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Catalina Parra es ingeniera industrial por Comillas ICAI y una auténtica mujer todoterreno. Comenzó su carrea como auditora de cuentas y, tras un tiempo, decidió reinventarse y explotar las posibilidades de Internet para ayudar a los demás. Fundadora y presidenta de hazloposible.org, dedica su tiempo a mejorar el mundo, fomentando una filantropía eficiente, y apoyando a emprendedores sociales del sector tecnológico.

Texto: José Ganga. Fotografía: José Ángel Molina

Empecemos por el principio, ¿cómo recuerda su primer día en Comillas ICAI?
Fue un día muy importante. En mi familia todo el mundo había ido a Comillas ICAI-ICADE. De mi padre, de hecho, decían que era un jesuita sin sotana. Llegué con la rémora de “tú eres la hija de...”, “la hermana de...”. Y yo quería ser yo. Recuerdo perfectamente la clase y quien se sentó a mi lado. No en vano, es mi marido hoy.

¿Qué balance hace de su paso por la universidad?
Los primeros fueron años duros, para qué negarlo. Llegábamos del colegio confiados y con buenas notas, y la universidad no era tan sencilla. Te encontrabas los primeros ceros y suspensos. A medida que avanzaba, me resultaba más fácil a pesar de que la carrera se ponía más compleja. Sobre todo, recuerdo con especial cariño los tres últimos. Hice muy buenos amigos en ICAI, algunos de ellos me acompañan en mi día a día.
¿Participabas activamente en la vida universitaria?
Sí, fui representante en el Senado Académico, delegada, delegada de alumnos... Siempre he estado metida en muchos ajos.

Conviviendo con otros ingenieros de Comillas, ¿qué distinguiría de los ingenieros de ICAI?
Todos tienen una gran capacidad de trabajo y sabes que, cuando te encuentras con un ICAI, puedes contar con él. También destacaría la ética profesional. No es infalible pero cuando trabajas con uno sabes en qué terreno lo haces.
Cuando estudiabas debía haber muy pocas chicas en ingeniería, ¿fue difícil?
No lo recuerdo como un hándicap, solo hubo un profesor que me puso pegas. En general nunca ha sido un problema, nunca nos hicieron de menos. Yo siempre me he desenvuelto en entornos muy masculinos y me he comportado como uno más.

Estudió ingeniería pero comenzó tu carrera siendo consultora, ¿ha ejercido alguna vez como ingeniera?
Cuando acabé la carrera estábamos en plena crisis del 93, después de los Juegos Olímpicos, así que entré a trabajar como consultora. Mi sueño, como ingeniera industrial, era trabajar en una fábrica de coches pero, en esa época, entrar a trabajar allí siendo mujer, sobre todo en el área de producción y logística, era muy difícil. Surgió entonces la posibilidad de empezar en Arthur Andersen. Allí aprendí un montón de contabilidad. Esa es otra de las cosas que destacaría de la carrera, la capacidad de aprendizaje con la que sales. Empecé siendo auditora, hice un máster y después me lancé al mundo de la consultoría.


"Un emprendedor social es alguien que quiere resolver un problema a través de una organización empresarial y de forma sostenible"


¿Qué pasó después?
Estuve en consultoría hasta el 2001. Tenía una carrera considerable a mis espaldas pero un viaje a India me cambió. Al volver me di cuenta de que no era mi entorno y de que hacía falta gente preparada para trabajar en otros sitios y cambiar el mundo de otra manera. Con un casi recién estrenado puesto de socia, me autodespedí y decidí dedicarme al sector social. Empecé entonces a dar clases en ICAI de gestión de ONG.

¿Qué le aportó esta etapa como docente?
Me encanta la docencia, no he dejado de dar clases desde entonces. Es un trabajo duro, que requiere mucha preparación, pero es muy satisfactorio darte cuenta de que lo que cuentas sirve a los alumnos. Es una gran responsabilidad porque un profesor puede tener mucha influencia, tanto para bien como para mal.

Catalina Parra 20 09 2016 18
Catalina Parra.recortada

¿Qué es hazloposible.org y cómo funciona? ¿Cómo empezó?
Hazloposible es uno de mis proyectos actuales. Nace en el 99, durante la primera época de Internet. Yo entonces seguía trabajando en consultoría y creía que se podía hacer algo para cambiar el mundo. El planteamiento inicial fue generar valor en Internet para invertirlo en los más necesitados.
Nos dimos cuenta de que las noticias sobre las acciones de ONG no aparecían en ningún sitio. Fue entonces cuando vimos las posibilidades que ofrecía la Red. Comenzamos con canalsolidario, que lo que pretendía era comunicar para invitar a la acción. Lo mantuvimos durante quince años y lo tuvimos que dejar porque nadie financia medios que les puedan resultar incómodos y porque ya no hay portales horizontales.
Después surgió hacesfalta, un punto de encuentro entre voluntarios y ONG, y después otros portales, unos que siguen existiendo y otros que ya no. Caímos en la cuenta de que podíamos ser un buen catalizador entre sociedad civil, ONG, empresas e instituciones públicas.

¿En qué más cosas está metida?
Principalmente en dos líneas. Una, la de fomentar la filantropía inteligente en España, en el sentido de que sea una filantropía eficaz, que exija resultados. No vale con donar y cerrar los ojos. Si introducimos calidad en todo el ciclo, desde la financiación hasta la gestión de las ONG, al final, lo que les llega a los beneficiarios, es una ayuda de calidad. La otra, que es la que ocupa más mi tiempo, es la asesoría y la inversión en emprendimiento social, en concreto, en start up. Hace cinco años montamos UEIA, la primera aceleradora de emprendimiento social tecnológico de Europa. Hoy en día está en stand by porque hemos visto que hay mucho desarrollado en el sector. Ahora acompaño a emprendedores e invierto en algunos de ellos.

¿Podría explicarnos la diferencia entre el emprendimiento social y el emprendimiento al uso? ¿Es más posible uno que otro?
Un emprendedor social es alguien que quiere resolver un problema social, lo hace a través de una organización empresarial y lo hace de manera sostenible. No es una ONG, que vive de donaciones o subvenciones, por mucho que este sistema esté cambiando y cada vez sean más las ONG que buscan autofinanciarse.

En este momento, ¿cuáles son los temas sociales que considera que necesitan un empujón?
Es muy urgente poner paz en el mundo educativo e implantar un sistema educativo de calidad. También se nos avecina un tema muy importante que es el cuidado de los mayores. Las redes sociales están provocando un cambio de paradigma que no sabemos dónde nos llevará pero en el que las masas, desde las redes sociales, van a tener un poder inaudito. Esto es un reto que hay que abordar, una tremenda oportunidad para mejorar el mundo.

¿Qué consejo le darías a un joven emprendedor que esté pensando en montar una ONG social?
Que se prepare. Igual que un emprendedor de otra índole, hace falta preparación. Segundo, que tenga ilusión y que dedique tiempo a ello. La preparación, la motivación y rodearse de un buen equipo son fundamentales para que el dinero acabe llegando.

¿Cómo se imagina de aquí a diez años? ¿Qué objetivos le quedan por cumplir?
Uy, muchos. Quiero seguir aprendiendo, soy curiosa por naturaleza. Verme con una familia como la que tengo pero crecida y satisfecha. Y, sobre todo, como una persona activa y que pueda aportar a la sociedad. He cambiado tres veces de sector, así que no me preocupa cambiar de ámbito. Lo fundamental es la actitud, querer comerse el mundo.


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