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Jornada de Teología por el primer año del Papa Francisco-006La Facultad de Teología organizó una jornada de estudio con motivo del primer aniversario de la elección de Jorge Mario Bergoglio como pontífice, con el título de "El Papa Francisco y la alegría del Evangelio". En ella intervinieron el Rector y profesor de Teología Moral, Julio Martínez, SJ; el Director del Centro de Reflexión Alberto Hurtado, Daniel Izuzquiza Regalado, SJ, y el profesor de Teología Dogmática, Pedro Fernández Castelao, moderados por el Decano, Gabino Uríbarri, SJ. La naturalidad, la sencillez y su potencial reformador, determinan el 'efecto Francisco', como apuntó el Rector.


El Rector quiso comenzar su intervención acordándose de Benedicto XVI, quien "con un acto de libertad de los que sobrecogen y desarman" renunció al papado, haciendo posible la llegada de Francisco. Para Martínez, "tiene sentido hablar del 'efecto Francisco', que tiene que ver con la naturalidad y sencillez con la que está actuando". "Su modo de actuar está teniendo gran impacto, porque estamos necesitados de personas auténticas, personas que hacen lo que dicen y son capaces de explicar con naturalidad y sencillez". "Ser Papa le habrá cambiado la vida, pero le ha potenciado su carácter de pastor afectuoso y libre", añadió. En su opinión, aunque la personalidad de Bergoglio no es muy común entre los jesuitas, sin duda ha recibido su sentido de la libertad de los ejercicios espirituales.


Daniel Izuzquiza centró su intervención en los gestos, la gestión y la gesta del Papa Francisco, que es a la vez, Obispo de Roma, Jefe de Estado y líder espiritual. Tres puntos marcan el sentido de la elección y el de su pontificado: la reforma de la curia; su procedencia geográfica, del sur y de América Latina, y su condición de miembro de la vida consagrada, "que plasma en el corazón de la Iglesia la irrupción de lo carismático". Utilizando algunas de las imágenes emblemáticas de Francisco, repasó sus gestos creíbles, para hacer evidente su significado. Vinculó sus zapatos, con la sencillez; su cartera, con lo concreto; su boca, con lo cercano; sus manos, con lo personal; sus ojos, con lo conectado; sus posaderas, con el poder como servicio; sus rodillas, con el servicio como poder; sus lágrimas, con la vergüenza; su abrazo, con la misericordia, y su nariz, con la alegría.


Pedro Fernández Castelao atendió a las palabras del Papa, y en particular a las que ha expresado en su exhortación apostólica Evangelii gaudium. Este documento, dijo, superará la caducidad del tiempo por la singularidad con la que se ha escrito. Aseguró que la idea central es que el Evangelio es necesario y esencialmente dinámico, que la Iglesia tiene que estar en permanente misión. "Tenemos un Papa reformador, conviene hacerse a la idea", avisó, que habla a todos los cristianos y les pide que revisen lo necesario para ponerse "en alegre y confiado estado de misión". Pero ¿cómo debe una facultad de teología asumir esta tarea?, se preguntó, para responder leyendo algunos párrafos de la exhortación "Sintámonos no solo apoyados, sino directamente concernidos, por el impulso reformador de este Papa que quiere cualquier cosa salvo que sigamos haciendo inercialmente lo de siempre, como si nada hubiese cambiado y nadie pudiese cambiar", concluyó.


Tras el turno de preguntas, en el que se abordaron cuestiones como el papel de los laicos y la mujer o el impacto de Francisco en la vida de las diócesis, el Decano cerró la jornada animando a los asistentes a "empezar la reforma personal que conduzca a la reforma de la Iglesia".



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