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Profesores de economía debatieron sobre las posibilidades de reducir la desigualdad en nuestro país en el ciclo de “Pensamiento social”

Desigualdades sociales - pueden revertirse en España 26-11-2014 006Comillas y Entreparéntesis, una iniciativa de la Compañía de Jesús para dialogar en las fronteras, organizaron una mesa redonda sobre las desigualdades sociales y su posible reversión en España. Raúl González Fabre, profesor de Comillas y miembro de Entreparéntesis, fue el encargado de moderar el debate entre Pedro José Gómez-Serrano, profesor de la Complutense y miembro del Comité Técnico y del Consejo Científico de la Fundación FOESSA, y José Ramón de Espínola, profesor de Comillas jubilado y miembro del equipo de redacción de la revista Razón y Fe. “La desigualdad se puede revertir, pero reducir la desigualdad tiene poderosos enemigos y se enfrenta a obstáculos estructurales”, denunció Espínola. Para ambos ponentes, el esfuerzo tiene que ser del conjunto de la sociedad e incluir el compromiso de los poderes públicos y privados.

El diagnóstico expresado por De Espínola es que se trata de un problema no coyuntural y de difícil solución, cuya reversión es posible pero exige una acción colectiva. En la comparación entre España y otros países europeos de referencia, el balance es muy negativo para nuestro país, con menor potencia redistributiva y mayor riesgo de pobreza. Las diferencias responden tanto al funcionamiento de la economía española como a la actuación redistributiva.

“En España tenemos defectos claros”, aseguró. Estos fallos están en el modelo productivo, el patrón de formación de la renta y el patrón de gasto. “La inflación es injusta. Es muy desigual, un mal árbitro”, explicó. “Nos quejamos de que tenemos una industria pobre, pero es que además está castigada por el patrón inflacionista”, señaló.

Por otro lado, la actuación redistributiva de las administraciones públicas es pobre, y el esfuerzo en protección social está desequilibrado. En este punto, señaló incoherencias como la desconexión entre las necesidades demográficas y el deficitario apoyo a la familia.  “En poco tiempo, y no sin esfuerzo, es preciso regenerar las instituciones, depurarlas de corrupción y unir voluntades políticas, económicas y sociales”, explicó De Espínola. En definitiva, “hay que cambiar el modelo productivo para hacerlo más estable y menos vulnerable, con una protección social más generosa e inteligente”.

Pedro José Gómez Serrano hizo una fotografía de la situación: “Vivimos en un periodo tremendo de desigualdad, que la crisis ha aumentado”, manifestó. En España, no se redujo con el éxito económico, pero la crisis ha tenido un efecto muy negativo. En la actualidad, 11 millones de personas viven en riesgo de exclusión moderada o severa, de los que cinco millones y medio están en exclusión severa.

No hay una causa única de la desigualdad, pero sí pueden señalarse cuestiones como el modelo de desarrollo español, que conduce a mayores desigualdades que la media; la distribución funcional de la renta, en la que la participación de las rentas del trabajo ha caído, y rasgos preocupantes del mercado de trabajo: desempleo, especialmente juvenil, y fragmentación del empleo. “En 2013, en la Unión Europea, de cada tres personas que conseguían trabajo, dos salían del umbral de la pobreza; en España, solo una de cada tres”, afirmó. El Estado también influye en la desigualdad, y lo hace en dos actuaciones, mediante impuestos y transferencias y a través de los servicios públicos. “En España ha aumentado mucho la desigualdad, pero sin Estado habría sido el doble”, reconoció.

“Que se revierta la desigualdad pasa por un cambio de modelo, que afecta al país en su conjunto. A medio plazo, la política económica tiene que modificarse”, sentenció Gómez, quien compartió su miedo a la bajada de impuestos que se plantea en vísperas de año electoral, porque esta disminución conlleva una reducción del gasto público. “Ahora nos estamos apretando el cinturón, pero no sé si lo aflojaremos cuando cambie la situación económica”, valoró.

González Fabre había distinguido entre una desigualdad “buena”, que impulsa la economía, y una mala, que expulsa del mercado. “La desigualdad se convierte en un tema político con la crisis: hay menos que repartir y más para los que más tienen”, denunció. El punto de equilibrio entre lo deseable y lo alcanzable está en el seno mismo de la economía y, por supuesto, no es para el mismo para todos, y ni siquiera si se comparten visión y objetivos, reconoció. En opinión del profesor Gómez Serrano, sin embargo, la desigualdad que estimula debe y puede ser muy pequeña, porque “en extremo desalienta y hunde en la miseria”. Además, quiso hacer una pequeña crítica a la meritrocracia: “Cuando de partida las bazas son tan distintas, el éxito llama al éxito y la desigualdad a la desigualdad en España”.

La mesa redonda se celebró en el marco del ciclo "Pensamiento social" de la universidad, que es parte del proyecto formativo de la Plataforma Apostólica Local (PAL) de Madrid durante el curso 2014-15 y conmemora el 25º Aniversario de los Mártires de El Salvador.



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