vida universitaria. Recuerda que desde el equipo de Orientación Psicopedagógica estamos a tu disposición si lo necesitas.

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Cómo organizarte eficazmente

Además del estudio, las habilidades de planificación son importantes en muchos ámbitos de la vida, tanto profesional como personal. Si siempre dejas las cosas para el último momento o te encuentras con dificultades para cumplir los plazos ¡te interesa leer este artículo!

En la Unidad de Orientación es frecuente escuchar a los estudiantes decir “Sí, si yo me organizo, pero luego no lo cumplo”. Organizarse bien es una cuestión en la que intervienen tanto factores prácticos (qué hacer y cómo hacerlo) como aspectos personales y motivacionales (porqué y para qué lo hago). Aquí encontrarás las pautas prácticas que te ayudarán a planificarte mejor. En un segundo artículo comentaremos algunos aspectos que a nivel psicológico afectan al hecho de llevar realmente a cabo la planificación.

En definitiva, planificar consiste en establecer objetivos claros, determinar los pasos intermedios que hay que dar para conseguirlos e ir revisando el progreso que se va logrando dentro del tiempo establecido. Parece sencillo pero a muchas personas les cuesta ponerlo en práctica. Algunas habilidades que identifican los expertos de la Universidad de Kent para una buena gestión del tiempo serían saber priorizar, organizar un horario de trabajo, hacer listas para recordar lo que tienes que hacer y cuando, perseverar cuando las cosas no salen como esperabas y evitar la procrastinación (no dejar las cosas para más tarde).

Para priorizar debemos distinguir entre tareas urgentes y tareas importantes. Para ser eficientes necesitamos centrarnos en lo más importante y lo más urgente en primer lugar. Resulta muy útil hacer una lista de tareas y ordenarlas por orden de prioridad, de manera que evitemos distraernos con tareas inmediatas y sencillas pero nada importantes. Particularmente práctico será gestionar tu lista de tareas aplicando las cuatro “Ds” que propone David Allen en su libro Organízate con eficacia:

  • Do: Hacer en el momento las tareas rápidas que lleven menos de dos minutos
  • Defer: Difiere o aplaza lo que lleva más de dos minutos y planifica el momento en que lo harás
  • Delegate: Delega las tareas que alguien puede hacer por ti
  • Delete: Elimina todo lo innecesario para concentrarte mejor

Identificar las áreas en las que pierdes tiempo y tratar de reducirlas es un buen comienzo para organizar tu tiempo. Así puedes descartar acciones innecesarias o reubicar tareas de forma más eficiente. Establece un hábito de trabajo, con un horario definido, de manera que puedas repartir el tiempo teniendo en cuenta los plazos para las entregas y exámenes, sin dejar las cosas para el último día.

Utiliza una agenda. La agenda tradicional de papel ha sido sustituida en gran medida por los smartphones. Elige el formato que te resulte más práctico para asegurarte de apuntar todas tus tareas y plazos. Además de contar con información precisa y necesaria, el hecho de usar agenda tiene un efecto importante sobre la sensación de “tengo mil cosas que hacer y no tengo tiempo” que todos hemos experimentado alguna vez. Según vamos volcando en la agenda todas las tareas pendientes, vamos distribuyendo el trabajo y asignando momentos concretos para realizar ese torbellino mental que de otra manera llega a afectar incluso a la capacidad de concentración.

Con una buena organización aprovechamos mejor el tiempo y, además de aumentar las probabilidades de ir cumpliendo nuestros objetivos, lo hacemos con menores niveles de ansiedad ya que tenemos mayor control sobre la situación. En lugar de ir improvisando sobre la marcha, vamos tomando decisiones conscientes en cada momento con lo que también cometemos menos errores.

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Superar el perfeccionismo

Obviamente la mayor parte de nosotros deseamos hacer bien nuestro trabajo, pero cuando invertimos cantidades exageradas de tiempo y esfuerzo sin conseguir un “producto” que nos resulte satisfactorio podemos encontrarnos ante un problema de perfeccionismo.

¿Cuántas veces hemos revisado un trabajo obsesivamente antes de entregarlo por temor a que contenga alguna imprecisión o a que falte algún detalle?

Con el perfeccionismo aparece a menudo el miedo al fracaso y la búsqueda obsesiva de la excelencia, convirtiéndonos en esclavos de la tarea en lugar de enfocar la actividad como un paso más de nuestro proceso de aprendizaje.

