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Pedro Walpole, experto en cambio social, denunció la vulnerabilidad de los pobres frente a las catástrofes naturales en el archipiélago filipino

Desafios del ecologismo actual 06-11-2014012Filipinas es el tercer lugar del mundo con más riesgo de desaparecer bajo las aguas del océano en caso de una elevación del nivel del mar, como consecuencia del calentamiento global. Esta fue una de las revelaciones de Pedro Walpole, SJ, Director de Investigación en el Instituto Filipino de Ciencia Ambiental para el Cambio Social y coordinador de la Reconciliación con la Creación en la Conferencia Jesuítica de Asia Pacífico, que impartió la charla titulada The Social Component in the Adaptation to Climate Change.

En su intervención, que forma parte del ciclo de conferencias “Desafíos del ecologismo actual”, organizado por la Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión, Walpole diseccionó la situación en Filipinas, donde trabaja en diferentes comunidades apoyando su adaptación social tras catástrofes naturales, como tifones y terremotos. “Más del 60 por ciento de la población vive en lugares de riesgo en los que hay problemas graves de inundaciones y movimientos de tierra”, aseveró.

El último tifón en Filipinas fue el Haiyan en 2013, que dejó más de 20.000 víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos. Pero antes hubo otros muy destructivos en 2012, 2010, 2009, 2008… Por ello, es necesario que la población “viva preparada para afrontar con seguridad los impactos del cambio climático”, que en la zona se repiten más de lo deseable y que “afectan más a los pobres”. “El reto es mejorar la situación de la población, que debe adaptarse para que cada vez sufra menos con las catástrofes naturales”, dijo Walpole.

Una de las principales formas de adaptación pasa por construir viviendas que cumplan unos estándares mínimos de habitabilidad y resistencia frente a la meteorología, construidas con materiales autóctonos y con una arquitectura típica del país.

En este asunto, Walpole criticó al Gobierno filipino. “En el año que ha pasado desde el Haiyan, el Gobierno solo ha construido 51 viviendas, mientras que la sociedad civil ha levantado 25.000. La ayuda internacional está bien pero solo sirve para construir, de nuevo, viviendas débiles”, dijo. “El reto está en que los materiales cumplan los estándares de construcción”.

Walpole también se refirió a la necesidad de mejorar los planes de emergencia y construir refugios resistentes, porque ahora “el 87 por ciento de los centros de evacuación están inutilizados”. Y agregó que “es inexcusable esta pobreza desde hace más de 50 años”, como consecuencia “del mundo globalizado en el que vivimos”.



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