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El trabajo, de 48 páginas, describe al detalle las dificultades por las que pasan unos y otros desde que aguardan en Marruecos hasta que entran en España por Melilla. Descargar aquí

Los subsaharianos tienen que saltar la valla porque no tienen dinero para pagar a los pasadores. Antes malviven en el monte Gurugú o en sus inmediaciones. Los sirios suelen alojarse en baratos hoteles de paso de Nador y luego cruzan la frontera a pie o en coche disfrazados de marroquíes.

Mañana España empezará a acoger a los 586 refugiados sirios llegados en los últimos meses a Grecia, Italia, Turquía o el Líbano. Pero hay otros ciudadanos de esta nacionalidad que aguardan en Nador (Marruecos) para entrar en España y lo tienen aún más difícil. Como las Fuerzas Auxiliares de Marruecos no les deja acceder a la frontera, se ven obligados a pagar a las mafias para entrar de forma irregular en nuestro país, escondidos en vehículos o disfrazados de marroquíes. Los pasadores les cobran unos 1.000 euros por adulto y entre 400 y 700 euros por niño.

Es el caso de Issa, de 30 años, que tuvo que pagar 1.300 euros a los pasadores para entrar en España. Salió de Siria hace dos años y medio, buscando protección internacional frente a la guerra. Entre Turquía, el Líbano, Argelia y Marruecos lleva gastados más de 26.000 euros.

Amal, igualmente siria y madre de tres hijos cuyo marido se encuentra en el Líbano, tuvo que pagar 400 euros por persona para atravesar la frontera entre Argelia y Marruecos y un total de 4.400 euros para cruzar hasta Melilla con sus pequeños.

Si las familias son más numerosas, la suma puede ascender hasta 13.000 euros, como le ocurrió a la familia de Aamer, originaria de Homs. Eran 15 personas, contando con su mujer, sus hijos, sus hermanos y sus sobrinos. Venían de cruzar el Líbano, Egipto, Argelia y Marruecos. Por lo que cuentan, la frontera de Melilla "es la peor de todas".

Los jesuitas denuncian que, a pesar de que hay cuatro pasos fronterizos para entrar en España desde Melilla y en uno de ellos se han habilitado dos oficinas de asilo, "todo parece indicar que hay un acuerdo de colaboración entre España y Marruecos para controlar el acceso a España". El país vecino se convierte, de este modo, en un estricto gendarme que impide el paso tanto a los subsaharianos como a los sirios.

"Quienes quieren acceder a Melilla tienen que acudir a las redes de pasadores y de mafias que, previo pago, facilitan el cruce. Muy pocas personas logran cruzar la frontera sin pagar", señala el informe 'Sin protección en la frontera. Derechos Humanos en la frontera sur: entre Nador y Melilla' que han presentado este lunes el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas y el Servicio Jesuita a Migrantes.

Baratos hoteles de paso

La investigación se ha realizado en el terreno entre los meses de septiembre a diciembre de 2015 por un equipo que incluye investigadores de la Universidad de Comillas y padres jesuitas conocedores de las fronteras, conviviendo en el día a día con sirios y subsaharianos. El trabajo, de 48 páginas, describe al detalle las dificultades por las que pasan unos y otros desde que aguardan en Marruecos hasta que entran en España por Melilla. Los subsaharianos tienen que saltar la valla porque no tienen dinero para pagar a los pasadores. Antes malviven en el monte Gurugú o en sus inmediaciones. Los sirios suelen alojarse en baratos hoteles de paso de Nador y luego cruzan la frontera a pie o en coche disfrazados de marroquíes.

En ambos casos, dicen los jesuitas, se produce una "vulneración de Derechos Humanos".

¿Cuántos sirios se encuentran en esta situación? El informe habla de que, en diciembre del año pasado, cuando realizó la investigación, había aproximadamente 1.000 personas sirias en Nador intentando acceder al puesto fronterizo de Melilla.

Llegan cansados, arruinados, después de varios meses de viaje desde su país. DeSiria se desplazan al Líbano o a Turquía y, de allí, a Argelia. Un autobús o un tren les deja en la frontera argelino-marroquí, por la que, pese a estar cerrada, pueden acceder previo pago a las mafias. Desde allí son trasladados en taxi colectivo o autobús a Nador, donde suelen alojarse en baratos hoteles de paso por los que pagan 10 euros la noche por una habitación cochambrosa en la que se hacinan familias enteras.

