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Los ponentes de la jornada “Amenazas globales: Yihadismo y Estado Islámico” revelan que el EI podría tener capacidad para fabricar armas químicas

Amenazas Globales  Yihadismo y Estado Islamico 19-11-2014 001El Embajador de España en Iraq, José María Ferré de la Peña, defendió la coalición internacional en la que se encuentra España en batalla contra el Estado Islámico (EI). Durante la jornada “Amenazas globales: Yihadismo y Estado Islámico”, que reunió a diferentes expertos en la materia, Ferré hizo un repaso del contexto político, religioso, histórico y territorial en el que ha nacido el Estado Islámico (EI), al que definió como “estado canalla” y “red de delincuencia organizada que fomenta el terror”, con cuya oleada, “Al Qaeda se ha visto superada”, convirtiendo a Siria en un “estado fallido”.

Por ese motivo, 80 países han formado una coalición con la que se pretende luchar militarmente contra la amenaza yihadista. Gracias a ella, se están llevando a cabo ataques aéreos, con los que “se pretende cortar la financiación del EI, prevenir los flujos de combatientes extranjeros, fomentar la ayuda humanitaria (hay hasta cinco millones de desplazados) y desligitimar la ideología radical”, aseveró el Embajador.

En este sentido, Federico Aznar Fernández-Montesinos, Capitán de Fragata de la Armada Española, dijo que los promotores de la coalición son democracias “con voluntad de que su sistema se exporte a todo el mundo y cuyo objetivo final es fortalecer a la sociedad que ahora está débil y fragmentada”. Entre esos países demócratas se encuentra España, que aporta a la coalición un total de 300 militares, cuya misión será la de entrenar soldado iraquíes, y 35 millones de euros desembolsables en seis meses.

Ataques bajo el paraguas de la ley

En contra del resto de los ponentes,  Jesús Núñez, Co-director del Instituto de Estudios y Acción Humanitaria (IECAH) y profesor en el Departamento de Derecho Público de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, criticó con fuerza a la coalición internacional porque “no existen bases legales para el ataque”, ya que “no cuenta con una resolución de la ONU, no actúa en legítima defensa, y Siria no les ha permitido actuar en su territorio”. Como contrapartida, Núñez defendió  dejar de lado la fuerza militar (“los militares no pueden ser los protagonistas”) y centrarse en las causas estructurales. “Si no se toma ese camino, seguirán apareciendo grupos que intentarán luchar por otros sitios”, sentenció.

Sin embargo, Aznar defendió que la intervención “ha de ser legítima y legal en términos de cada nación y a nivel internacional, y ha de adaptarse a nuestros valores”, y definió a Iraq como el centro del conflicto, ya que allí “hay muchas líneas de fractura y es una zona rica en gas y petróleo”, además de que sufre conflictos encadenados “que pueden realimentarse”.

Los ponentes coincidieron que el EI tiene unos ingresos diarios de entre cuatro y cinco millones de euros, lo que les permite pagar unos sueldos elevados a los combatientes que se unen a ellos. Esto es un efecto llamada a miles personas de otras nacionalidades, que viajan a la zona para unirse a los, según algunos cálculos, cerca de 50.000 milicianos. De momento, “unos cien españoles ya se han unido a los yihadistas”, reconoció Ferré.

Capacidad para fabricar armas químicas

Aznar también hizo referencia al control que “el EI tiene sobre industrias y refinerías, lo que le da capacidad para fabricar armas químicas” y la fuerza que tiene el movimiento gracias al apoyo que recibe de diferentes grupos en todo el mundo afines a sus ideas, como Boko Haram en África.

En este sentido, Ferré de la Peña destacó que, aunque sólo el tres por ciento del Islam es fundamentalista, eso supone una cifra muy elevada teniendo en cuenta que “hay 1.700 millones de musulmanes en todo el mundo”. Esa cifra de adeptos al EI son los que “están haciendo desaparecer restos arqueológicos, controlando pozos petrolíferos vendiendo crudo a 20 dólares el barril, segregando por sexo en las escuelas y prohibiendo impartir materias como música o psicología”.

En cualquier caso, “hay un claro sentimiento antioccidental que cuestiona nuestras intervenciones en aquellos países”, según Núñez, quien abogó por solucionar el conflicto desde la base. Pero “falta voluntad para poner en marcha soluciones”, sobre todo porque “ha habido unos 10.000 ataques terroristas en todo el mundo durante el último año con 18.000 muertos, pero casi todos ellos en territorios musulmanes”. Aun así, se mostró convencido de que el EI “tiene los días contados a largo plazo, porque ha extendido su ámbito de actuación a un territorio muy amplio en el que no tiene capacidad de organización”.



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