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Este documental cruza el camino de un defensor del territorio que amenazado por criminales y por el mismo Estado huye buscando refugio, con las historias de quienes son deportados, de los que se quedan y se mueven buscando a sus hijos e hijas desaparecidos en ese camino y con el de quienes luchan para que Migrar sea un derecho y también No migrar lo sea. Ver un adelanto.

Esta es la sinopsis del nuevo documental producido por el ERIC (Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación) y Radio Progreso en coordinación con la Red Jesuita con Migrantes que narra las historias de migración hilvanadas por un análisis sobre la multicausalidad de los movimientos en la sociedad hondureña. El desplazamiento interno, las peticiones de refugio y la migración irregular, tienen en común que las causas que las provocan siguen impunes, muchas veces producidas por las mismas autoridades encargadas de velar por los derechos y el bienestar de la población, que en Honduras, en su mayoría (60%) vive por debajo de la línea de pobreza.

El documental narra el caso de una víctima de persecusión, que por seguridad se mantiene anónimo. Esta persona busca refugio en México y en su camino nos cuenta qué lo hizo huir de su comunidad, donde era un líder social y defensor del territorio. Su comunidad, como tantas en Honduras se ha vuelto foco de conflicto tras la llegada de industria extractiva como la maderera, la minera y también relacionada con el narcotráfico y el tráfico de influencias en el Estado. Honduras es el país más violento para defensores y defensoras de la naturaleza según Global Witness. Berta Cáceres, ambientalista y líder social asesinada este año, ya había denunciado esto pero solo fue más visible después de su asesinato que sigue en impunidad.


Cerca de cien mil personas centroamericanas se ven forzadas a emigrar cada año. En una región como Centroamérica, formada por 7 países en la que viven 47 millones de habitantes, se estima que el 11%  son emigrantes. Las situaciones que les han llevado a moverse de sus países, de sus hogares, son muy diversas, desde situaciones económicas y la búsqueda de fuentes de ingresos para sus familias, hasta situaciones debidas a conflictos, violencia o desastres naturales. Lo cierto es,  que migrar es cada vez menos una elección libre y más una opción impuesta. Y la mayoría de quienes emigran lo hacen a la “ruta del Norte”, hacia México y Estados Unidos, una de las rutas más peligrosas del mundo.

Ante esta realidad,  hace 15 años la Compañía de Jesús en Centroamérica quiso dar una respuesta acorde a su prioridad de tener cercanía y compromiso con quienes  viven en las fronteras de la exclusión, siendo las personas migrantes, desplazadas y refugiadas y sus familiares uno de  los rostros encarnados del Jesús sufriente.   Y para ello, impulsó la Red Jesuita con Migrantes  de Centroamérica (RJM-CA), la articulación de las obras de la Provincia que promueven el trabajo con las personas migrantes, sus familiares y otros actores de cambio en los países de origen, tránsito, destino y retorno.

Acorde con visión, los objetivos de la Red son promover y defender los derechos  humanos de las personas migrantes, refugiadas y sus familiares, afrontar las causas estructurales que están detrás de ellas, y promover una cultura de hospitalidad  como un elemento necesario en  sociedades  inclusivas, plurales y democráticas.  Para lograr estos  objetivos, la Red en Centroamérica está conformada por 12 instituciones de la Compañía de Jesús, incluidas Universidades, parroquias, centros educativos, centros sociales, Fe y Alegría, que caminan de la mano desde diversas  dimensiones de trabajo. Ver promocional.

 

 



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