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Cerca de la mitad de la población justifica el contrabando de cigarrillos, según el Informe Transcrime

Conferencia Comercio Ilícito de Tabaco 29-10-2014001Más de un 40 por ciento de españoles ve con buenos ojos el contrabando de tabaco y un 3,3 por ciento compra tabaco ilegal. Estos son algunos de los datos revelados durante la presentación en Comillas de un informe sobre el comercio ilícito de productos del tabaco elaborado por Transcrime, una organización dependiente del Centro Interuniversitario de Investigación sobre Delitos Transnacionales perteneciente a la Universidad Católica del Sacro Cuore, de Milán.

“El contrabando de tabaco reduce la efectividad de las políticas de control, disminuye los ingresos procedentes de impuestos y favorece la aparición de grupos terroristas”, afirmó Ernesto Savona, uno de los autores del informe. En él se afirma que el contrabando de tabaco lo practican, sobre todo, ciudadanos españoles, “a pesar de que también existen grupos asiáticos especializados”.

En comparación con Europa, Transcrime revela que el Nuevo IRA, en Irlanda del Norte, importa tabaco de Asia a España y lo distribuye en el Reino Unido e Irlanda. Según datos de la Policía Nacional recogidos en el informe, “existe una estrecha relación entre el crimen organizado y el contrabando y falsificación de tabaco”.

España acepta y justifica el contrabando

Savona coincidió con Francesco Calderoni, el segundo investigador del informe, en que el problema del contrabando de tabaco es especialmente complejo en España por su situación geográfica y sus fronteras con Andorra y Gibraltar, donde el tabaco es más barato, lo que favorece su introducción ilegal.

Además, en España se acepta socialmente este delito. “Los españoles ven al contrabandista como una víctima social que lucha por sobrevivir, preocupado por proteger a su familia (…), es un benefactor social, porque ayuda a los demás a poder seguir fumando en tiempos de crisis económica”, se puede leer en el informe de más de cien páginas.

Quizá la explicación se encuentre en “la elevada tasa de paro y más de un 22 por ciento de españoles en riesgo de pobreza, que hacen que los fumadores busquen productos más baratos, y los encuentran en el tabaco ilegal”, sostuvo Calderoni, quien hizo hincapié en que el 79,2 por ciento del precio de una cajetilla corresponde a impuestos, lo que sitúa a España en el puesto 16 entre 181 países.

De esa forma, las ventas de tabaco legal han caído un 46 por ciento entre 2002 y 2012, a pesar de que un 27 por ciento de los hombres y casi un 19 por ciento de las mujeres fuman. Y el mercado ilegal es el que sale favorecido. Según Calderoni, “en 2013 hubo un crecimiento del contrabando de entre un 8,8 y un 11,75 por ciento. La crisis económica y el desempleo han reavivado las antiguas redes de contrabando de tabaco”.

De todo el mercado ilegal de tabaco que opera en España, el 55 por ciento corresponde a marcas blancas, lo que significa que en nuestro país se consumieron, en 2013, unos 2.500 millones de unidades, a un precio medio de 2,5 euros, cerca de la mitad de lo que cuesta una cajetilla legal. Esto nos sitúa en el tercer puesto en el listado de países que más consumen cigarrillos.

Una marca blanca es tabaco fabricado legalmente en diferentes países pero que se exporta de manera ilegal, e incluso “son los más vendidos en muchos países europeos”, según Calderoni. En este sentido, en España, Andalucía y Extremadura son las comunidades más afectadas por el contrabando. “El 82 por ciento del tabaco consumido en Marbella y el 76 por ciento del que se fuma en Algeciras proceden de fuera de España”, dijo Calderoni.



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