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Semana ignaciana-cuarta conferencia-001José García de Castro, SJ, profesor de la Facultad de Teología, fue el encargado de cerrar el ciclo de conferencias "Jesuitas. Fundación y Restauración", organizado por la Facultad de Teología, el Instituto de Espiritualidad y la Unidad de Actividades Culturales, Seminarios y Jornadas. El público ha respondido con una notable asistencia cada tarde a la sala donde se impartían las conferencias de esta "Semana ignaciana" de Comillas, que se integra en las actividades conmemorativas del segundo centenario de la Restauración de la Compañía de Jesús, y de la que también formaba parte la exposición bibliográfica "Bicentenario de la Restauración de la Compañía de Jesús".

La última conferencia se centró en la dimensión espiritual del santo jesuita Pedro Fabro que, como dijo Pascual Cebollada, Director del Instituto de Espiritualidad y comisario de los actos del bicentenario, hasta ahora "no ha sido famoso fuera de la Compañía, pero dentro sí era bien conocido". Cuestiones como el agradecimiento, la bendición, la bondad, la memoria o el deseo, son fundamentales en su oración, aseguró García de Castro. "Su vida es una historia de agradecimiento sincero a Dios Padre", resumió.


El ponente se adentró en la espiritualidad del santo, de su diálogo con Dios, haciendo una lectura de los escasos documentos que legó, principalmente de su Memorial. Desde niño, comenzó diciendo Cebollada, Fabro dejó entrever "una piedad sencilla y compartida". Sin embargo, no le resultó fácil poner orden dentro de un mundo interior muy convulso, e Ignacio le ayudó a entender su "conciencia, tentaciones y escrúpulos".


La espiritualidad de Fabro nos invita a entrar en la teología del mundo. Para él, "el mundo es la palabra de Dios", pero a la vez tiene presente una cuarta dimensión, la de los santos, los ángeles o la Virgen María, sin olvidar por supuesto a sus principales interlocutores: Dios, la Santísima Trinidad y Jesús. La sagrada escritura y los misterios son la primera fuente de experiencia religiosa de Fabro, pero no la única, también tiene presente la oración litúrgica, la naturaleza e, incluso el cuerpo, "en esto es muy moderno, un maestro contemporáneo, que ora desde todas las capacidades corporales que le abren al mundo por los sentidos". "Sorprende su facilidad para que un hecho cotidiano de la historia despierte un vínculo espiritual en su interior", confesó García de Castro. "Él estaba habitado por el espíritu".


El ámbito de la oración del jesuita saboyano también despertó el interés del conferenciante. Fabro reza sencilla y profundamente por cualquier persona, por los amigos y los enemigos, por los cristianos y los herejes, por los judíos y los protestantes... El alcance de su deseo no tiene límites, la suya es "una oración de intercesión, una oración universal". Además, para Fabro, como para el resto de compañeros de la primera Compañía, la oración es peregrinación, pues pasaron buena parte de la vida andando. "Este señor caminaba y el camino era oración", recordó García de Castro.


La "Semana ignaciana" de la universidad concluyó con una sesión del cine fórum de los viernes, en la que se proyectó la película Lutero para abordar el debate religioso europeo de la Reforma.



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