¿Por qué no piden asilo en el Consulado de España en Nador? Porque el Gobierno español no se lo permite, según sostienen los jesuitas. Se da la circunstancia de que "las autoridades marroquíes tampoco les dejan salir del país al considerarles inmigrantes irregulares", pero tampoco les ofrecen una protección efectiva en el caso de que quieran solicitarla.

Así que a los sirios no les queda más remedio que ponerse en manos de nuevas mafias. "Traté de pasar a Melilla andando por el puesto fronterizo de Farjana, pero la Policía española me empujó hacia Marruecos. Lo intenté entonces por la zona de los coches. Finalmente pasé corriendo. Antes lo había intentado por Beni-Enzar, tanto con pasaporte marroquí como con pasaporte sirio. Ahí fue Marruecos quien no me dejó salir", recuerda Issa.

A pie disfrazados de marroquíes

Las mafias ofrecen a los sirios dos métodos para pasar: a pie o en coche. Las pateras y el salto de la valla se quedan para los subsaharianos.

Los sirios adquieren a las mafias documentación falsa, marroquí o española, para aprovechar las facilidades de cruce a residentes de Melilla y Nador. Visten como las personas de origen marroquí y se camuflan. En ocasiones, los niños cruzan de la mano de una persona marroquí que simula ser su progenitor. "La documentación cuesta unos 1.000 euros por adulto y entre 400 y 700 por niño". Los precios varían en función de la demanda y de las dificultades coyunturales de acceso que existan en la frontera.

El informe dice que "los sirios, en su mayoría, pagan para poder salir de Marruecos y, a continuación, acceden al puesto fronterizo español, ya con su pasaporte real, y solicitan asilo. Algunos pagan más y entran con su pasaporte marroquí porque desean evitar formalizar una solicitud de asilo en España en la creencia -errónea- de que eso facilitará que puedan tramitar su solicitud de asilo en otros países europeos a los que desean trasladarse".

Ocultos en coches

Otro de los métodos es el de esconderse en un coche, y sobre todo se usa con niños sirios. En estas ocasiones, los pasadores mandan a los menores que simulen estar dormidos o sencillamente les esconden. Habitualmente quedan con las familias de los críos al otro lado, en un puente cercano al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (Ceti) de Melilla.

"Pero también ocurre que, al llegar a Melilla, las mafias dejen abandonados a los niños", según denuncia Cristina Manzanedo, responsable del Departamento Jurídico de la ONG jesuita Pueblos Unidos y una de las responsables de este informe.

"A las mafias les es más fácil pasarlos por separado: las mujeres van por un lado disfrazadas de trabajadoras marroquíes y un niño van con una 'pasadora' marroquí en un coche. Familias enteras son separadas", recalca Manzanedo.

Cuenta Salim: "Primero pasó mi mujer andando y solicitó asilo en el puesto fronterizo. A los dos días entraron mis hijos en coche durante el día, les escondieron en el maletero y pidieron asilo en el Ceti. Pagué 1.000 euros. Yo pasé el último a los pocos días. A mí también me escondieron en un coche para entrar y me dejaron en el puente del Ceti. Eran las 1.00 horas de la noche".

El trabajo denuncia que las familias son separadas al cruzar la frontera, pero tampoco se les permite estar juntas una vez que llegan a Melilla. Al menos, esto era así hasta hace unos meses, cuando las ONG y el Defensor del Pueblo instaron a las autoridades españolas a cambiar de procedimiento.

Pero, hasta noviembre del año pasado, lo habitual era que padres e hijos permanecieran separados entre dos y tres meses en centros distintos mientras laspruebas del ADN acreditaban la filiación de unos y otros. Esto, según los jesuitas, supone "una de las mayores vulneraciones del interés superior del menor, además de ser una de las experiencias más traumáticas que se ven obligados a vivir todos los miembros de la familia".

El padre jesuita Josep Buades, uno de los participantes en la investigación, denuncia situaciones de "violencia", de "violaciones de Derechos Humanos" y "falta de protección efectiva de una serie de derechos".

¿Hasta que punto el Gobierno español es responsable? Los jesuitas sostienen que hay una "cooperación policial" entre España y Marruecos que, aseguran, "está cruzando algunas líneas rojas". España "externaliza la primera criba del asilo", dejando a Marruecos que haga "el trabajo sucio" impidiendo el paso a posibles solicitantes de asilo.

"Las mafias son el resultado de la falta de vías legales de acceso a España", resume Manzanedo. Se produce, así, la paradoja, de que mientras nuestro país queda bien ante la opinión pública buscándole acogida a 586 sirios, se "niega el acceso" a sus compatriotas en la frontera de Melilla.

*Fuente El Mundo.es

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