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Siguiendo el principio de que “el que contamina paga”, las reformas buscaban que los precios incorporaran el costo social de las externalidades negativas y el instrumento que se propuso para lograrlo fueron los impuestos “pigouvianos” (Pigou, 1920). Sin embargo, en la actualidad sería muy difícil entender la estructura y orientación de las RFA tanto en los países avanzados como en los pobres y de ingreso medio sin tomar en cuenta que las mismas están siendo redefinidas en un mundo bastante más complejo que el mundo de los impuestos pigouvianos, y donde los problemas distributivos, del empleo y de la consolidación fiscal están en primera fila. Asimismo, en una contexto en que se desea inducir un cambio estructural hacia el crecimiento verde, la RFA tiene vínculos cada vez más estrechos con las políticas económicas relacionadas con el cambio climático, recursos renovables y eficiencia energética y economía circular las cuales, a su vez, se complementan con metas distributivas, de innovación y de preservación de la competitividad (Gago y Labandeira, 2012).

En América Latina no se han llevado a cabo RFA similares a las que se han llevado a cabo en otras regiones. La baja prioridad de las RFA en la agenda de políticas probablemente esté en parte explicada por ciertas características diferenciales de la región. Hay cuatro diferencias económicas con un país desarrollado típico que son especialmente relevantes: el crecimiento sigue siendo un objetivo privilegiado; la incidencia de la pobreza es significativa y, además, se trata de una región con fuertes disparidades en la distribución de la riqueza y el ingreso; los recursos naturales tienen mayor peso relativo en la región y ello ha influido y seguirá influyendo en los instrumentos fiscales utilizados y en las características del espacio fiscal; y, el marco institucional suele ser más débil, los mercados exhiben variedad de fallas y el Estado muestra una capacidad reducida para proveer bienes públicos. Además, existen dos hechos estilizados a resaltar: la composición e importancia de las fuentes de emisión de CO2 son menores y distintas a las de los países de la OECD y la presencia de subsidios a la energía es significativa. Estas diferencias en el contexto determinan que las prioridades de política de la región sean diferentes a las del país típico de la OECD y a las de economías con ingreso similar pero dotación menos rica en recursos naturales

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