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JornadajóvenessubsaharianossinhogarDentro del programa conmemorativo de su vigésimo aniversario, el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) organizó, junto con Pueblos Unidos, una jornada dedicada a los jóvenes subsaharianos sin hogar en la ciudad de Madrid, en la que se presentó un estudio sobre las causas del sinhogarismo en el colectivo, y se propusieron modelos de intervención. Participaron Mercedes Fernández, Directora del IUEM; Alberto Ares, SJ, Director General de Pueblos Unidos; Pedro Cabrera, profesor de Comillas; Therese Ngo, experta en africanismo, y Daniel Izuzquiza, SJ, profesor de Comillas y Director del Centro de Reflexión Alberto Hurtado; además, de Inés Abril, autora de la investigación "Los jóvenes subsaharianos sin hogar en la ciudad de Madrid, causas y modelos de intervención". La situación administrativa irregular, la procedencia rural y la precariedad laboral determinan la vulnerabilidad del colectivo, según el estudio.

En el análisis de las causas, esta investigación multidimensional observa la realidad de estos inmigrantes en nuestro país, al tiempo que revisa críticamente la cultura africana, aclaró Abril. Para explicar por qué hay tantas personas subsaharianas en viviendo en la calle en la capital, se consideraron tres dimensiones: la económica y social, la de África y la de las personas sin hogar. En el colectivo subsahariano se dan tres características interrelacionadas que le hacen especialmente vulnerable: situación administrativa irregular, procedencia rural y precariedad laboral, a las que se suman unos rasgos físicos que los hacen más visibles. Sirva de ejemplo, comentó, el porcentaje de subsaharianos en los centros de internamiento para extranjeros (CIE), un 41 por ciento, mientras son solo el 0,34 por ciento de la población inmigrante en Madrid. Para Abril, "estamos ante un colectivo valiente y honesto, pero desarmado y frágil".

Entre los resultados de la investigación, la autora destacó una necesidad, la de ofrecer atención especializada; una denuncia, la falta de intervención más allá de lo asistencial, y varias tareas pendientes, como trabajar desde el realismo, coordinadamente y sin duplicidades, y gestionando la diversidad cultural. Como conclusión, propuso una revisión radical de los posicionamientos profesionales e institucionales para ganar en concienciación y eficacia, y pidió un esfuerzo para entender su cultura y entrar en diálogo con su religiosidad. "La religión es un camino de esperanza y sentido, de fortaleza. No sería sensato desaprovecharlo".

Jornada- jovenes-subsaharianos-sin-hogarAntes de la autora intervinieron los demás ponentes. Mercedes Fernández expresó su alegría por el pasado, presente y futuro del centro, y su agradecimiento a las instituciones y asociaciones que lo han acompañado en su trayectoria y ahora en las celebraciones, y Alberto Ares llamó la atención sobre la internacionalización del fenómeno del "sinhogarismo".

Pedro Cabrera, profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de Comillas, trazó el perfil de las personas sin hogar en España y describió la situación del colectivo y de las instituciones que trabajan con él. Según los últimos datos oficiales, 30.000 personas viven en la calle en España y solo hay 16.000 plazas disponibles para atenderlos. Más allá de las cifras, se detuvo en la triple dimensión del hogar, física, social y legal, que permite "tener una vida social, privacidad y estatus", algo de lo que carecen estas personas. "El problema tiene que ver con la legitimidad para tener un techo sobre tu cabeza", señaló.

Therese Ngo dirigió la mirada a África, rompiendo estereotipos y evitando lugares comunes. Allí, el Estado moderno, individualista y dominante, convive con la sociedad africana comunitarista que ha sido excluida de la organización social, lo que deja fuera de la estructura estatal a buena parte de la sociedad. "La disfunción entre los dos modelos tiene entre sus consecuencias la dolorosa emigración", afirmó. "Podemos pensar que hay que adaptar la cultura africana a la modernidad y encontrar un camino para los africanos, pero ¿cómo pueden hacerlo bajo el peso del estado dominante?", cuestionó.

Según Daniel Izuzquiza estamos ante una población joven y dinámica, con expectativas y deseos que se ven frustrados, a la que no podemos mirar prioritaria y exclusivamente "desde la perspectiva de la amenaza, el control y la seguridad". Se preguntó si nuestra sociedad de acogida les brinda un hogar, y utilizó datos estadísticos para responder negativamente: "Hay niveles significativamente más altos de discriminación entre la población africana". La opción, dijo, está entre hostilidad y hospitalidad. "Por los caminos de la hospitalidad podremos construir una sociedad joven, de color, con esperanza y un hogar para todos".

El acto concluyó con la lectura del relato Un desconocido en mi casa, de Ibrahima Diallo, con la ambientación musical de Andrés Kaba y Abba Suso.



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