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Fernando Ferrando, Director General de Sostenibilidad de Endesa y Vicepresidente de la Fundación Renovables, participó en la última sesión del ciclo de conferencias GREDS

GREDS-Hacia-una-nueva-cultuEl papel del consumidor, de la sociedad civil, será muy relevante en el nuevo escenario energético que dibujó Fernando Ferrando, Director General de Sostenibilidad de Endesa y Vicepresidente de la Fundación Renovables, en la última sesión del ciclo de conferencias del Grupo de Reflexión sobre Energía y Desarrollo Sostenible (GREDS), que organiza la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad. La tesis de Ferrando es que vamos hacia una nueva cultura de la energía, y que en este momento estamos viviendo un cambio disruptivo en la forma de entenderla. “No se van a acabar las cosas porque se acabe el suministro, sino porque la voluntad de la gente que consume acabará modificando los conceptos”, afirmó.

Ferrando denunció que las renovables tienen un futuro, y un presente “excesivamente corto”, ya que la eólica y la solar no pasan hoy del 1,2% de toda la cobertura de la demanda.  Desgraciadamente, se lamentó, “muchos países no hemos tenido un política energética. La primera vez que empezamos a oír hablar de política de demanda fue con el [objetivo] 20/20/20 de la Unión Europea”.

Fue especialmente crítico con el nivel de cumplimiento de los objetivos en nuestro país. “Los compromisos que no son vinculantes se los lleva el viento. En el caso de la eficiencia, que es en el que estamos más alejados, no se pueden adquirir compromisos no vinculantes”. Si no cumplimos el de renovables, y, en su opinión, tampoco vamos  a conseguir el objetivo de eficiencia, no se cumplirá el de emisiones.

Tarifa eléctrica

Termodinámicamente la electricidad es mucho más rentable y competitiva que cualquier energía, pero económicamente no lo es. El motivo, explicó, es que pagamos un precio por la energía eléctrica muy superior al que nos corresponde, en cierta manera porque la tarifa energética es un “gran saco” en el que entran políticas territoriales, industriales, medioambientales, de corresponsabilidad, etc. Para Ferrando, que en temas fiscales se declaró partidario de Ramsey, los impuestos no deben ser recaudatorios, sino que tienen que servir para cambiar costumbres. “Si no electrificamos la demanda y cambiamos costumbres, no reduciremos dependencia ni emisiones”, sentenció.

El empoderamiento del ciudadano será uno de las características fundamentales de la nueva cultura de la energía. La sostenibilidad de la sociedad más el empoderamiento servirán para construir un modelo distinto: “la demanda será quien marque el ritmo a la oferta”, aclaró.

Gestión de la demanda

No sabemos cuál será la tecnología dentro de 30 años, protagonista del nuevo modelo. “Si damos con una tecnología con capacidad de gestión de las decisiones del ciudadano, obtenemos un modelo totalmente distinto. No solo puedo cambiar mi decisión, sino que quiero hacerlo. Y las tecnologías no van a ser un problema”. No se trata por tanto de un problema tecnológico, sino de decisión política, “la tecnología existe, es madura, está aprobada y es comercialmente viable”.

La evolución de costes de fotovoltaica, el almacenamiento de baterías y las tecnologías de la información y la comunicación actuales, nos ponen en disposición de cambiar el modelo futuro, que “debe estar orientado desde la gestión de la demanda y no del sobredimensionamiento de la oferta”, avisó. Esto supone poder para el consumidor y obligación de cambio para la compañía energética. “Las compañías que conocemos tendrán que dejar de ser una commodity y empezar a hacer otras cosas”.

Terminó su intervención centrándose en lo que denominó “el reto de la ciudad”, que considera obligatorio y se caracteriza por el compromiso de reducción de emisiones; el papel activo del ciudadano y, de nuevo, una nueva visión de la energía, con mayor eficiencia, movilidad, rehabilitación de edificios, generación en consumo y recuperación de la dimensión humana de la ciudad.

“La nueva cultura de la energía está basada en el empoderamiento de los consumidores. Nuestro objetivo debe ser convertir al consumidor en ciudadano, asignarle derechos y deberes (…) y que la cobertura sea bajo criterios de responsabilidad y de acceso universal de la energía”, concluyó. 



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