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Licenciada en Administración y Dirección de Empresas con Mención Internacional (E-4), la carrera de Adriana Domínguez, la hija mayor de Adolfo Domínguez, es tan fascinante como inclasificable. Tras una carrera de éxito en el cine, ahora toma las riendas de la empresa familiar para 'refrescar' la marca y acercarla a las nuevas generaciones.
Texto: José Ganga. Fotografía: José Ángel Molina

 

Viniendo de un entorno tan creativo como el de tu familia, ¿cómo fue la decisión de estudiar ADE?
Vivía en Galicia. Busqué la mejor escuela de negocios en España y opté por intentar matricularme en ICADE, algo que no me resultó nada fácil, tuve que pasar todo el proceso de selección, test específicos, selectividad...

¿Cómo recuerdas tu paso por la universidad? ¿Cuáles eran tus asignaturas favoritas?
Lo que más me gustaba eran los estudios internacionales y la macroeconomía, quizás por mi tendencia natural a lo más abstracto. Recuerdo muy positivamente las prácticas en empresas y, en general, el buen ambiente y el cultivo del aprendizaje.

¿Cuál fue tu primer empleo?
Mi primera experiencia laboral fue en banca para empresas, en Bankinter. Después estuve dos años en Francia.

Poco después comenzaste una carrera como actriz de éxito. ¿Cómo reaccionaron tus padres cuando se enteraron del nuevo rumbo?
Con gran sorpresa, igual que yo. Fue una decisión que no tenía planeada. Empecé por estudiar dirección y producción de cine, eso me llevó al guión y, finalmente, a la interpretación..


"Tenemos la obligación de encontrar una nueva conexión con el público. Ninguna marca es eterna si no se refresca"


¿Cómo te enfrentas a este nuevo reto de dirigir una compañía de moda?
Con muchísima ilusión. Dirijo un nuevo comité de dirección, joven y pleno de entusiasmo. Somos 14 directivos, un 58% mujeres y un 42% hombres, con Antonio Puente como CEO. Tomar el mando de una compañía de moda con 40 años en el mercado y 500 tiendas en todo el mundo es un desafío apasionante. Mi trabajo es que esa ilusión sea contagiosa y que la compañía contagie a sus clientes con nuevo impulso. Ninguna compañía de moda de autor de nuestro tamaño ha persistido tantos años en manos del fundador. Tenemos la obligación de encontrar en este salto generacional una nueva conexión con el público, porque ninguna marca es eterna si no se refresca. Me enfrento a ello como se enfrentó mi padre y toda la compañía hace 40 años: siendo disruptivos. Lo estamos transformando, revolucionando todo. Adolfo Domínguez cambia para seguir siendo distinta.

¿Qué destacarías de la marca?
Diría que es diferente, conocida, madura e internacional. Pero sobre todo, y eso es lo que tenemos que saber transmitir más, es una marca con unos valores y un compromiso que nos hacen únicos. En los recursos humanos, en el compromiso con los tejidos naturales, en crear y nunca copiar… En definitiva, en el humanismo.

¿Cuál es la estrategia de la compañía de cara a los próximos años?
Primero, ser más rentables. Segundo, crecer de forma sostenida. Nuestro reto es conectar en esta década con la gente que tiene ahora la edad de los que conectaron con nosotros en los 80 del siglo pasado. Y reconectar con sus padres. Estamos modernizando todos los departamentos y ya llevamos cinco trimestres consecutivos creciendo a muy buen ritmo en ventas, a tasas superiores al 9%..

Adriana Dominguez1

 


"El objetivo ahora es ser más rentables, crecer, pero de forma sostenida"


¿Cómo se enfrenta una marca como Adolfo Domínguez al boom de las cadenas de moda rápida?
No puedes mirar a otro lado. Tenemos que estar atentos a todo, ser muy rápidos adaptándonos a usos y costumbres, seguir creciendo fuerte en nuestra tienda online. Pero sin perder el norte. La gran transformación que estamos realizando en la compañía se apoya y pone el acento en nuestras raíces. Somos una marca de autor, somos una compañía global. Pero desde Galicia. Desde Orense.

Tanto la campaña de moda como la del nuevo perfume, Única, está protagoniza por grandes actores. ¿Tiene esto que ver con tu propia afición por el cine?
Creo que tiene más que ver con la imagen de nuestra marca. Con cómo somos y cómo queremos ser percibidos.

Durante muchos años hemos visto cómo la clave del crecimiento de una marca pasaba por la diversificación. ¿Qué piensas al respecto?
Sí, también nosotros caímos en esa trampa, en la idea de que una marca lo aguanta todo. No es cierto, una marca se identifica en el mercado por unos valores y no es bueno aplicarla a cualquier producto. Hemos aprendido la lección y estamos construyendo una nueva arquitectura de marca, más simple, más fácil de identificar por el público.

¿Qué peso tiene la moda para ti?
En el trabajo, cada día, practico ‘la moda de trabajo’. Experimento, aprovecho para probar nuevos diseños, nuevas colecciones. Ropa cómoda para trabajar para una mujer como yo, que no soy la talla 38 y que sé que tengo el cuerpo de millones de mujeres que quieren ir a trabajar cómodas, pero bien vestidas. Luego, para otras facetas de mi vida, me visto como considero que es más adecuado en cada momento.

Tendrás cosas muy especiales pero, ¿cuál es la prenda de tu armario a la que tienes más cariño? ¿Por qué?
Me gustan mucho las prendas de crinkle, –un tejido con una arruga muy característica–, que son icónicas en nuestra marca, porque son muy versátiles tanto para vestirte de calle como para combinarlas para una fiesta. Creo que aportan una inyección de estilo y de personalidad extraordinarios.

Tienes una carrera considerable en el cine. ¿Has abandonado esa faceta definitivamente?
Sí. Bueno, sigo siendo miembro del Actors Studio (la legendaria asociación para actores, directores y escritores) y no he perdido la pasión por ver películas. En cualquier caso, ha sido una formación que me viene muy bien, porque me aporta criterio en el área de comunicación e imagen de la compañía.

¿Qué les dirías a aquéllos que consideran que la moda no es más que una frivolidad?
Las desigualdades sociales son las que marcan la frontera de la frivolidad. La moda es otra cosa. Es el diseño, la ropa bien diseñada y confeccionada, con materiales que respetan a los animales y a las personas. Es una actividad vinculada, en algunas ocasiones, a procesos de sostenibilidad, responsabilidad social y empresarial y, a veces, incluso arte. Yo creo que algunas de las cosas que ha hecho Adolfo Domínguez en estos 40 años forman parte de la cultura de este país. Yo no puedo decir que la moda es cultura, como no puedo asegurar que todos los cuadros que se pintan son cultura. Pero hay una parte del proceso de la moda que sí es cultura, porque los seres humanos evolucionamos en nuestro modo de vestir según esa cultura que transmiten las marcas de autor.

 

 

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