91 542 28 00 Contactar arrow 02

  • LinkedIn
  • Twitter
  • Facebook
  • YouTube

ico intranet 

 

 

Venezuela  era un paraíso democrático para quienes huían de las bandas armadas colombianas y peruanas, de la inestabilidad política y económica de Ecuador y de los países centroamericanos y caribeños y de las dictaduras de todo el cono sur.

El inédito fenómeno migratorio se inició con el siglo y con el nuevo gobierno que asume la conducción de Venezuela en el año 1999.  Desde el inicio, soterradamente primero y luego de manera desembozada, intenta imponer un sistema, el socialista, al margen de la constitución y en el contexto del mayor volumen de ingresos que ha percibido el país a lo largo de su historia. Para hacerse una idea de las magnitudes, en estos dieciséis años el ingreso QUINTUPLICA el que recibió durante los 40 años de democracia. 

El fenómeno migratorio, tímido al inicio, pronto se convirtió en una avalancha de grandes proporciones y por ese motivo asombra y desconcierta el desconocimiento e indiferencia, que en ocasiones se ha transformado en negación, con la que el gobierno trata este tema.  Opta por guardar un silencio sepulcral y lo desconoce. Ejemplo de ello lo encontramos en la ausencia de información en los organismos responsables de producirla y en las estadísticas oficiales. El Instituto Nacional de Estadística, enmudeció, perdió el habla y la capacidad d observación.

La ocultación de un hecho de tales proporciones es uno de los motivos de este estudio, que ha sido concebido con el objetivo de mostrar su magnitud y extensión alrededor del mundo, además de convertirse en un medio para que la diáspora pudiera expresar su voz, hacerse sentir y ser escuchada. La investigación también busca identificar y caracterizar ese inmenso potencial, hoy desparramado por el todo mundo, con el fin de incorporarlo al proceso de reconstrucción del país. Con los datos recabados se desarrollaran dos grandes proyectos: el OBSERVATORIO Y LA PLATAFORMA de la comunidad venezolana en el exterior. Los mismos avanzarán en la medida en la que los recursos lo permitan.

Los propósitos generales de la investigación se acompañan de los siguientes objetivos específicos:  Cuantificación y caracterización de la magnitud del hecho migratorio y de la forma en que el mismo se distribuye a escala global; Describir el perfil sociodemográfico del emigrante venezolano: nivel de formación académica, capacidad emprendedora, conformación familiar, etc., conocer y  comprender las razones que motivaron la decisión de emigrar, los obstáculos que debieron enfrentar desde el mismo instante en que comenzaron a acariciar la idea hasta  el momento en el que adoptan la decisión.  Las razones que privaron en la escogencia del país de acogida y su grado de integración a él; Conocer y comprender la forma en que hoy valoran a Venezuela, lo que añoran de ella y  aquello que valoran del país de acogida. Un aspecto de interés para el estudio y los proyectos que de él derivan es el referido a  su disposición a retornar al país y su inclinación a involucrarse en el desarrollo de Venezuela. 

Para poder realizar este estudio diseñamos una investigación 3.0, de alcance global,  de carácter abierto y participativo gracias al uso de Internet y de todas las aplicaciones y redes sociales que están nuestra disposición. Sin el respaldo de todas estas facilidades este estudio habría resultado imposible de realizar. La estrategia metodológica utilizada fue la del “muestreo bola de nieve”, que se potencia de un modo extraordinario con el uso de las redes sociales.

Como medios para recabar la información utilizamos el cuestionario digital (más de 900 han sido respondidos por venezolanos en más de 40 países), entrevistas virtuales a través de Internet (Skype, Facetime, Hang out), presenciales y por escrito (más de 100), historias de vida, virtuales y por escrito, focus groups y talleres de trabajo. Almacenamos la información recabada en la “nube”,  desde donde procesamos y analizamos los datos que fueron recogidos a lo largo de un año de investigación en el que participó un equipo de coordinación global.

El inédito fenómeno migratorio, como lo revelan los resultados, se ha producido en los tres últimos lustros y se ha acentuado en los últimos seis años. Hoy representa entre el 4%-6% de la población y no hay indicios de que tienda a disminuir, más bien todo lo contrario, como apuntan todas las evidencias. Quienes se han ido han dejado familiares y amigos lo que hace que, de un modo indirecto, cerca del 40% de la población participe de algún modo en el hecho migratorio.

Los hallazgos muestran el elevado nivel de formación académica y las competencias y habilidades de la diáspora venezolana. Más del 90% posee grado universitario, 40% maestría y 12% doctorado y postdoctorado.  La información recabada nos permite agruparlos en lo que denominamos las TRES “E”: Emprendedor (20%), Empleado (65%), Estudiante (15%).

En relación con los motivos de la decisión de emigrar, los hemos agrupado de manera muy resumida en varios segmentos. Uno de ellos corresponde a los exiliados. Suman cerca de 13 mil y han solicitado asilo en Estados Unidos, Canadá y países europeos, en orden de importancia. Otro de los segmentos está conformado por quienes no han podido elegir y ha  debido emigrar de un modo forzado o forzoso. Entre ellos ocupan un lugar prominente los trabajadores de la industria petrolera, quienes fueron despedidos de un modo indigno y humillante, los profesionales del sector salud, quienes fueron tratados como ciudadanos de segunda en su propio país mientras sus homólogos de origen cubano recibían beneficios preferenciales que superaban, de un modo grosero, los que percibían los profesionales venezolanos.

La mayoría de los venezolanos en el exterior, con independencia del segmento en el que los emplacemos, esgrime dos motivos centrales en su decisión de emigrar: La inseguridad y el vertiginoso deterioro de la situación económica y social del país.  Los entrevistados reducen y condensan ambos motivos en una sola dimensión: el sistema político que el gobierno ha intentado imponerle al país.

