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marinaEl filósofo José Antonio Marina participó en el último encuentro "Sostenibilidad a debate", promovido por la Cátedra de Ética Económica y Empresarial y la revista Ethic, para debatir sobre el futuro de la educación. El Director de la cátedra, José Luis Fernández, se encargó de presentar al ponente y Pablo Blázquez, editor de la revista, fue interpelando al filósofo, para que diera su opinión sobre diversas cuestiones relacionadas con la educación primaria y secundaria, como las políticas y reformas educativas, la formación del profesorado o el impacto de las nuevas tecnologías. "La verdadera riqueza de las naciones es su capacidad para generar talento", dijo Marina. El talento, explicó, no está antes sino después de la educación: la educación genera talento y, por tanto, produce riqueza.

Marina considera que la educación en España "es mediocre, pero es la mejor que hemos tenido", lo grave, puntualizó, es que nos hemos estancado. Es posible pasar de un sistema mediocre y estancado a uno de alto rendimiento, en un periodo de entre tres y cinco años, aseguró. No obstante, "no lo vamos a conseguir y no por un problema de inversión, sino de gestión".

Entre las deficiencias detectadas en el sector educativo sobresale la de la ideologización. "En España no se va a hacer nunca un pacto de Estado de educación, porque cada partido quiere cambiar el país a través de ella", señaló. La parte política de la educación es muy pequeña, opinó, pero es necesario formar en valores y virtudes a todos los alumnos: "Decir que hay educación que no transmite valores morales es como decir que hay agua que no es húmeda".

A juicio del filósofo, estamos en el momento apropiado para inaugurar una época dorada en la educación: hemos entrado en la era del aprendizaje, en la que todos tendremos que aprender continuamente, si no queremos quedar expulsados del sistema. "Tenemos que fomentar la pasión por aprender", animó.
El filósofo y profesor se atrevió a dar cuatro claves para una auténtica y exitosa reforma educativa: mejorar los equipos directivos, dotándolos de mayor independencia; aumentar la calidad del profesorado, a través de la formación; fomentar la autonomía de los centros y animar a las familias a implicarse.

Antes de terminar, lanzó un mensaje optimista: "Se está delineando un nuevo tipo de inteligencia con importantes repercusiones educativas". Si nuestra sociedad aprovecha la oportunidad, podemos situarnos en una posición ventajosa: "Estoy deseando desbancar a Harvard", afirmó.



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