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Consejos Prácticos

La oferta

Tras terminar un proceso de selección, un escueto ¡te llamaremos! es el preludio de varios días o incluso semanas de espera interminable ¿me contratarán?, ¿no me contratarán? Al final la llamada llega. Si la respuesta que te dan en ese momento es negativa no olvides pedir la información sobre tus resultados en el proceso para así poder aprender de los errores y conocer cuáles son tus puntos fuertes y aquellos que debes mejorar. Si por el contrario tienes la suerte de que la respuesta es positiva... ¡enhorabuena! La historia todavía no ha acabado pero, al menos, la pelota está en tu tejado. Te toca decir si la aceptas o no.

Generalmente todos los candidatos realizarán de manera simultánea varios procesos de selección por lo que, probablemente, llegarán a tener más de una oferta de trabajo. Las empresas, por su parte, suelen utilizar la técnica de presionar (un poco) a los candidatos a los que han hecho una oferta para que den una respuesta rápidamente. Es algo con lo que has de contar. Incluso algunas veces la maquinaria se pone en marcha para intentar convencerte de que aceptes. Lo llaman "cultivation", pero en realidad es tan simple como que una o varias personas de diferentes niveles de responsabilidad te llamen o te escriban e-mails para explicarte por qué trabajar con ellos es una oportunidad que no puedes dejar pasar. Algunas leyendas urbanas hablan de viajes, cenas... Pero no hace falta ir tan lejos para ilustrar lo apasionante que resulta este breve periodo si sabes gestionarlo con cabeza.

Tómate tu tiempo y, si estás esperando respuesta de otras compañías, infórmales de la situación para intentar acelerar un poco las cosas. Eso sí, si te vas a demorar en dar una respuesta, ten la cortesía de llamar a la persona responsable para comunicárselo. Si han demostrado interés en ti, generalmente no lo perderán fácilmente pero procura ser ético y no aprovecharte de la situación. Por otro lado, siempre hay personas que gustan de "jugar con dos barajas". Todo el mundo ha escuchado alguna vez la historia de alguien que consiguió una oferta mejor diciendo que tenía otra de la competencia sin que fuera verdad. Quién sabe... Pero desde luego, engañar a una empresa diciendo que tienes una oferta de otra es como jugártela a un número en la ruleta del casino, puedes ganar, con mucha suerte, pero lo más probable es que la jugada salga al revés y te acaben pillando. Al fin y al cabo el mundo de los Recursos Humanos es muy pequeño y todo el mundo se conoce. No hace falta detallar cuán desagradables serían las consecuencias.

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