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ClausuracursoUniversidadMayoresgrandeLa Universidad de Mayores de Comillas clausuró el curso con la entrega de diplomas, becas e insignias a los alumnos que han finalizado el programa en la promoción de 2014. Presidió el acto el Director del programa, Angelo Valastro, acompañado del padrino de la promoción, Bonifacio Bartolomé-Herrero, y de la tutora, Alicia Duñaiturria Laguarda.


Después de que el profesor Valastro diera las gracias a todos cuantos hacen posible con su trabajo la Universidad de Mayores, tomó la palabra el profesor Bartolomé-Herrero. Durante muchos siglos, señaló el ponente, el aprendizaje se consideró reservado a los jóvenes y los niños, pero el conocimiento es un patrimonio del hombre a lo largo de su vida. El mundo cambia a cada paso, y las artes y las ciencias no son las mismas que las que se impartían hacen pocos decenios. Por eso, cuando los alumnos del programa decidieron aceptar la propuesta que se les ofrecía, ya habían demostrado su capacidad de aprendizaje, pero no habían agotado su deseo de ampliar sus conocimientos.


"Quienes se gradúan hoy aceptaron un reto exigente. Abandonaron la calidez de sus hogares para acudir a las aulas, a integrarse en un nuevo grupo. Ocuparon sus asientos en las clases y se comportaron como adultos que desean ampliar sus experiencias. Volver a las aulas como una alumna más, después de dedicar su vida a enseñanza o acudir al mismo edificio que sus hijos, son ejemplos que nos han ofrecido los que hoy homenajeamos", manifestó el profesor Bartolomé-Herrero, que terminó felicitando a todos por su presencia en el acto, que supone una genuina alegría para esta Universidad de Mayores que encuentra en sus alumnos su razón de ser.


En representación de los integrantes de la promoción intervinieron sus delegados Milagros Cañada Morán y José Luis Montes. Cañada afirmó que buscaba una enseñanza que le hiciera pensar para enriquecerse como persona sin dejar de ser ella misma, y agregó que en Comillas "hemos comprobado el respeto que se tiene a las ideas, hemos aprendido tolerancia y respeto a los demás, y reconocemos la labor pedagógica de quienes nos han enseñado". Sabían, añadió, que el objetivo era saber más para saber mejor, "por eso tenemos que estar alegres".


Cañada terminó su parlamento invitando a sus compañeros a no perder nunca la sonrisa "por muy mayores que seamos. Fijaos en el Papa Francisco, siempre con la sonrisa por delante. Los años arrugan la piel, pero renunciar a la amistad arruga el alma". Y concluyó expresando el deseo de su promoción de seguir vinculada a la universidad.


Por su parte, Montes expresó su agradecimiento porque se marchan con más inquietudes que las que traían. Se han contaminados con la inquietud de aprender y se les ha fomentado la sed de acaparar humanismo. "Nosotros ―continuó ―preferimos el camino a la posada, el esfuerzo de andar a la comodidad de quedarse quieto".
Para estar en el camino del saber, hay que escrudiñar, hay que averiguar. Muchos, apuntó Montes, buscan en el Oriente la reflexión y la oración, cuando la Iglesia tiene en Occidente amplia experiencia de esa mística. "Eso es lo que hemos aprendido aquí, a meditar a reflexionar. Hemos aprendido a argumentar y a escuchar argumentos. Aquí se piensa, y también se lucha, y aquí se ama".


Finalmente, los componentes de la promoción recibieron, uno a uno, sus diplomas, becas e insignias de la universidad.



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