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3 de noviembre, 2016

Se calcula que el año pasado llegó a Alemania alrededor de un millón de solicitantes de asilo, casi 10.000 al día: el mayor movimiento migratorio en Europa desde la II Guerra Mundial. A día de hoy, el 45% de los acogidos sigue viviendo en pabellones en ciudades como Hamburgo, según Der Spiegel, a pesar de que el país intenta su integración mediante ayudas económicas y la garantía de la sanidad y escolarización.alemania

El Gobierno alemán dotó a las administraciones regionales con 6.100 millones de euros para asegurar que todos los refugiados recibieran prestaciones básicas (una ayuda mensual y asistencia sanitaria), que dependen del Länder en el que hayan sido realojados por un sistema de distribución, basado en el índice de población de cada uno. Las ayudas consisten en 670 euros al mes, mientras que a los refugiados que viven en centros de acogida se les descuenta la ropa y la comida.

Por otro lado, el Estado les garantiza la cobertura sanitaria en caso de urgencia, embarazo, parto y vacunación, y algunos Länder incluso han proporcionado a los refugiados una tarjeta sanitaria. En caso de demostrar que está enfermo, ningún extranjero en situación irregular o solicitante de asilo rechazado puede ser expulsado del país. Un caso distinto es la atención psicológica: no es frecuente que la reciban, a pesar de que se calcula que uno de cada tres refugiados la necesitaría debido a los cuadros de depresión o trastornos post-traumáticos que presentan.

La escolarización, obligatoria en Alemania entre los seis y 18 años, también se les proporciona a los menores refugiados, aunque de forma diversa dependiendo de los Länder. Todos los niños van al colegio y aprenden el idioma como paso imprescindible para la integración en el país. También los adultos: según una encuesta de la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF), el 84% de los refugiados asiste a clases de alemán con vistos a integrarse en el mercado laboral, cuyo acceso es difícil debido al alto índice de analfabetismo o la baja experiencia laboral o estudios de la mayoría de ellos.

A pesar de sus políticas de puertas abiertas, Angela Merkel está intentando endurecer las leyes de asilo después de episodios como las agresiones de Colonia a mujeres, cometidas supuestamente por personas refugiadas. Entre otras medidas, ha cercado el marco legal, recortado el periodo de acogida, supeditándolo a la capacidad de integración y cerrado el grifo de las prestaciones: medidas ideadas para desalentar a los migrantes de venir o quedarse en Alemania.

Fuente: El Mundo

Imagen: Freedom House. 



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