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Comillas-IJ-PalacioTohariaExpositoAna Palacio, ex Ministra de Asuntos Exteriores y miembro electivo del Consejo de Estado; José Juan Toharia, catedrático emérito de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid y Presidente de Metroscopia, y Ángel Expósito, Coordinador de los Servicios Informativos de la COPE y ABC, participaron en la tercera sesión del ciclo de diálogo "Por la regeneración democrática de la vida pública en España", moderados por el profesor Emilio Saénz-Francés. Los ponentes debatieron sobre los objetivos de la reforma y compartieron su valoración del documento de Unijes que da nombre al ciclo, su visión de la democracia en España y su opinión sobre el papel de las universidades ante la situación actual. Los tres coincidieron en señalar la educación como problema y solución para salir de la crisis. "Es fundamental apostar por la excelencia en el sistema educativo", dijo Palacio.

"Es un documento muy sereno, muy equilibrado y muy bien construido pero, sobre todo, refleja de forma casi milimétrica el sentir ciudadano", comenzó Toharia. A juicio del sociólogo el mejor activo que tiene España, que nos puede servir como estandarte, es que somos una sociedad llamativamente cívica y serena, de la que destacó su "grado de seriedad, resiliencia, capacidad de aguante y buen tono". Al tiempo, se constata un divorcio creciente entre los representantes políticos y la ciudadanía, que, cada vez más, considera que la denominada clase política vive ensimismada, en una especie de autismo que le aleja de la realidad cotidiana, y está mucho más interesada en cuestiones cortoplacistas y propias que en el bien común. La coexistencia de ambos fenómenos, serenidad y divorcio, explica que, a pesar de todo, no se haya producido un auge de partidos antisistema y xenófobos, etc. "La ciudadanía sigue muy enfadada con los políticos pero, en modo alguno, recelosa de la democracia y del sistema de partidos. Sobre todo, porque democracia aún connota la idea de progreso", afirmó. Además, dijo haber detectado cierta nostalgia del denominado espíritu de la Transición, que se quebró, por ser considerado "excesivamente pactista y complaciente" cuando, en el segundo mandato de Aznar y el primero de Zapatero, se empezó a hacer "política sin complejos".

Ángel Expósito aseguró que asistimos a tres tipos de crisis: la del sector financiero, la de las instituciones y la social y de valores, que es la más importante, e integra también la del sistema educativo. Para este periodista la responsabilidad es compartida, ya que todos hemos participado en un proceso de enloquecimiento, que se manifestó en la especulación, el crecimiento insostenible de las administraciones públicas y el sistema autonómico o la desinstitucionalización. "No echemos la culpa a los jóvenes de la desafección y de la crisis, echémonosla nosotros que hemos construido esta situación imposible", proclamó. Expósito prestó especial atención a la crisis del sistema educativo, que nos afecta desde pequeños, y se mostró muy crítico con el localismo, incluso "catetismo" que impregna la enseñanza. También fue duro con los medios de comunicación, sector al que pertenece, que "está sufriendo una tormenta perfecta": a la crisis económica se suma el cambio de modelo, el cambio de negocio y de cliente y la revolución tecnológica. "Como país y sociedad nos falta una enorme altura de miras y de perspectivas. Hay tres cosas que no se tocan nunca en los grandes países: la educación, la energía y los asuntos exteriores y la defensa", concluyó.

Comillas-IJ-PalacioTohariaE"Me ha gustado el informe; en el fondo yo soy ignaciana y creo que hay que serlo", reconoció Ana Palacio. "Lo que late en el texto es la idea de la responsabilidad individual, de participar y hacer la vida y la sociedad lo más justa posible", añadió. Dijo estar de acuerdo con sus compañeros de mesa, pero desde una perspectiva más optimista, que se basa en el reconocimiento de la evolución del país en los últimos 30 años. "En España en los 80 se presumía de no pagar impuestos ―recordó―. Hemos evolucionado, la sociedad se ha disciplinado y hemos tenido capacidad de responsabilizarnos... Los que no lo han hecho son los sindicatos y los partidos, y no es casual, porque en la Transición se les dio demasiado poder". Aunque la crisis económica vino de fuera, la interna "estaba anunciada". En la Transición, que fue buena en su momento, se hicieron mucho pactos y se acordaron "cosas que no tienen sentido", que afectan a partidos, sindicatos y al reparto territorial del poder, apuntó, "y eso lo teníamos que pagar". "El gran reto que todavía nos queda, y del que esta universidad y todo el sistema educativo que depende de los jesuitas participa, es el espíritu de excelencia. El problema que tenemos en España es un problema de educación, científico y de innovación, que están ligados", manifestó. En la educación, "tenemos un grandísimo problema" y, en su opinión, "habrá un momento en el que la sociedad civil diga basta".

Tras las intervenciones, comenzó un debate en el que los tres ponentes matizaron sus puntos de acuerdo sobre los riesgos y los retos a los que se enfrenta el país. Los miembros de la comunidad universitaria, presentes en el acto, también pudieron compartir sus reflexiones y plantear sus dudas.

El ciclo de diálogo "Por la regeneración democrática de la vida pública" está organizado por el Proyecto Universidad I+J y el Grupo de Ética de las Profesiones de la universidad. Las sesiones pueden seguirse en directo, y consultarse en diferido, en www.upcomillas.es/universidadimasj.



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