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Con base en una evaluación preliminar realizada por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda sobre la situación de las casas destruidas, dañadas e inhabitables, del total potencial de 73,000 personas que podrían estar desplazadas internamente, 30.000 viven en campamentos planificados o espontáneos.

De este total, según el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), la DTM ha recolectado información de 20.409 desplazados que se encuentran en 146 campamentos espontáneos habitados por cinco familias o más, ubicados en las provincias de Manabí, Esmeraldas y Santo Domingo de los Tsáchilas.

De acuerdo con la DTM, de las personas evaluadas entre el 17 y el 22 de mayo, 15.396 se encuentran en Manabí, 4.671 en Esmeraldas y 342 en Santo Domingo. Los resultados de la DTM incluyen a las personas que viven en campamentos organizados por el gobierno, refugios “espontáneos”, espacios abiertos y con familias de acogida.

Una mayoría los campamentos (cerca del 60%) no son coordinados por el gobierno, mientras que el 40% son organizados por el MIES o por las Fuerzas Armadas. La OIM informa que en el 75% de los sitios hay participación comunitaria en forma de comités de campamento, formados por los propios desplazados internos.

La escasez de agua potable se puso de relieve como un problema importante. Aproximadamente el 62% de los sitios informó recibir más de dos litros de agua potable por persona al día. Sin embargo, el 36% informó recibir menos.

El informe de la DTM también reveló problemas relacionados con la higiene y el saneamiento. El número de letrinas sigue siendo insuficiente en la mayoría de los sitios. En algunos campamentos no hay letrinas y en otros hay apenas una letrina por cada 70 personas o más.

Además, el informe refleja que en muchos sitios no hay duchas y letrinas separadas para hombres y mujeres.

Se encontró que el principal problema de salud lo representan las infecciones respiratorias agudas (69%) y luego, la diarrea (16%). Ante las condiciones sanitarias deficientes en la mayoría de los sitios visitados, las enfermedades transmitidas por vectores también podrían aumentar, dado que se ha informado sobre el número creciente de mosquitos.

“Hemos estado aquí desde el terremoto y uno de nuestros principales problemas es la falta de agua y duchas. No tenemos un espacio para cocinar y los niños se enferman con mucha frecuencia debido a nuestras condiciones de vida”, comentó Luz Villareal, una mujer que vive actualmente en uno de los asentamientos espontáneos.

“La respuesta del Gobierno de Ecuador ante las dificultades es impresionante, y en los 28 campamentos administrados por el gobierno los servicios prestados son considerablemente mejores”, declaró el Jefe de Misión de la OIM de Ecuador, Damien Thuriaux. “El desafío que persiste es la forma de mejorar las condiciones para aquellas personas que por razones justificadas no desean estar en los campamentos y requieren de apoyo específico”.

Actualmente, el Fondo Central de Respuesta a Emergencias de las Naciones Unidas (UNCERF por sus siglas en inglés) y el Gobierno de Canadá financian las actividades de la DTM de la OIM de Ecuador. Pero la OIM ha recibido tan solo USD 1 millón de los USD 9,25 millones que ha solicitado para satisfacer las prioridades urgentes en materia de coordinación y gestión de campamentos, albergues y recuperación temprana. Por lo tanto, su capacidad para responder de forma integral ante el terremoto es muy limitada.

El informe de la DTM emitido por OIM se puede descargar de:

www.humanitarianresponse.info/en/operations/ecuador/coordinaci%C3%B3n-y-...

http://www.globaldtm.info/dtm-ecuador-round-2-report-may-2016/



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