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El Cardenal Coccopalmerio habló de la asamblea general extraordinaria sinodal sobre la familia, en la primera visita a Comillas del nuevo Arzobispo de Madrid

Conferencia-Coccopalmerio-hEl Cardenal Francesco Coccopalmerio, Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, culminó el día de su doctorado honoris causa por la universidad hablando sobre la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos, cuyo lema era "Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización". En su intervención, aclaró que los temas como la admisión a sacramentos de los divorciados vueltos a casar, la eucaristía como alimento de los perfectos y los viadores y la situación de los matrimonios civiles, parejas de hecho y homosexuales, se han abordado durante el sínodo siguiendo la hermenéutica del Papa Francisco que "reafirma plenamente la doctrina, considerando con amor a las personas y procurando ir al encuentro de ellas y su sufrimiento, siguiendo el ejemplo de Jesús". Al acto, presidido por el Rector, Julio L. Martínez, SJ, asistió monseñor Carlos Osoro, en su primera visita a Comillas como Arzobispo de Madrid.

En el caso de los divorciados vueltos a casar y su admisión a los sacramentos, el sínodo ha propuesto el "examen de situaciones concretas y personas determinadas que necesitan soluciones específicas", afirmó Coccopalmerio. La Iglesia no puede cerrar los ojos y "dejar a las personas en el sufrimiento", la evaluación deberá hacerse caso a caso, "y creo que podemos encontrar casos de buena fe". Cuando se admitiese a ciertos sacramentos a los divorciados vueltos a casar, y pudiera parecer que la nueva unión es legítima y que el matrimonio no es indisoluble, el Cardenal puntualizó que "no está en cuestión la indisolubilidad del matrimonio. La Iglesia no afirma que la nueva unión es legítima, porque la admisión a los sacramentos tendría carácter excepcional". Y aclaró que la Iglesia solo admitiría a los sacramentos en situaciones de extrema gravedad y urgencia, y lo haría la autoridad del Obispo diocesano. "Por lo que se refiere a la posibilidad de conceder los sacramentos, la Iglesia afirma que se encuentran en condición de objetiva irregularidad, pero con amor pastoral toma en consideración ciertas situaciones particulares". Esta cuestión, abordada en el sínodo, no obtuvo la mayoría necesaria de votos de los padres sinodales, algunos de los cuales fueron muy críticos. Precisamente por eso, Coccopalmerio señaló la necesidad de "no cerrar con prisas este gravísimo problema".

La segunda cuestión que abordó el Cardenal fue un aspecto particular de la eucaristía, que podría no ser solo el alimento de los perfectos, entendido como aquellos que están en gracia de Dios, sino también de los viadores, los que están en camino de perfección. "Quizás se puede decir que la eucaristía es el sacramento de los perfectos y los viadores, a condición de que estos se hayan puesto en camino hacia una meta de perfección", explicó. Para constatar esta puesta en camino, entra en juego el concepto de la gradualidad. Una cuestión que llevó al Coccopalmerio al tercero de los puntos de su exposición.

Conferencia-CoccopalmerioPara el Cardenal, "la gradualidad ha sido una herramienta del sínodo que ha servido para observar y juzgar situaciones particularmente problemáticas y delicadas", como son las de los matrimonios civiles, las parejas de hecho y las parejas homosexuales, cada una con su naturaleza diferenciada. Para una parte de los padres sinodales, la gradualidad se ha convertido en pregunta: "¿En las situaciones señaladas se da solo lo negativo o también lo positivo? ¿Hay alguna realidad buena, un grado de positividad?" La respuesta fue diversa, atendiendo a distintas sensibilidades y preocupaciones. "Hay quien tiene la preocupación de afirmar la doctrina, que tales uniones son ilegítimas. Esto tiene el valor de la claridad de principios, pero el problema de no considerar la situación concreta de las personas", puntualizó. Por otro lado, "hay quien quiere reafirmar la doctrina, pero al tiempo valora la condición concreta de las personas. Si se constata que las personas tienen valores, como el amor verdadero y estable, tendrán que ser puestos en evidencia y alabados". En el caso de las parejas homosexuales, por ejemplo, la situación es claramente ilegítima, y lo seguirá siendo, pero "¿se ha mirado a las personas". "Es importante poner en evidencia los eventuales elementos positivos, y además cumplir con el fin de reconocer con objetividad el bien donde se encuentra, lo que también tiene la finalidad pastoral de dialogar con las personas y hacerlas evolucionar hacia una moral cristiana", resumió. Para Coccopalmerio, las tres cuestiones observadas pueden considerarse bajo el común denominador de la hermenéutica del Papa Francisco, del que se puede decir que "reafirma plenamente la doctrina, considerando con amor a las personas y procurando ir al encuentro de ellas y su sufrimiento, siguiendo el ejemplo de Jesús". 

"Comillas no solo otorga doctorados honoris causa por los méritos académicos y la ciencia de quien los recibe, sino por la relación que estos tienen con la universidad", aseguró el Rector. En el caso de Coccopalmerio, la concesión se concreta en su apoyo a la Facultad de Derecho Canónico de Comillas en momentos importantes y delicados.

Monseñor Osoro, que agradeció al Rector y al Cardenal su invitación a asistir a la conferencia, declaró sentirse muy cercano a la universidad "por nombre [es cántabro], pero también por contenido. Me he sentido toda la vida muy unido a Comillas". El prelado cerró el acto expresando su alegría por saludar a la comunidad universitaria "por primera vez como Arzobispo de Madrid".



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