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La jornada denuncia que a muchos refugiados no se les reconoce como tal en España

I Jornada Solidaria WEB

Los migrantes “no vienen a hacer negocios, sino escapando de la muerte”. Así de tajante se mostró el Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, durante su intervención en la jornada solidaria “Migraciones y refugiados: espacio de solidaridad”, organizado por Alumnos Para la Experiencia Social (APES), una nueva organización nacida en Comillas, que contó con la colaboración de Comillas Solidaria para su puesta de largo.

El Padre Ángel, que fue premio Príncipe de Asturias a la Concordia, además, solicitó a la clase política “un esfuerzo de empatía” para comprender “el círculo vicioso en el que viven estas personas”. Es gente, dijo, que no pueden solicitar la residencia ni puede trabajar.

La jornada contó con la presencia de Elías López, SJ, profesor de Comillas y consultor del Servicio Jesuita de Refugiados, quien denunció que a muchos de ellos no se les reconoce el estatuto de refugiado, por lo que no pueden llevar una vida normal. “Son invisibles”, denunció, “no vemos el problema porque no interesa verlo y no interesa tener refugiados”. Mientras, dijo, se deben atajar las guerras de raíz, aunque no se puede llegar a soluciones a nivel global porque “no hay instrumentos a nivel internacional para la construcción de la paz”.

López destacó que España está a la cola en la recepción de refugiados, “por eso la cuota europea es más alta, porque España no ha querido visibilizar el asunto del refugio”. Asimismo, López se preguntó qué hace la sociedad por la integración y aseguró que cualquier cambio “debe venir de las aulas, rompiendo las barreras de rechazo”, creando vínculos afectivos, pues sin ellos, todo se queda en teoría.

En el coloquio también estuvo presente Claude Eog (en la fotografía), refugiado del conflicto en la República Centroafricana. La historia de su éxodo y su llegada a España impresionó al abarrotado auditorio. Subrayó que no puede llevar una vida normal, aunque agradeció el apoyo que ha recibido por parte de la comunidad jesuita. “Tengo que contar la historia que he vivido, porque muchas personas están en la misma situación que yo, y en muchos países hay guerras por los mismos motivos que en el mío”.



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