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ONG, fundaciones o grupos como Anonimous pueden desarrollar actividad diplomática y tener más impacto que los propios gobiernos

Seminario RRII- web¿Cuál es el papel de los actores no estatales en las relaciones internacionales de un país? A esta pregunta respondió María Teresa La Porte, profesora de la Universidad de Navarra, durante el Seminario Teórico de Relaciones Internacionales Kenneth Waltz, organizado por el Departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. La Porte afirmó que los agentes no estatales, como las ONG, las fundaciones o cualquiera que no sea el Estado, “pueden desarrollar actividad diplomática”, y que, además, “han conseguido establecer una nueva forma de definir y entender la Diplomacia Pública”.

No en vano, “los actores no estatales tienen un mayor impacto exterior que los que han sido elegidos democráticamente, aunque éstos tengan más herramientas para conseguirlo”, afirmó La Porte. Esto se debe, sobre todo, al cambio de actitud del ciudadano: antes era más pasiva, pero “a partir del año 2000, surgió un interés cada vez mayor por participar de manera más directa y personal en los asuntos internacionales”, según la ponente. Este cambio se debió, en gran medida, a las nuevas tecnologías, que acercan el planeta al individuo y hacen que las opiniones se expandan, y a la pérdida de confianza en las instituciones.

A todo ello se une el papel de las ONG o las fundaciones. En la crisis de los refugiados sirios, las ONG dan información que los gobiernos desconocen sobre procedencia, número o manera de comportarse. Hay grupos de ciudadanos que han logrado modificar leyes. Y fundaciones, como la de Bill y Melinda Gates, que han firmado con organismos campañas de vacunación en países en vías de desarrollo. De esa manera, “estos agentes logran modificar la manera en que se comportan los estados”.

La Porte reveló que se ha producido un cambio en la forma de ejercer el poder, con conceptos como soft power (que acentúa la influencia y el poder de convicción); micropoderes (“cualquiera puede impedir algo pero ninguno por sí solo puede imponerse”), o fragmentación (ausencia de concentración de poder). De ese modo, “los actores no estatales están enseñando a los estados a comportarse de forma diferente a como lo hacían”, según La Porte.

También estos cambios han dado lugar al desarrollo de conceptos como Diplomacia Pública, que La Porte definió como “la comunicación que no se hace a través de diplomáticos, sino a través de medios de comunicación en un ejercicio de transparencia del Estado”. La experta rechazó que la Diplomacia Pública pueda asimilarse a la propaganda o a los lobbies, incluso a las relaciones públicas o el marketing. “La Diplomacia Pública está hecha por el Estado que habla a través de otros actores, como multinacionales, ONG o científicos”, dijo La Porte, que trasladan la imagen de un país a los ciudadanos sin que sean los propios estados quienes tengan que vender su marca.



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