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Comillas ha servido de marco para la presentación de 1.000 preguntas sobre expatriación, el manual de consulta de Ediciones Francis Lefebvre, elaborado por Garrigues, Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Sagardoy Abogados y UHY Fay & Co., en el que empresas, asesores, empleados y todos los profesionales relacionados directa o indirectamente con esta cuestión pueden encontrar respuestas a sus dudas.

El acto, presidido por el Vicerrector de Investigación e Internacionalización, Pedro Linares, contó con las intervenciones destacadas de la Secretaria General de Inmigración y Emigración, del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Marina del Corral, y de la Directora de la Cátedra de Internacionalización Empresarial, Diversidad y Desarrollo Profesional, de Comillas, Marta Muñiz. Además, José María Caballero, Subdirector General de Recursos Humanos Mapfre Re; Antonio de Juan, Coordinador Red Expat & Red Fodirh, y Juan Pujol, Consejero Delegado del Grupo Francis Lefebvre, expusieron algunos pormenores de la obra y del trabajo de los autores. Marina del Corral puso de relieve que, según la Organización Internacional de Inmigraciones, 232 millones de personas viven fuera de su lugar de nacimiento y la mitad de ellas se concentran en diez países, entre los que se encuentra España. La contribución de la migración para el país que recibe y para el de origen es un hecho comprobado, que supone también una transferencia de conocimientos, principios fundamentales, culturas y de toda la riqueza que ofrece la diversidad cultural. De todo ello, dijo, se deriva la necesidad de una regulación dinámica y global, que tenga en cuenta la seguridad y el control de fronteras, además de una regulación flexible y sensible de la movilidad laboral, factor clave en el proceso de globalización.

Según la Secretaria General, más de 12.800 empresas extrajeras están establecidas en España y más de 2.600 españolas participan en compañías establecidas en el extranjero. Estos datos reflejan que la movilidad laboral ya no es una excepción, sino que se está convirtiendo en una práctica habitual. No hay un registro oficial sobre expatriados, y las cifras de nuevos residentes españoles en el exterior no indican su naturaleza ni dedicación. Los únicos datos parciales son los que ofrece el Foro Español de Expatriados, que reúne cifras de sus empresas asociadas, casi todas del IBEX. Según esta fuente, son algo más de 5.600, lo que supone un 28 por ciento de crecimiento de 2012 a 2013. Muchas de estas empresas ya tienen un departamento específico para los expatriados en recursos humanos. Los expatriados, subrayó Del Corral, son un colectivo que a veces se considera privilegiado, pero no dejan de tener preocupaciones comunes a otros grupos. La virtud principal del libro, agregó, es que compila todas esas preocupaciones y que da visibilidad a estos empleados que están fuera del país.

Para Marta Muñiz, las compañías españolas y extranjeras empiezan a competir por los trabajadores a una velocidad cada vez mayor. Vivimos procesos basados en fusiones y adquisiciones que suponen, por sí mismas, un cruce de culturas diferentes; y las diferencias culturales son más amplias que nunca, con un relevante aumento de la diversidad dentro de las organizaciones, y una enorme necesidad de innovar. Según la Directora de la Cátedra de Internacionalización Empresarial, Diversidad y Desarrollo Profesional, de Comillas, nuestras multinacionales se encuentran, en el terreno competitivo, con una presión que viene de fuerzas contradictorias: tienen que ser eficientes globalmente, pero, al mismo tiempo, tienen la necesidad de adaptarse a las demandas locales, no solo en lo comercial, sino también en relación a todos los grupos de interés relacionados con la empresa. En este contexto, el nuevo paradigma es Learn locally, act globally (aprende localmente y actúa globalmente).

Esa forma de actuar solo es posible, prosiguió Muñiz, si se es capaz de entender muy bien la diversidad interna y las oportunidades de la empresa, además de identificar buenas prácticas y de ser capaces de trasladar ese conocimiento al resto de la organización. Hoy, indicó, las ventajas competitivas residen en el capital humano, en la gestión de la diversidad para la innovación y las oportunidades de negocio, en las capacidades individuales diversas y en una la mentalidad global (global mindset). Los objetivos siguen siendo los tradicionales, pero sin olvidar el rol de los expatriados, que son los verdaderos traductores y transmisores de los mercados globales y pueden desarrollar redes y favorecer la transferencia de conocimiento, gracias a sus competencias técnicas y profesionales y a sus habilidades de comunicación en diferentes culturas.

Menos de un 40 por ciento de las organizaciones tienen en cuenta las capacidades interculturales, y menos de un 13 por ciento, a la familia, que es, según Muñiz, la primera causa de rechazo de traslado internacional y de fracaso en la adaptación internacional, entendiendo por tal un regreso prematuro. Este es uno de los problemas para la internacionalización de las empresas, junto con la escasez de talento, que preocupa a los CEO.

Próximamente, manifestó Muñoz, veremos un perfil de expatriado diferente al actual: hombre, 38 años, casado y acompañado por la familia durante 2-4 años. Va a haber que diseñar mecanismos que favorezcan la transferencia de conocimiento y el desarrollo del capital social; todo ello sin olvidar la eficiencia en costes y la capacidad de medir el rol internacional. Pero, además, tendrán que preverse los requisitos legales que afectan a diferentes aspectos para ofrecer seguridad a la empresa y a los empleados.



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