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Los conflictos internacionales derivados del deshilo del Ártico, como consecuencia del cambio climático y de las perspectivas económicas basadas en la posible apertura de nuevas rutas de transporte marítimo y en la explotación de recursos del subsuelo marino, se resolverán de acuerdo con el derecho Internacional si se mantiene el clima de cooperación entre los países que tienen intereses en la zona, ha manifestado la profesora Elena Conde Pérez, de la Universidad Complutense, en la cuarta sesión del ciclo Tribuna Internacional, de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, en el campus de Cantoblanco.

 

Laprofesora Conde expuso su ponencia "La carrera por el Ártico: El derecho Internacional y el cambio climático", sobre los desafíos que presenta el calentamiento global en una región tan codiciada como el Ártico, ante una audiencia numerosa, en gran parte formada por estudiantes del doble grado en Relaciones Internacionales y en Traducción e Interpretación, y alumnos de los dobles grados en Derecho y en Relaciones Internacionales (E-5) y en Administración y Dirección de Empresas y en Relaciones Internacionales (E-6), que siguieron la conferencia desde el campus de Alberto Aguilera.

 

"Los cambios que se han registrado como consecuencia del calentamiento global están teniendo una especial repercusión en el Ártico", afirmó Conde. La fisonomía de la región está cambiando y el deshielo está revelando una gran cantidad de recursos naturales, lo que convierte el Ártico en una zona geoestratégica y económicamente importante para los cinco estados ribereños (Estados Unidos, Canadá, Rusia, Noruega y Dinamarca) y para toda la comunidad internacional. El creciente interés por estos recursos, unido a la pretensión soberanista de algunos estados, está propiciando una carrera por el Ártico. Sin embargo, en palabras de la profesora Conde: "La realidad es menos prosaica que la que presentan los medios, pues existe un amplio espacio de cooperación".

 

A excepción del conflicto entre Canadá y Dinamarca sobre la isla de Hans, apenas existen controversias territoriales en la zona, añadió Conde. Existen disputas en torno a la interpretación del Tratado de Svalbard, que estableció la soberanía noruega sobre el archipiélago del mismo nombre, pero obligaba a reconocer derechos de explotación de los recursos a otros firmantes del acuerdo, así como sobre la delimitación del mar de Barents (entre Noruega y Rusia), del mar de Lincoln (entre Dinamarca y Canadá), o del mar de Beaufort (entre Estados Unidos y Canadá). "Sobre la base del derecho Internacional se han venido resolviendo las controversias existentes en el Ártico; por lo que, si las premisas del derecho Internacional continúan, se mantendrá un clima de cooperación en la zona", concluyó la profesora Conde.

 

Tras la ponencia se abrió paso a un turno de preguntas, en el que se abordaron temas tan variados como: los intereses de China en la zona, el derecho de los pueblos indígenas a reclamar la soberanía sobre el Ártico y la creciente influencia de las multinacionales en esta carrera marítima.

 



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