Según el Centro McGraw para el Aprendizaje y la Enseñanza de la Universidad de Princeton el reto consiste en encontrar la medida adecuada de esfuerzo que invertimos hacia la excelencia sin que esta misma se convierta en obstáculo para la consecución de nuestros objetivos. Los expertos recomiendan algunas estrategias prácticas para manejar el perfeccionismo:

Haz una lista de ventajas y desventajas de ser perfeccionista (por ejemplo, la autocrítica constante es un claro inconveniente).

  • Revisa tu empleo del tiempo. ¿Cuánto tiempo inviertes realmente en tus proyectos frente al tiempo que dedicas a preocuparte por ellos y a rehacer el mismo trabajo?
  • Prioriza, organiza y asigna un tiempo límite para cada actividad. Si el tiempo avanza sobre tu planificación, permítete pasar a la siguiente tarea.
  • Busca ayuda cuando te bloquees. El apoyo de los compañeros, profesores y tutores es un recurso muy útil cuando “entramos en bucle”. Cuando escribas un trabajo, en lugar de borrar párrafos, puedes ir guardando en un archivo paralelo “de cultivo” las ideas o frases que vayas cambiando. Tal vez puedas usarlo más adelante y ahorrar tiempo. Mantén expectativas realistas acerca de tus logros. Por supuesto que podemos aspirar a lo más alto, pero relativiza siempre según tu situación actual.

En definitiva, se trata de hacerlo lo mejor que puedas considerando tu rendimiento y el tiempo que tienes disponible, ¡no de hacer el mejor examen de todos los tiempos! Aunque parezca paradójico, reduciendo tu nivel de exigencia reducirás también tu nivel de ansiedad y en consecuencia posiblemente también tus resultados se beneficiarán.

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Antes de los exámenes

La preparación de exámenes es un proceso personal e individual. Cada estudiante parte de unos conocimientos, asignaturas, plazos, contextos y hábitos distintos. Además de invertir tiempo de estudio y llevar las asignaturas al día, proponemos algunas recomendaciones prácticas para afrontar esta época de trabajo.

  • Averigua cuál es tu momento de mayor rendimiento a lo largo del día y organízate para estudiar durante esas horas. Prueba a estudiar en ciclos de unos 50 minutos, planificando descansos de 5-10 minutos. Con esta estrategia puedes alargar el tiempo total de estudio al cabo del día.
  • Es posible que te sientas angustiado y no sepas cómo abordar tanto trabajo. Es necesario priorizar y organizar las tareas. Elabora una planificación realista según tus objetivos, es decir tendrás que responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo llevo esta asignatura? ¿Cuánto tiempo de estudio necesito dedicar cada día para dominar la materia? ¿Cómo puedo organizar mis repasos?
  • Recuerda que el objetivo del estudio es la comprensión de conceptos. Para comprobar que has entendido completamente trata de explicar los contenidos a otra persona, mejor si sabe poco del tema. ¡Si consigues que lo comprenda vas por buen camino!
  • Recoge información precisa acerca de la forma de evaluación: temario que entra, pruebas objetivas, preguntas de desarrollo, orales, trabajos, prácticas. Estudiar de acuerdo al tipo de prueba que se va a utilizar para evaluar puede marcar la diferencia.
  • Conoce bien las preferencias del profesor, qué temas son los que más destaca y trata de elaborar posibles preguntas de examen según estudias. Además de resolver dudas, aprovecha las tutorías para identificar la mejor forma de enfocar la asignatura.
  • El volumen de información que vas a manejar requiere el uso de esquemas, mapas mentales, mnemotecnias, fichas, todo aquello que te ayude a recordar mejor lo que vas estudiando.
  • Realiza simulaciones de exámenes en condiciones similares a las reales, es decir en el mismo tiempo que en el examen real y sin consultar apuntes. Practicar con los de años anteriores suele ser la mejor manera. Además de comprobar tus conocimientos este ejercicio te da la oportunidad de observar cómo funcionas bajo presión.
  • Para sostener el esfuerzo continuado que suponen estas semanas, es importante cuidar el descanso. Nuestro cerebro necesita integrar las experiencias del día y para que haya un aprendizaje duradero necesitas proporcionarle las horas de sueño adecuadas.
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Manual de estrategias para el estudio universitario

Aprende a manejar los factores que afectan a la concentración, planifica eficazmente tu tiempo de estudio y optimiza el funcionamiento de tu memoria.

Puedes solicitar una copia de este manual al responsable de orientación psicopedagógica correspondiente a tu centro de estudios.