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Comillas orientaciontraductores14hPor el carácter instrumental que confiere su formación, Traducción e Interpretación es una carrera que permite trabajar en todo tipo de sectores laborales. Por tanto, resulta fundamental que, al llegar a la etapa profesional, se decida qué se quiere hacer y en qué ámbito y, además, poner la máxima ilusión, sin dejar de moverse y con total atención en mantener los contactos, escuchar y participar en todo tipo de actividad o red profesional que puede abrir las puertas al trabajo deseado. De estas cuestiones hablaron antiguos alumnos de esta disciplina a los alumnos actuales durante un encuentro de orientación profesional organizado por el Departamento de Traducción e Interpretación, de Comillas.

En la introducción del encuentro, que presentaron Pilar Úcar, Coordinadora de Prácticas, y José Manuel Sáenz Rotko, Jefe de Estudios del grado, este último resaltó que el mercado mundial de servicios lingüísticos lleva años creciendo en torno a un 8 por ciento anual. En 2013 facturó 36.000 millones de dólares y, para 2014, la previsión es de 39.000. De esa facturación, un 40 por ciento se produce en Europa.

Tras esa favorable perspectiva, Sáenz Rotko señaló que durante los 20 años de existencia de estos estudios en Comillas se han cuidado, de manera especial, los enfoques prácticos para la realidad profesional; es decir, lo que hay que saber hacer cuando se tiene el primer trabajo; esto explica el alto nivel de exigencia que se ha pedido siempre en clase.

A continuación, interviniendo antiguos alumnos que desarrollan su labor en diferentes sectores. Del campo de la traducción tomaron la palabra Blanca Hernández, traductora médica y gestora de proyectos; María José Mendiola, traductora institucional, y Julia Díez, propietaria de tobetranslated.com.

Hernández manifestó que hay trabajo, pero hay que moverse. Como quería especializarse en traducción médica, se marchó a Estados Unidos, hizo un máster específico y consiguió trabajo. Para ser traductora institucional, Mendiola se dirigió a una agencia que trabaja con la UE. Estuvo en Dinamarca y regresó a España, donde siguió trabajando como autónoma. Como no era lo que quería hacer, se fue al Foro Comillas de Empleo con un montón de currículos. Ahora lleva cuatro años en la empresa que le contrató, una multinacional donde se encarga de la gestión de clientes, temas internos, reuniones, etc.; en suma, es el rostro de la compañía.

Para Díez, es fundamental saber lo que se quiere hacer porque, incluso para ser simplemente traductor hay que aprender más cosas. Se puede ser autónomo o estar en una empresa. Subrayó que el sector de la traducción no tiene crisis, pero hay mucha competencia, y hay traductores que lo hacen por menos dinero. Se marchó de una agencia porque traducía siempre lo mismo, derecho, y le gustaba la literatura. También estuvo en Dinamarca donde hizo varios trabajos, hasta pasear perros. Tras añadir que hizo un máster en literatura inglesa y lingüística, terminó destacando que el perfil de traductor es muy necesario porque la internacionalización es imparable.

Del campo de la interpretación hablaron Fernando Hoyos, Carolina Lleó y Clara Barrio. Hoyos se acreditó, en 2012, en las instituciones europeas para trabajar como autónomo. Aunque la cabina española tiene pocos funcionarios, y hay trabajo, hay que buscarse otras cosas, incluso en ONG y pequeñas organizaciones sin ánimo de lucro, porque lo fundamental es mantener contactos que abren muchas puertas.
Barrio estuvo en una ONG en América y decidió meterse en el mundo de la cooperación. Cursó el máster de esta materia en Comillas, se incorporó a una organización y aprendió a ser traductora e intérprete en ese terreno. Aconsejó que no se rechacen estas oportunidades, porque se aprende mucho. Además, es traductora intérprete-jurada, gracias a que se ha movido y pateado mucho.

A Lleó le gustaba la medicina, pero las matemáticas, la física y la química se cruzaron en su camino. Movida por esa vocación frustrada, buscó una actividad cercana. Tras hacer un máster en Inglaterra y conseguir una beca para un colegio, encontró trabajo como intérprete en una clínica de los Estados Unidos, donde todos los hospitales tienen servicio de traducción e interpretación y hay muchas oportunidades de trabajo para nativos españoles en interpretación médica. Encontró una oferta de empleo en Infojob para el departamento internacional de Ginefiv. Mandó su currículo y le llamaron en 20 minutos. Está encantada con su trabajo. Al principio eran dos, y ahora son diez, seis de ellas de Comillas, porque sus graduados están mejor formados que los de otras universidades.

En el terreno editorial, como confirmaron Ainhoa Rebolledo y Verónica Castañón, revisar, corregir y repasar una y otra vez las traducciones para ser perfeccionista y cuidadoso con el producto final, resulta esencial, como ya habían aprendido a lo largo de la carrera. Un máster específico en edición es muy recomendable. Castañón, que ha publicado tres libros en inglés y está preparando nuevos títulos, animó a los asistentes a que no dejen de escribir nunca y que lo hagan en diferentes idiomas.

Comillas orientaciontraductEn el bloque dedicado a la docencia, tomaron la palabra Paula Fe y Alicia López, profesoras de español para extranjeros, y Helena Cassiniello, profesora de inglés en enseñanza primaria y secundaria. Todas admitieron que podían haberse dedicado a traducir, pero querían algo más dinámico, como el contacto con los estudiantes. López y Fe se sienten felices con sus alumnos de Erasmus y siguen conociendo culturas nuevas, gracias a sus becas de auxiliar de conversación. Cassinello, por su parte, destaca que le encanta transmitir valores, ideas y conocimientos a alumnos de tan variada edad, y le resulta muy gratificante comprobar la evolución del aprendizaje de un idioma.

Teresa Bonet y Alejandro Licera ocuparon el espacio dedicado a turismo y ocio. Bonet, operadora del servicio de Dirección de Plataforma del Aeropuerto de Barajas; reconoció que el mundo de la aviación estaba muy presente en su vida y en su familia y quería acercarse a él al terminar los estudios. Para conseguirlo, hizo cursos de especialización que diferenciaran su currículo. Por su parte, Licera, que siempre se sintió atraído por el teatro y el cine, combina dos empleos: actor de doblaje, con dos películas en su haber, y director comercial de una multinacional que le lleva por diferentes países del mundo para abrir nuevos mercados.

El sector del emprendimiento cerró la sesión. Mariana Corsini, ayudante de dirección de PCM Design, contó su experiencia y recordó que en la carrera le enseñaron a ser independiente, a resolver asuntos importantes en plazos de tiempo limitados, a tomar decisiones y a llevar varios temas a la vez. Ese es su cometido en la empresa internacional en la que trabaja. Se enfrenta a diario con situaciones para las que necesita solvencia en idiomas, y ya no le da miedo hablar en público ni hacer presentaciones ante un importante auditorio. Estas destrezas, como reconoció, las fue adquiriendo con esfuerzo en la carrera. Ahora se siente segura y agradece a los profesores las consignas que le dieron y que le permiten ser una profesional del diseño. Ilyana Carazo, empresaria y traductora, decidió lanzarse a la aventura de montar una agencia de traducción con otra compañera. Poco a poco, se han abierto espacio en el mercado gestionando proyectos de carácter internacional, y cuentan con una importante cartera de clientes que acuden a ellas por la calidad del producto que ofrecen.



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