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Tres-vidas-de-embajadores-002Tres embajadores de otros tantos países europeos participaron en la conferencia "Tres vidas de embajadores, un mismo lenguaje: la especificidad de la diplomacia", organizada por el departamento de Traducción e Interpretación, de Comillas, en el campus de Cantoblanco. Lone Wisborg, Embajadora de Dinamarca; Audra Plepyte, Embajadora de Lituania, y Toomas Kahur, Embajador de Estonia, explicaron a los estudiantes las características más resaltables de su labor y cómo llegó cada uno de ellos a la carrera diplomática.


Toomas Kahur, que culmina su estancia en España este año, recordó cuando llegó por primera vez a nuestro país, en 1993, como funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Estonia, tras dejar su puesto de músico en la orquesta sinfónica de Tallinn. Aprendió español y se empapó de esta cultura para ejercer con éxito sus futuros mandatos en España. Antes hizo funciones de verificador en Kosovo, ocupó relevantes cargos en Helsinki y, más adelante, fue destinado en misión especial a Afganistán, hasta recalar en Madrid, ciudad que abandonará el próximo mes de julio para volver a Estonia.


Kahur desveló que la vida de un embajador está marcada por el trabajo riguroso y concienzudo del día a día; el interés por la vida pública, social y política, los avatares económicos y los acontecimientos culturales son los temas sobre los que gira su trabajo. Su legación se encarga de estrechar las relaciones de Estonia con España y Andorra. Es un entusiasta de la labor de campo, en primera línea, donde realmente se conoce de primera mano el modo de vida de los habitantes de cada país, si bien reconoce que también ha de combinar esta función con las decisiones que se toman al más alto nivel político. Anima a los estudiantes a sentir curiosidad por la diferencia, por lo distintivo de cada país que tanto aporta y tanto enriquece.


A continuación, la embajadora de Dinamarca en España, Lone Wisborg, destacó que llegó al ámbito diplomático desde un área más típica y menos exótica como la de su colega estonio: estudió Derecho y se presentó a unas pruebas para trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores de su país, donde se ha especializado en política de seguridad y ha llegado a ocupar cargos de gran importancia a lo largo de los 20 años que lleva ejerciendo como diplomática: desde Ministra Consejera, a Directora del Departamento de Política de Seguridad y, ahora, embajadora en Madrid. Se confesó enamorada de nuestro país, en el que se siente plenamente adaptada y muy bien acogida. De su quehacer diario, subrayó el reto de exponer los diferentes puntos de vista en las principales líneas que determinan su profesión: tender puentes de diálogo, acercar posturas, escuchar al otro o estar atento a las necesidades para que se garanticen los derechos de todos los ciudadanos.


Tres-vidas-de embajadores-003Una de las dificultades que encuentra a la hora de hacer con éxito el trabajo diplomático es hablar en público. Aprendió español en muy poco tiempo porque quería conocer de primera mano las situaciones en las que se iba a desarrollar su labor. Wisborg animó a los alumnos a practicar con claridad y corrección nuestro idioma, y resaltó la importancia de hablar adecuadamente y de transmitir un mensaje directo y sincero con el lenguaje apropiado, para conseguir los objetivos marcados por las directrices de cada gobierno.


Cerró las intervenciones, Audra Peplytè, embajadora de Lituania, que comenzó agradeciendo la buena relación y buen trato que dispensan los españoles hacia su país. Tras estudiar Filosofía, accedió al Ministerio de Asuntos Exteriores lituano y pronto destacó en puestos de responsabilidad en dos áreas principales: países de Europa del Norte y Latinoamérica. Es además experta en derechos humanos. Ha recibido diferentes condecoraciones, como la Orden del Mérito Real de Noruega. Para Peplytè, el conocimiento de idiomas es indispensable: abren puertas y acercan pueblos, estrechan culturas y liman conflictos. Recuerda la ventaja que supuso para ella, tras el desmembramiento de la URSS, conocer varias lenguas pues le sirvió para acceder a áreas de gran interés político y humanitario. Deseaba ayudar a su país y una buena forma de hacerlo la encontró por medio de la diplomacia. Afirma que su profesión se encuentra en constante renovación, se ha de estar estudiando continuamente y nunca se termina de aprender.


Tras las intervenciones de los tres embajadores, los alumnos tuvieron la ocasión de formularles preguntas.



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