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10 de enero, 2017

El filósofo polaco Zygmunt Bauman, uno de los principales intelectuales del siglo XX, ha fallecido a los 91 años en Inglaterra. Víctima del antiseminismo en su país de origen y estudioso del miedo al diferente y de la inseguridad de la sociedad actual, dedicó su última obra publicada (Extraños llamando a la puerta, Paidós) a analizar la situación de los refugiados intentando explicar el rechazo que éstos generan en la población y cómo los políticos lo aprovechan en beneficio propio.bauman

En entrevistas recientes, Bauman explica que las migraciones masivas han existido siempre, pero asegura que el estilo de vida contemporáneo produce “humanos residuales”, es decir, personas que se ven obligadas a buscar mejores condiciones de vida lejos de sus casas. Más aún, achaca a los procesos colonizadores del siglo XX y los conflictos e inestabilidad actuales en las zonas de África y Oriente Medio la expulsión de miles de personas, y opina respecto a los refugiados y migrantes económicos que “a todos y cada uno de nosotros nos debería horrorizar el hecho de que haya gente que tenga la necesidad de tomar ese tipo de decisiones”.

En su explicación de por qué los refugiados se convierten para los europeos en una “amenaza” en vez de ser tratados como víctimas, Bauman concluye que “su aparición en masa nos hace conscientes de cuán frágil, inestable y temporal es la presunta seguridad de nuestras vidas”, y que esa presencia nos provoca tal ansiedad debido a que “ese miedo a perderlo todo ya estaba ahí, latente, por la creciente precariedad de la vida occidental”.  Asegura que es fácil demonizar a los refugiados porque son “la personificación del desmoronamiento del orden establecido”, quienes “nos muestran y ponen al descubierto todas esas inseguridades”.

Por último, se muestra crítico con la actitud de Europa hacia los refugiados y opina que las leyes de levantamiento de muros sólo perpetuarán la crisis, mientras que ofrecer solidaridad a las víctimas, aunque sea costoso, es la única forma de que la situación no empeore.

Fuentes: El Mundo y The New York Times

Imagen: UOC Universitat



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