En el primero de los terrenos, el de la inseguridad, las voces de la diáspora incluyen la inseguridad jurídica, personal y la casi absoluta impunidad. En este ámbito los datos son, por decir, los menos aterradores. Fincas, empresas, edificios, terrenos y viviendas  expropiadas o invadidas, con el silencio cómplice del gobierno. El número de homicidios alcanza la tétrica cifra de 200 mil  desde que se inició el gobierno en el año 1999. Para tener una idea de la significación de esta cifra recurrimos a la guerra de Siria, en la que se han producido cerca de 240 mil muertos. La proximidad de los números muestra el horror de la situación. Muchos de quienes se han ido han experimentado en carne propia los secuestros, padecidos los asaltos o el dolor de personas cercanas, familiares  amigos, que fueron asesinados. Se suma a lo dicho los niveles de impunidad que superan el 90%, dato que hasta el propio régimen ha tenido que reconocer.

La segunda de las razones, la económica,  se entrelaza  con la anterior y refuerza  la decisión de emigrar. En este terreno la situación es, sencillamente, dramática. El país exhibe una inflación que se encuentra entre las más elevadas del mundo, una situación cambiaria absolutamente fuera del control, un impresionante deterioro salarial que ha llevado a la gran mayoría de los venezolanos a devengar un salario inferior a un dólar diario y  la escasez de todo (alimentos, medicinas, repuestos, artículos, etc.)  piense en cualquier producto o servicio y encontrará por respuesta: NO HAY.

La pesadez de la situación ha convertido a la compra de bienes y servicios en un extraño safari, pues se trata de ir a la caza de productos y servicios inexistentes. Así, la vida transcurre en una eterna cola. La extraordinaria pérdida de tiempo social y la consecuente merma de la productividad producen efectos nocivos sobre la calidad de vida de los venezolanos. El modelo que han intentado imponer, ha convertido el NO HAY en el término más usado, exacerba el individualismo, coloca a los ciudadanos en la situación de “sálvese quien pueda”, lo opuesto a la cooperación y la solidaridad y creando ciudadanos YO-YO y YO-YA: lo que está en juego es la sobrevivencia.

Algunas cifras y datos  ilustran el  descomunal desastre económico. Cierre  del 50% del parque industrial y más del 15% del tejido empresarial del país. Las empresas que quedan operan al mínimo de su capacidad, puesto que NO HAY insumos y repuestos. La informalidad explica 45% del empleo y el desempleo se sitúa en niveles que oscilan entre 7%-9%,  lo que hace que aproximadamente 6 de cada 10 venezolanos se encuentran entre la informalidad y el desempleo. Todo ello acaece, reiteramos,  en el contexto del mayor volumen de ingresos que gobierno alguno haya tenido a lo largo de la historia republicana del país. No menos evidente ha sido el resultado en el ámbito social; menos viviendas de interés social construidas anualmente, aproximadamente 50% de lo que en promedio construyeron los gobiernos democráticos, peores hospitales, menor cantidad de camas hospitalarias por habitante, reaparición de enfermedades que habían desaparecido de los registros sanitarios y la conversión de la educación en un instrumento de ideologización, es decir,  en su negación.

Estas dos grandes dimensiones se condensan en el más grave de los problemas: el sistema político que se ha pretendido imponer: el socialismo del siglo XXI. En palabras de un entrevistado es “un modelo político y económico que asfixia las libertades y la democracia, ahoga la propiedad privada, la empresa y el mercado y es incapaz de frenar la inseguridad y la impunidad”.  Aunque con lo de XXI se pretendía ungirlo de modernidad se trata de la misma receta de siempre, cuyos resultados, absolutamente previsibles, son conocidos por todo el mundo sensato. El socialismo que proponen es el de “toda la vida”: centralización de la toma de decisiones, cerco a la propiedad privada y la empresa, asfixia de la liberta de expresión y reivindicación del “colectivo” representado por el gobierno que conduce a la negación del individuo.

Con el sistema que adoptó y con el marco legal que le da sustento, el gobierno ha creado las condiciones que se han convertido en una convocatoria a la huida masiva de los venezolanos. Por esta razón algunos analistas se refieren a este fenómeno como fuga de cerebros. Creemos que esta forma de abordar el fenómeno es inapropiada e inútil.

Los venezolanos en los países de acogida adquieren nuevas habilidades y competencias, en muchos casos una nueva lengua, contactos personales e institucionales y se integran a nuevas redes sociales, que sin duda tendrán un impacto positivo en el futuro desarrollo de Venezuela. Se está consolidando un formidable capital intelectual y social, a muy bajo costo para el país, que podrá ser aprovechado a corto y mediano plazo. Por estas razones nos parece más adecuado definir a este proceso como el tallado de una nueva geografía o, utilizando el término acuñado por Anna Lee Saxenian, un proceso de “circulación de cerebros”.

Hemos estructurado el libro que recoge el estudio del siguiente modo. En los primeros capítulos abordamos la novedad e importancia del reciente fenómeno migratorio y las razones que justifican la investigación. Enmarcamos el estudio con la presentación resumida de los datos más resaltantes del contexto: ingresos, tasa de homicidios, inflación, (des) control de cambios y datos referidos a vivienda, salud y educación. Seguidamente presentamos el diseño de la investigación 3.0., la metodología y herramientas que hemos utilizado. Los últimos capítulos se dedican a la integración y análisis de todos los datos recabados con los diversas herramientas y culminamos la presentación con la forma en que la diáspora visualiza y concibe su relación con Venezuela.



Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para más información acerca de la configuración y el uso de cookies visite nuestra Política de Cookies.