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LibroIglesiaPobresSe presentó en Comillas el libro La Iglesia de los pobres en el Concilio Vaticano II

La presentación del libro La Iglesia de los pobres en el Concilio Vaticano II, de Joan Planellas, se convirtió en un diálogo erudito, universitario, entre grandes conocedores del propio concilio, del postconcilio y de su eclesiología. Juan María Laboa, profesor emérito de Historia de la Iglesia; Santiago Madrigal, SJ, profesor de Eclesiología, y el propio autor, expusieron su visión sobre el libro y explicaron cómo se abordó el tema de la pobreza en el Vaticano II, moderados por Ángel Cordovilla, Vicedecano de la Facultad de Teología, quien aseguró que el trabajo, publicado por Herder Editorial, se convertirá en un referente para todo el que quiera estudiar esta cuestión.

"Cuando llegué a Roma en el año 56, el tema de la pobreza no era recurrente en nuestros estudios. Antes de que empezara el concilio, no tuve, al igual que los grandes teólogos europeos, conciencia de que éste pudiera ser un tema conciliar", recordó Laboa. Sin embargo, en América la preocupación era otra.

El Pacto de las Catacumbas

Como se refleja en el libro, un claro ejemplo de esto fue el obispo brasileño Hêlder Câmara, que estuvo "en la cocina" de muchas discusiones sobre la pobreza. "No habló nunca y, sin embargo, es difícil escribir una historia seria del concilio sin tratar a menudo de él", afirmó Laboa. En definitiva, en el Concilio Vaticano II se trató poco la pobreza, pero se hizo bien. "La Iglesia no ha sido igual antes y después del concilio, sobre todo por cómo ha evolucionado el tema de pobreza", dijo.

Santiago Madrigal aportó la perspectiva eclesiológica, de "un momento en el que la Iglesia se mira a sí misma", y destacó que el conocido como Pacto de las Catacumbas fue lo más relevante sobre la pobreza que se hizo en el tiempo conciliar.

El principal mérito del libro es, para Madrigal, su lectura del Vaticano II desde el ideal evangélico de la pobreza. "Nos descubre cómo la idea de Iglesia de los pobres es uno de los rasgos de la imagen de iglesia del Vaticano II", afirmó. No en vano, después del concilio, se puede hablar explícitamente de la Iglesia de los pobres.

Opción preferencial por los pobres

Para Madrigal, "una iglesia pobre y para los pobres" es un profundo anhelo del Papa Francisco, y uno de los caracteres de su pontificado. La pobreza sigue siendo hoy un tema clave, "con sus luces y sus sombras", señaló Planellas, solo hace falta ver los debates importantísimos que hacen referencia, por ejemplo, a la renovación de la liturgia. "Del tema de la pobreza como concepto teológico se habló en el concilio y en el inmediato postconcilio", y de la Iglesia de los pobres se fue derivando a la teología de la liberación.

"La moral social nunca fue tratada tan ampliamente en un concilio ecuménico", señaló Planellas. La teología explícita del Vaticano II sobre la pobreza se especifica en la opción preferencial por los pobres. "Esto tiene implicaciones personales, institucionales y eclesiales, que traspasan los postulados de la doctrina social de la Iglesia".

No podemos hablar de falta de sensibilidad ante el tema en el postconcilio, aunque sí ha habido una recepción defectuosa, especialmente en el mundo occidental, admitió Planellas. "La pobreza es esencialmente teologal, un acto de fe, un camino hacia Cristo. El resorte positivo de la pobreza siempre va más allá de la vida, se encuentra siempre en relación con la opción de la libertad, que no es otra que la de los hijos de Dios", concluyó.

 



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