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Un grupo de profesores de Comillas, con Isabel Lázaro a la cabeza, lleva un tiempo investigando los aspectos legales de la transexualidad en menores. El resultado es un trabajo que se presentó en una jornada coordinada por la Cátedra Santander de Derecho y Menores de la universidad.

Texto: José Ganga. Ilustración: José Ángel Molina

 

Disforiaweb

Qué es la disforia de género
Según Isabel Lázaro, profesora e investigadora de la Cátedra Sántander de Derecho y Menores de la universidad, y Arancha Bartolomé, colaboradora de la cátedra, las personas con disforia de género sufren un malestar causado por la discrepancia entre su identidad de género y el sexo asignado al nacer. Estas personas han nacido con las características físicas correspondientes a un sexo, pero poseen el sentimiento de pertenecer a otro. "Esta incongruencia entre el género sentido y el género asignado va a hacer que el individuo intente acceder a una identidad más coherente y menos equívoca a través de tratamientos médicos e intervenciones quirúrgicas, destinadas a obtener un cambio morfológico mediante la supresión de los caracteres primarios y secundarios correspondientes a su sexo cromosómico y a la implantación quirúrgica de los órganos similares a los del sexo deseado".

Además de lo anterior, las personas con disforia llevarán a cabo una serie de acciones para que, desde un punto de vista legal, se reconozca su nueva identidad, instando ante el Registro Civil correspondiente un cambio de nombre y sexo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunas personas transexuales no se plantean pasar por la cirugía, o lo que quieren únicamente es el cambio de nombre y de sexo en el Registro Civil.
¿Qué ocurre en el caso de los niños?
Según las expertas, en el caso de los niños el malestar sentido tiene mucho que ver con los espacios educativos o de ocio en los que la pertenencia a un sexo se convierte en una exigencia de adaptación a cierta vestimenta, a reglas deportivas o a la utilización de determinados espacios.

¿Cuántos niños sufren disforía?
Según Isabel Esteva, endocrinóloga de la Unidad de Identidad de Género del Hospital Carlos Haya de Málaga, el número de menores que han consultado en unidades públicas de identidad de género ronda los 500. Sin embargo, no podemos saber los que son atendidos por equipos privados. Se suele decir que el número de casos en menores es aproximadamente el 10% del total de personas atendidas en las diez unidades que hay en toda España.

¿Cuál es el protocolo a seguir cuando se detecta disforia en menores?
El protocolo en las unidades de la red sanitaria pública es igual al recomendado en la unidad de Amsterdam (Holanda), centro de referencia en estas cuestiones, señala Esteva. Según esto, se orienta a la persona y a su entorno familiar y psicosocial hasta que el "estadio tanner, una valoración universal de la maduración sexual a través del desarrollo físico de los niños y adolescentes, llega al 2".

Si la disforia de género persiste, a los 12 años se inicia la inhibición de la pubertad y, alrededor de los 15-16 años, comenzaría el tratamiento hormonal. "Este tratamiento contribuye al proceso de reasignación de sexo, y ayuda, en gran medida, a mejorar la calidad de vida". Hasta ahora, el protocolo había sido igual en todas las comunidades, pero las nuevas leyes sobre atención a la transexualidad están introduciendo cambios entre unas y otras.
Cómo se protege a los menores desde el punto de vista legal
La base de la protección de los niños está en la Convención de los Derechos del Niño y en la legislación estatal de infancia, reformada en 2015. Es el interés superior del niño el eje vertebrador de cualquier decisión que concierne a su vida. Y su interés no es otro que el de que sean respetados sus derechos.

Hay que tener en cuenta que en este ámbito se ven afectados el derecho a la intimidad personal, el derecho a la propia imagen, el derecho a la identidad (concretándose en el derecho a la identidad sexual), el derecho a su integridad física y psíquica, y el derecho a la tutela de la salud. Cada uno de estos derechos requiere un acercamiento diferenciado y siempre atendiendo al interés superior de cada menor, pues no se puede dar una solución única.

¿Es necesario dejar de considerar la transexualidad como una patología?
Según las investigadoras, la disforia de género no debe ser tratada como una patología clínica (consideración que ha tenido hasta hace muy poco tiempo); lo cual no significa que estas personas no deban ser asistidas médicamente. El consumo de medicamentos y la intervención quirúrgica, forzosamente deben ser seguidos y controlados por especialistas. El acompañamiento psicológico o la atención psiquiátrica en ocasiones se hacen necesarias.

Además, señalan que la salud no ha de definirse únicamente desde la perspectiva de "no padecer enfermedad", sino que ha de atenderse a un concepto que se refiere al disfrute de un bienestar general, psíquico mental y social, que ayude a un pleno desarrollo personal. "En este contexto, es donde habría que vincular la necesidad del tratamiento de las personas, menores o no, con disforia de género y el acompañamiento médico", zanjan.

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