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En el texto publicado por el periódico inglés “The Guardian” Ai Weiwei describe su niñez en un campo de desplazados en China y como lo que experimentó en esos momentos le ayudó a comprender la realidad que viven las personas desplazadas forzosas y los refugiados.

1513Cuando era niño, el gobierno chino envió a él y su familia a un campo de trabajo en la más lejana área del país, debido a que su padre Ai Qing, uno de los poetas más famosos en China, fue denunciado por el Movimiento Anti-derechista. De esta manera, el artista vivió en un refugio subterráneo sometido a discriminación y agresiones que pretendían aplastar las creencias de su padre. “Sé lo que se siente al ser un refugiado y experimentar la deshumanización que supone el desplazamiento del hogar y el país”, explica Ai Weiwei.

Esta experiencia lo unió profundamente con la situación actual que viven los refugiados, tal y como se puede comprobar en su película: “Movimientos humanos” (Human Flow), donde recorrió 23 países y visitó 40 campos de refugiados, desde campos relativamente nuevos creados debido a la guerra de Siria, hasta algunos en los que viven tres generaciones de refugiados.

En este sentido Ai Weiwei declaró: “ni un solo refugiado que conocimos había abandonado voluntariamente su hogar. La gente abandonó sus hogares porque fueron obligados a hacerlo por la violencia que causó la muerte de familiares, parientes y conciudadanos. A menudo no es solo una casa la que se destruye, sino pueblos enteros que desaparecen bajo bombardeos indiscriminados”.

El artista contemporáneo realizó una metáfora para razonar su propio punto de vista: “En la naturaleza hay dos enfoques para hacer frente a las inundaciones. Una es construir una presa para detener el flujo. La otra es encontrar el camino correcto para permitir que el flujo continúe. La construcción de una presa no aborda la fuente del flujo: tendría que construirse más y más alto, eventualmente reteniendo un volumen masivo. Si ocurriera una inundación poderosa, podría aniquilar todo a su paso. La naturaleza del agua es fluir. La naturaleza humana también busca la libertad y ese deseo humano es más fuerte que cualquier fuerza natural.”

Según propone el artista, en vez de pretender crear más muros hay que mirar los motivos que provocan que las personas se conviertan en refugiados. “No es una crisis de refugiados, es una crisis sobre nosotros” “establecer el entendimiento de que todos pertenecemos a una sola humanidad es el paso esencial para que podamos continuar coexistiendo en esta esfera que llamamos tierra”, sentencia Ai Weiwei.

Fuente: The Guardian



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