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Con una historia fascinante a sus espaldas, Emanuel llegó a España desde Ghana, en 2009, con el objetivo de estudiar una carrera. Gracias a su esfuerzo y tesón ha conseguido graduarse en Enfermería en la Escuela Universitaria "San Juan de Dios" y derribar todos los prejuicios y dificultades, demostrando a otros compañeros africanos que es posible cumplir los sueños.

Texto: José Ganga. Fotografía: José Ángel Molina

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o es fácil encontrar una historia como la de Emanuel, un inmigrante procedente de Ghana que acaba de graduarse en Enfermería en la Escuela Universitaria “San Juan de Dios” de Comillas. A comienzos del mes de junio, junto al resto de compañeros de la universidad, Emanuel recogió su beca después de cuatro años de duro trabajo. Se la impuso el rector en un acto que resultó muy emocionante. Él confirma que está contento –“fue un honor”– y que después de la graduación mandó varias fotos a su madre y se fue a celebrarlo con sus amigos.


"El primer día yo era el único africano. Todo el mundo me miraba... Con el tiempo fui haciendo amigos"


Llegó a España a finales de 2009, con 17 o 18 años, motivado por un amigo que tenía aquí. "Cuando llegué, España estaba en crisis", recuerda. Gracias a otro amigo camerunés conoció a Daniel Izuzquiza, SJ, un jesuita que, por aquel entonces, dirigía la ONG Pueblos Unidos. “Dani me invitaba a comer a su casa casi todos los días. Él fue quien me animó a matricularme en un instituto nocturno. Allí aprendía español y otras cosas como matemáticas, aunque había bastantes cosas que yo ya sabía porque estudié hasta la secundaria antes de salir de mi país”.

Al principio, Emanuel vivió en Baobab, un refugio jesuítico para africanos sin papeles por el barrio de Prosperidad (Madrid). Tímido aunque contundente en sus respuestas, Emanuel prefiere no hablar de cómo cruzó la frontera. Cuando se le pregunta, se retrae y no le salen las palabras. Afirma que lo que más le costó al llegar fue aprender el idioma algo que, aún hoy, le resulta complicado. "El español es difícil. Sobre todo, porque mi objetivo no era solo hablar, quería saber escribir correctamente. Y eso me llevó tiempo".

Emmanuel refugiado 7 06 201708
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"Acabé la ESO y empecé Bachillerato”, cuenta. En ese momento se mudó a vivir a la Comunidad San José María Rubio, una comunidad de jesuitas en Ventilla donde conviven con migrantes. Los jesuitas que vivían con él recuerdan que cuando llegó se pasaban muchas de las noches haciendo trabajos de Literatura o de Filosofía, comentarios de texto de Fray Luis de León, San Juan de la Cruz... “Llegaba a las tantas de la noche pero tenía una voluntad de hierro”, afirman. Siempre tuvo claro que quería ir a la universidad, incluso cuando sus mentores le sugerían que hiciera un ciclo formativo. Quiso estudiar Medicina pero no le llegaba la nota. Ahí fue cuando conoció a Julían Ríos, profesor de Derecho en Comilas ICADE, que lo acogió en su casa, y se matriculó en Enfermería. "La enfermería fue mi siguiente opción para entrar el campo de la medicina general. Ahora que he terminado, me quedo con la enfermería, es una profesión muy bonita”, asegura. “Nuestro trabajo se basa en cuidar, estar con el paciente, que es el centro de lo que hacemos. Eres tú quién sabe todo lo que le está pasando", afirma.

Los comienzos en la facultad fueron difíciles. "El primer día era el único africano. Todo el mundo me miraba... Con el tiempo fui haciendo amigos", rememora. De su paso por la universidad destaca las prácticas. "Empezamos desde primero”, enfatiza. También valora la labor de los profesores y los valores de las dos congregaciones, tanto la de los Jesuitas como la de la orden de San Juan de Dios, aunque, tras varios años viviendo en una comunidad, le gustaría que el espíritu jesuítico se viera más en clase. “Los jesuitas son gente excepcional que te apoya y te ayuda a conseguir tus sueños”, asegura. “Es importante que los valores de la compañía estén presentes porque es gente que acoge a todo el mundo”.


"Para un africano siempre es difícil en un país occidental. Te tienes que ganar la confianza de la gente"


Sin embargo, y antes de nada, este verano le gustaría colegiarse y empezar a trabajar como enfermero. De cara a septiembre, y si el proyecto de Ghana no sale adelante, baraja varias opciones. Una de ellas es hacer un máster de enfermería en medicina tropical en la Universidad Autónoma de Madrid. La otra es buscar trabajo fuera de España, en concreto, en Inglaterra por ser un país angloparlante.

Se define como un lector de novela voraz y como aficionado al rap y al hip hop. Mirando atrás y haciendo balance de estos años reflexiona: “La integración no es fácil en ningún sitio pero yo procuro adaptarme. Me gusta mucho España, la gente… Pero claro, para un africano en un país occidental siempre es difícil. Yo intento no prestar mucha atención a las cosas negativas, sobre todo, porque son cosas que no puedo cambiar. Por ejemplo, en las prácticas, siempre lo tenía un poco más difícil que los demás, me tenía que ganar la confianza de la gente”, confirma. Gracias al apoyo pero, sobre todo, con voluntad y esfuerzo, Emanuel ha logrado derribar muchas barreras y demostrar a otros compatriotas que hay un camino para alcanzar los sueños.

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