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La universidad analiza los retos de la revolución digital en los aspectos éticos del mundo bancario

Conferencia Centesimus annus WEBLas nuevas tecnologías financieras y bancarias abren un sinfín de preguntas a los usuarios de estos servicios, empezando por la seguridad de los datos, y acentuando el tema de la ética. Fueron precisamente estos asuntos los que se trataron durante la mesa redonda Financial Ethics in a digital Age (Finanzas éticas en la era digital), organizada por la Cátedra de Ética Económica y Empresarial de Comillas ICADE y la Fundación Centesimun Annus Pro Pontifice (CAPPF).

Al encuentro acudieron representantes de la universidad y de la fundación, que insistieron en que los desafíos de la ética en la tecnología y digitalización de las finanzas coinciden (parece que el papa guía los desafíos) con la preocupación del papa Francisco respecto a los asuntos económicos. “Nos preocupa el efecto de la tecnología sobre el empleo y el trabajo, así como el impacto digital en los sistemas de pago y crédito y en los controles financieros”, dijo el presidente de CAPPF, el español Domingo Sugranyes.

En esa idea insistió David Llewellyn, profesor de Dinero y Banca de la Universidad de Loughborough (Reino Unido) y ex asesor de instituciones como el Banco Mundial o el FMI, que avisó de que vivimos una revolución diferente a otras anteriores. Hablando de lo que afecta a la banca y las finanzas, Llewellyn afirmó que “la tecnología pasada mejoraba los procesos de la banca sin cambiar nada más. Ahora, esta revolución digital en la que vivimos es ‘transformacional’, es decir, crea nuevos modelos de negocio, incertidumbres, utiliza algoritmos para ayudar a tomar decisiones y, sobre todo, cambia la relación cliente-banco: tu banco lo sabe todo de ti”.

Y todo este escenario despierta indudables cuestiones éticas que piden una regulación inmediata de las actividades, porque el consumidor pierde el control sobre sus datos y desconoce el uso que se hace de ellos. Por ello, según el profesor británico, es necesario que los bancos sean transparentes con su cultura de empresa (valores, estándares éticos, comportamiento hacia el cliente…). “Esta revolución industrial es un enorme reto para la cultura bancaria, que se debe mejorar para que el consumidor aumente su confianza en ellos”, aseguró.

Llewellyn coincidió con Sugranyes en la necesidad de priorizara la persona. “Es esencial que el punto de partida de las finanzas sea el ser humano, debe tener una concepción humanista”, sostuvo Sugranyes, que insistió en que toda esta tecnología tiene un enorme potencial para ser utilizada para el bien común. “Los banqueros deberían jurar que van a comportarse éticamente, como hacen los médicos”, ironizó Llewellyn.

Al evento asistieron el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Alfredo Arahuetes; el director de la Cátedra de Ética Económica y Empresarial, José Luis Fernández; Eutimio Tiliacos, secretario general de CAPPF; Raúl González Fabre, profesor de Comillas ICADE, y Markus Schulte, del gabinete de Günther Oettinger, Comisario Europeo de Telecomunicaciones y Digitalización de la Economía.



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