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La traductora de la serie y el actor que dobla a Homer Simpson explican en Comillas los secretos del trabajo de los traductores audiovisuales

Familia Simpson 1 “Un trabajo de traducción bien hecho facilita enormemente la labor de doblaje”. La frase, pronunciada por el actor y director de doblaje Carlos Ysbert, resume la importancia de una buena traducción audiovisual, un tema que se trató a fondo durante la última sesión de “La antesala de Babel”, organizada por el Departamento de Traducción e Interpretación de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de Comillas, y  celebrada en Cantoblanco.

“El traductor audiovisual es un intermediario”, describió María José Aguirre de Cárcer, traductora de Los Simpsons, Futurama, Glee o No es país para viejos, entre otras decenas de series y películas. Ambos hablaron de las dificultades a los que se enfrentan los traductores a la hora de trasladar modismos, referencias culturales o giros idiomáticos para hacerlos comprensibles para el espectador español, para lo cual es fundamental saber documentarse. En este sentido, revelaron que el traductor puede sugerir maneras de expresar las frases, y que, después, los actores suelen sugerir ideas que enriquecen el resultado final.

Así, la expresión “Mosquis” que suele decir Homer Simpson (en el original, Wow), fue una creación del primer doblador del personaje, el desaparecido Carlos Revilla. O la de “multiplícate por cero”, producto de la imaginación de Aguirre de Cárcer (el Bart original dice Eat my shorts).

Tanto Ysbert como Aguirre de Cárcer coincidieron en que hay que ser lo más respetuoso posible con la versión original, y adaptar solo aquellas cosas que, por localismos, referencias culturales o sociales concretas del país de origen, se desconozcan en España.  Eso sí, ambos rechazaron sustituir esos asuntos por expresiones o actualidad españolas, “porque, de ese modo, los doblajes envejecen muy mal”. En este sentido, hicieron referencia a la serie El príncipe de Bel Air, en el que se introdujeron cosas como imitaciones de Chiquito de la Calzada, un recurso que, con los años, “no tiene sentido”.

Un trabajo duro

Ysbert recordó que, por ejemplo, “en Francia no puede haber una película en versión original con subtítulos sin el sello de los autores de la traducción”, agrupados en asociaciones específicas que no existen en España y sí en toda la Unión Europea. Por su parte, Aguirre de Cárcer denunció a las cadenas de TDT por la falta de controles de calidad en los subtítulos de las películas que emiten y que, por ley, han de subtitularse. “No son auténticos subtítulos; no hay control de calidad y aparecen con llamativas faltas de ortografía”. La traductora se refería a que algunas plataformas de pago se valen de fansubs (traducciones hechas por aficionados) en lugar de contratar a subtituladores profesionales.

El auténtico traductor audiovisual ha de implicarse, documentarse e investigar, en un sector de “una gran competitividad”, tanto en traductores como en actores de doblaje, como avisó Ysbert a los alumnos que llenaron el Salón de Actos de Cantoblanco.



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